Historia de un manual de Excel.

No acierto a recordar cuándo fuiste a parar al altillo.

Hoy te he encontrado, sumergido bajo aquellos cachivaches que tal vez ya nunca quise volver a utilizar, un transportin del gato, aquel espejo que mil veces soñé reciclar, o los cuadros de la ultima mudanza.
Hoy te he encontrado en forma de mortaja.

Supongo que el peso de todos ellos juntos, en aquel momento de ofuscación, me pareció una acertada opción para la conservación de aquella roja rosa, el último regalo que nos ofrecía el cuerpo presente.

Ya no recuerdo cuantas veces te busqué a lo largo de estos años, siempre con alguna urgente duda informática.
Menos aun recuerdo, las veces que busqué la flor efeméride de aquel día, siempre con alguna urgencia de puntual nostalgia.

Hoy, con motivo de una limpieza, os he encontrado a ambos.
A ti, preciado compañero,  con las amarilleadas páginas por el uso y el desuso.
A ti, aplastada,  como preciado recuerdo de un hombre bueno.

El primero, permitiendo el plácido descanso de la segunda.
Algo de moho se ha creado entre ambos.. como un lánguido manto que no permite separaros.

No he podido evitar el impulso de acercarme a aspirar en busca de algún resto de fragancia, como si la vana posibilidad de algún registro olvidado , pudiera retrotraerme el recuerdo de mi tio en vida.

Que extraños son los recuerdos. De que manera más rara se conjugan.
Hoy me he encontrado dos valores en fraternal alianza.
Hoy cerré el día en positivo.

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