ESADE

Hace un par de semanas, en el curre, me ocurrieron un par de episodios seguidos, que me hicieron pensar en la cruel coincidencia de que ambas personas se habían formado en esta carismática escuela de empresarios..

Estaba yo cortando el césped,  concentrado y absorto con mis protectores auditivos, cuando no vi que un coche de trabajadores externos quería entrar al recinto de fábrica.
Al parecer, uno de sus empleados,  fue reclamado vía móvil,  para que acudiera a abrirle ya que el guarda no daba señales de vida.
(decir que mis funciones como “guarda” se han relajado mucho con la “crisis”, siempre he de estar en otros muchos sitios, haciendo otras muchas cosas, que no me permiten realizar mi trabajo original)

En cuanto me di cuenta de las maniobras de los coches, los de dentro operaban para que se abriera la barrera de salida, permitiendo que el coche del exterior entrara por la misma en dirección contraria, acudí,  solicito,  para facilitarles una tarjeta de visitante por si necesitaban volver a salir, y para indicarles que si nadie les contesta (al interfono), su obligación pasa por avisarme a mi en lugar de abrir ellos, despues de todo, no son quienes para realizar dicha labor.
En un aparte, me dirigí a su jefe, para disculpandome, preguntarle si había estado mucho tiempo esperando fuera?

– Apenas diez minutos.

Le comenté que lo lamentaba, que al estar con los cascos protectores y la máquina de cortar el césped,  no había oído el móvil a donde se redirigen las llamadas, además de presentarle de nuevo mis excusas por la acritud de mis palabras anteriores a sus empleados.
Su contestación,  tan agria como su semblante..

– No te preocupes, la próxima vez que hable con tu jefe, ya le recomendaré que te quite la próxima paga de Navidad.

.. no evitó la pataleta de la mía.

– No hay problema,  en cuanto os largueis, me lio a patadas con lo que sea que hayais estado haciendo. A ver cómo justificais luego las horas..

– Joder Ramón. Que es una broma!

– Ya. Lo mío también. Sin embargo no se qué os enseñan en esas escuelas para empresarios donde os forman?  Ya que siempre que hacéis una broma para confraternizar con los empleados, tiene que ser a costa de rebajarles el sueldo. De verdad no tienen allí algún protocolo de este tipo?

Mientras sus trabajadores, a su espalda, me dirigian sendos gestos con el pulgar hacia arriba, apareció una jefa mía que, tras saludar, reclamó mi atención a otro asunto.

Miedo me da. Cada vez que aparece en festivo, es para proponerme otra nueva actividad,  por supuesto tampoco remunerada.
La semana pasada me indicó que  como andaban cortos de personal en Logistica, este año tendría que hacer yo los envíos de las nuevas tarifas de precios. Trabajo consistente en realizar los cerca de quinientos paquetes de pesados libretos de tarifas, con sus respectivos albaranes, antes de acabar el año.

Me lleva a su despacho y me informa de que a conseguido que contraten a una persona de ETT para que sea ella quien realice los albaranes de lo que me explicó la semana pasada.

Ante mi mudo semblante, me dirige una amplia e iluminada sonrisa acompañada de un:

– No estás contento?

– Perdón?

Consigo articular mientras aun siento el temblor del corta-césped en mis brazos..

– Que si no estás contento por la noticia? Ya no tendrás que realizar la parte de oficina de los envíos.

– Mira, no te ofendas.. pero siempre es mejor, recibir, aunque sólo sea una palmada en la espalda, que tener que deber un favor por un trabajo que no era de mi competencia. Nunca  nadie se planteó, tal vez, darme un extra, en lugar de contratar a otro?

(que además de hacer la parte sencilla del marrón,  sin duda tendré que ser yo quien le explique el qué,  pero esto ya sólo lo mascullo escaleras abajo tras salir de su despacho…)

Historia de un manual de Excel.

No acierto a recordar cuándo fuiste a parar al altillo.

Hoy te he encontrado, sumergido bajo aquellos cachivaches que tal vez ya nunca quise volver a utilizar, un transportin del gato, aquel espejo que mil veces soñé reciclar, o los cuadros de la ultima mudanza.
Hoy te he encontrado en forma de mortaja.

Supongo que el peso de todos ellos juntos, en aquel momento de ofuscación, me pareció una acertada opción para la conservación de aquella roja rosa, el último regalo que nos ofrecía el cuerpo presente.

