Soy un viejo gruñón..

Jueves (6:02h.)
Madrugón. Ardores. No falla, comer pizza de noche (que rica..), me da ardores. Bueno, me llevaré a estos a dar una vuelta y echar un pis..

Os cuento.. Ayer, a media tarde, paseando a los canes calle arriba.

Yo siempre camino por las aceras izquierdas, la cojera se nivela con la mínima inclinación de las aceras hacia la calzada.

De repente Kas eriza pelos y las orejas vuelven en ese giro característico. Alerta.
Lua, ajena a nuestras cosas, olisquea a su rollo (comer, comer, comer…)

Setenta metros más arriba, bajando por la otra acera, cuatro críos de etnia marroquí, en edades comprendidas entre los diez y los doce (aproximación que me permito basándome en el bulto que hacen), bajan corriendo y gritando, sin demasiada vehemencia, jugando a lo que parece ser.. putear al más pequeño.

Entre nosotros, en la acera derecha, está el Lavadero del carrer Ample (Lavadero de la calle Ample), una construcción en forma de balsa, donde antaño las lavanderas del pueblo se juntaban para currar y supongo, charlar. (ojo.. mis respetos hacia todas las mujeres que se deslomaron con esta práctica)

Justo a la altura del Lavadero, los dos grupos convergemos, los que subimos y los que bajan.
Con mi mano derecha ya me he cuidado de acortar la correa.
A Kas, le tengo pillado el punto, no parece que le gusten los niños, esos cachorros que alborotan con pelotas y patines..

(algo le habrán hecho en alguna otra vida, no tengo dudas. Tampoco le culpo)
Justo al cruzarnos, el más alto de los cuatro, hace un gesto que interpreto como, vamos a tirar al pequeño al agua. Lo agarra, le estira, los otros dos se suman a la tropelía, la correa de Kas se tensa, aprieto el puño y ciño hacia el interior, el crío pequeño se zafa, su rostro muy colorado contrasta con la oscura piel, los ojos irradian un furor compungido..
Cuando aminoro mi paso y me planto, los tres disimulan.

A Kas, en sus episodios con niños acostumbro a reñirle.
Ahora me mira, incrédulo, parece estar diciéndome en reproche:
– Lo ves? Ves como tengo razón?
Mientras sopeso si llamarles la atención (hay que cuidar y medir bien siempre las palabras y/o sus consecuencias, pues la defensa de gritarle xenófobo, siempre parece sobrevolar en el ambiente), me escucho ladrar..
– POR QUÉ NO TE METES CON UNO DE TU TAMAÑO.?
Ya está (pienso), ya se soltó la bestia que no el perro.

El más alto se defiende con un lacónico y casi sin voz:
– Tiene la misma edad que yo.
– PERO ES MÁS PEQUEÑO.
– … somos amigos.

Aquí uno de los otros dos asiente, como para darle fuerza a la frase de su compañero.

Vuelvo a escuchar tronar mi voz melodiosa cubriendo los apenas cuatro metros entre las dos aceras..

  • PUES VAYA MIERDA DE AMIGOS. POR QUÉ NO DEFENDEIS AL MÁS PEQUEÑO EN LUGAR DE AYUDAR AL GRANDE?

Mientras el chico recompone sus ropas, el cuarto en discordia comenta:

  • Oh. Un lobo. Puedo tocarlo? Muerde?

  • No, no muerde. Quieres que le diga que te coma?

Ante el avergonzado y agradecido saludo del bajito, los otros tres salen corriendo calle abajo.

Kas vuelve a mirarme con su cara de peluche de husky, con los ojos como diciéndome:

  • Vamos hombre, no me jodas, si sólo tienen huesos..

(escrito en Facebook, septiembre 2014)

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