Ya no recuerdo cuantas veces te busqué a lo largo de estos años, siempre con alguna urgente duda informática.
Menos aun recuerdo, las veces que busqué la flor efeméride de aquel día, siempre con alguna urgencia de puntual nostalgia.

Hoy, con motivo de una limpieza, os he encontrado a ambos.
A ti, preciado compañero,  con las amarilleadas páginas por el uso y el desuso.
A ti, aplastada,  como preciado recuerdo de un hombre bueno.

El primero, permitiendo el plácido descanso de la segunda.
Algo de moho se ha creado entre ambos.. como un lánguido manto que no permite separaros.

No he podido evitar el impulso de acercarme a aspirar en busca de algún resto de fragancia, como si la vana posibilidad de algún registro olvidado , pudiera retrotraerme el recuerdo de mi tio en vida.

Que extraños son los recuerdos. De que manera más rara se conjugan.
Hoy me he encontrado dos valores en fraternal alianza.
Hoy cerré el día en positivo.

Esas borracheras tristes..

Pides una cerveza con los ojos fijos en el culo de la camarera.

La vocecita aquella te dice:

– Podría ser tu hija..

Y te quedas embobado en cómo harán para caminar sobre esos tacones?

El momento ha pasado.

– Zapatos horribles. Murmuras y repites, intentando despistar la mirada sin conseguirlo, Mientras, al agacharse para buscar café, te muestra y babeas ante la tira elástica del tanga colorido bajo la cinturilla baja..

La dueña te mira, te habla y amable, te pregunta:

– Todo ok?

Cabizbajo, sin ganas, asientes sin contestar. Pensando tan sólo.. -esquivando la mirada sobre su tripa-   … si no tienes yá, una edad, para estar preñada de nuevo?

La máquina tragaperras es la única que trabaja al ciento por ciento.

Cambio de turno, la rusa se va. Vuelve tras el servicio la culona de nuevo..

Podría ser.. (resuena de nuevo la voz intetior volviendo al ataque),
Sin embargo te plantas. Ambas conciencias coinciden ahora en que han errado.

Wow. La máquina ha soltado ochenta pavos… lástima.

Una de psiquiatras..

Siempre he pensado que cuando estás tumbado en un sofá contándole lo que sea a un psiquiatra y éste toma notas, estas no son sobre lo que tu le cuentas, tan sólo son apuntes o ideas para poder seguir creciendo como profesionales que son.

Durante mucho tiempo he utilizado Facebook de una forma similar. En ambos bandos.
Ahí largaba sin contemplaciones mis sensaciones diarias.  También escuchaba (sin contestar), los comentarios ajenos.
Se me quedó,  pronto, demasiado pequeño. Demasiados familiares, amistades, como para poder hablar sin tabúes.
Demasiado ralos los “consejos” también.

Todos, siempre, sabemos lo que queremos contar o no. Y todos sabemos, siempre, la capacidad que tenemos para hacer caso de lo que nos digan los demás.

Cien años de soledad.

PARTICULAR ESCRITO A LA MUERTE DE GARCÍA MARQUEZ.

Hoy he sacado a pasear a mis perros..
“mis perros”, suena como si de algo mio se tratara.
Como el Contenido dentro del Continente cuando algo queremos asegurar. ?

Semana Santa, trabajo todos los días,  las noches.. pero me gusta apurar los días,  por lo de las horas de luz. La fábrica se cuida sola. Las alarmas, los seguros, los protocolos, esas cosas. Sin embargo, las horas de luz, dan para cuidar el jardín,  regar un césped,  recortar un arbusto, tratar una plaga, pasear con los chuchos, verlos correr a mi alrededor mientras me muevo con el “toro”..

Hoy, los he sacado a pasear fuera del camino habitual, como venimos paseando, los paisajes son siempre los mismos. De casa a fábrica, de fábrica a casa.

(es curioso como de tanto usar esta palabra, fábrica, el desgaste que sufre su sonido ya no me permite discernirla como mi trabajo, sino más bien situarla como parte de mi casa, como si de una de sus habitaciones se tratase.. pero, ésto lo dejaré para otra ocasión)

El año pasado, cuando a Kas lo mantenía atado en el recinto de fabrica,  lo sacaba a diario por el bosque colindante de la parte norte. El año pasado, repito, descubrimos juntos una realidad distinta. Una sensación nueva en mi vida. Nunca antes había gozado de la compañía de una mascota, de una mascota perro. Antes, eran un estorbo, una obligación,  mi tiempo era mio y, dedicarselo a unos bichos, no entraba dentro de mis directrices. Creo que ya está explicado.

Hoy, he sacado a mis perros. Mis perros ya no son esos cuadrupedos que no dan seis pasos sin ir oliendo meados puaj!! Mis perros son mis hijos. Por lo menos la prolongación de ellas, de ambas, una de una y el otro de la otra. Quién me iba a decir que cargaría de buen grado con esta responsabilidad?  Son como mis nietos. Los que de momento las hijas no están por la labor de traer (menos mal).

Hemos salido al bosque trasero de fábrica, hacia nueve meses que no andabamos por ahi. Cómo ha cambiado! Más espeso unas zonas. Más claro por otras. La inevitable mano congénere no deja de destruir el ecosistema rey. Que lástima.
Kas me miraba como si de un sueño borroso le turbara, supongo que el recuerdo nunca se pierde en su instinto, pero el paisaje había cambiado.
Hemos saludado a alguno de los caballos que ahí pastaban (hemos de recordar traer algunas zanahorias mañana), escuchando sin pausa el Programa Especial de Radio dedicado a la muerte de García Marquez.
Cien años de soledad, mil veces comentado, sin tenerlo aun leído,  me reconducía a esa soledad mientras recordaba la verdadera razón por la que hace apenas un año dejé de pasear por entre estos pinos.
Durante meses, unos corralillos de improvisado “mallazo”, albergaban manadas de caballos, doce, veinte individuos no más. Cuando mis primeros paseos conociendonos, Kas y yo, estos caballos se convirtieron en un nexo común. Compartí fotos de ellos con mi familia. En algunos planos Kas compartía protagonismo.
Una vez, la indiscreta simpática inocencia de una cría, me hizo volver de mi bucólico paseo a la realidad.

– Son para comérselos,  dice mi abuelo, pobres..no?

La mirada consternada de la madre, susurrando a su hija por la indiscreta confidencia realizada, me devolvió a la realidad, ya digo. Los crian para consumo. Miré con acritud a los tres, cuatro potros que a cincuenta metros trotaban.. y me alejé en silencio.

Ven Kas, vamonos..

Ninguna foto más les hice.
Llegó el verano, un agosto seco e insoportable de calor hizo que me llevase a Kas a casa.
Y alli se quedó. Ahora sólo venimos cuando yo trabajo.

Ha fallecido García Márquez,  Gabo dentro del mundo, su mundo. No creo yo tener altura para llamarle Gabo.
Cien años de Soledad.
Lo buscaré. Aunque lo tenga que poner en mi particular lista de espera.

(escrito primavera 2014)

Hacerse mayor?

Recuerdo cuando crio la necesidad, casi imperante, de hacerme mayor.
Creo que casi todos los crios soñamos alguna vez con eso, hacernos mayores, pretender crecer para poder disfrutar de unos privilegios que aun no nos toca vivir. Acceder a un cine, cuya programación estaba restringida para mayores de.. seria un ejemplo sencillo de comprender,  sin embargo tengo más, muchos más.
Ahora mismo no recuerdo ninguno lo suficientemente importante como para describirlo en ejemplo, sin embargo se que tenia tantos como motivos para hablar de ello.
Entre mis doce y catorce estuve interno en un colegio, realicé los cursos de séptimo y octavo de EGB.
Fueron años terribles. Los recuerdos de aquellos años los tuve bien guardados en algún rincón de mi cerebro durante décadas.
Tan sólo se me ocurrió desempolvarlos hace ahora cuatro años,  preguntándole a mi madre, el por qué tomaron en casa la determinación de internarme en aquel colegio. No saqué trigo limpio. Mi madre, nerviosa, no supo aclararme nada nuevo, tampoco yo elegí bien mis palabras, mi esposa y mi hermana zanjaron el asunto y yo concluí,  que si pretender respuestas a la única persona (todavía viva), iba a suponerle dolor, mejor era que lo volviera a empaquetar y guardar.
Sin embargo, las dudas que durante años acribillaron mi cerebro, me han conducido a exponerlo aquí,  en este blog. Por lo menos podré guardar el paquete aquí y permitir a mi cerebro aumentar algunos milímetros su capacidad de memoria.. (risas..)

En séptimo sufrí el acoso de otro interno. Le tenía miedo, no por lo que me pudiera hacer, pegar o similar.. si no más bien por el pánico/vergüenza que me producían las amenazas de aquel chaval. Era de una barriada muy problemática de Barcelona, mi ciudad natal, y sus continuas amenazas sobre con cuántos otros pandilleros me iban a esperar, tal vez seguir al bajar del autobús que nos llevaba, no siempre, de vuelta a casa los fines de semana, intuir que tal vez pudieran llegar a conocer a mis hermanas menores, imaginando siempre lo peor que pudiera acontecer me traía de cabeza.
En los recreos y tiempo libre de clase, comedor, dormitorio, etc.. Domingo (asi se  llamaba el chaval que me martirizaba), proponía diversas apuestas tipo:
– A que no te atreves a beber agua de un charco?
Apuestas que yo definitivamente perdía por ser imposibles de realizar sin humillarme ante él,  lo cual iba generandome una deuda para con él cada vez más imposible de pagar.. con lo cual, mi temor hacia él se fue consolidando.

Perdí mucho rendimiento a nivel escolar, tampoco me integré en acontecimientos deportivos, me pasaba los ratos libres escudriñando escondites o realizando tareas absurdas que me quitaran de en medio.. recuerdo haber ido a rezar unos minutos al salir al recreo durante meses. Eso me despistaba a los ojos de aquel durante el tiempo necesario como para que se buscase otra ocupación al no dar conmigo.
Lo de los rezos en la capilla no funcionó.  No me aportaba seguridad y, en mi fuero interno me daba cuenta de que me estaba convirtiendo en un gili de esos que apreciaban los curas del colegio. Esto es, un alumno integrado en un centro religioso.

Dejé de solicitar el permiso para bajar los fines de semana,  tampoco mi padre parecía muy desconsolado ante esta actitud mía (pero este capítulo lo dejaré para más adelante), pensé que si no bajaba, las posibilidades de Domingo de hacer daño eran mínimas. Por lo que comencé otra etapa de soledad sin dar explicaciones a nadie. Lo cual me confirió aun más ese carácter tímido y solitario que se forjó en mi adolescencia.

Podría explicar con más detalle las mil maneras de sufrimiento que conseguí almacenar, más hoy en dia, ya se conoce mucho mejor este problema denominado como moobing escolar, como para que yo ahora me explaye..

Tan sólo quiero decir algo que tengo clavado en el corazón, ahora que ya soy adulto comprendo que no es tan importante,  sin embargo, exponerlo aquí,  vomitarlo, creo que es necesario.

En las semanas previas a mi cumpleaños (febrero), se destaparon mis problemas con Domingo, la dirección del colegio tomó cartas en el asunto, pero la conclusión y recomendación del psicologo escolar determinó que Domingo tenia un carácter que no iba a cambiar de actitud, por lo que se recomendaba un control más exhaustivo de los chicos internos pero nada más.
El recuerdo más doloroso que tengo de aquellas visicitudes, fue cuando en un aparte familiar, rodeado por padre,madre y hermanas, mi progenitor me dijo:
– Bueno, ya me dirás qué quieres que te regalemos para tu cumpleaños…
Aquí,  yo callado, sin abrir boca, escuché a mi padre acabar su frase..
… porque cambiarte de colegio no es una opción.

Aquellas palabras, cuyo significado se traducía en el frío terrorifico de saber que aun leyéndome el pensamiento,  no podría contar con él,  fue como un chasquido dentro de mi. Mi padre me dejaba tirado frente a Domingo.
No recuerdo cómo acabó séptimo. En octavo sólo eramos siete internos que cursabamos octavo (el último curso que allí se estudiaba), Domingo no estaba.
Siete chicos mayores para repartirnos las diferentes tareas del colegio de curas.
Aquello prometía.

En lo sucesivo no mostré mi miedo nunca más. Cuando lo pasé,  me lo guardé para mi. Y a lo largo de los años hice mía aquella frase que reza:
– Lo que no me mata, me hace más fuerte.

Sólo cuando fui padre volvieron mis temores.. pero eso ya no lo vivi en primera persona. E intenté estar.