Sentirme ridículo

Hace unos tres meses, se me rompió una pata de la secadora, saqué la otra para tener una muestra y comprarla.
Mientras tanto, intentamos en casa no utilizarla (básicamente, para que cuando centrífugue, no salga disparada desde el quinto piso en donde vivimos..
El entusiasmo por ir a comprarla, ha pasado por distintas etapas a lo largo de estos noventa días.
Si bien los primeros días fueron los de:

– A ver si me recuerdas que vaya a comprar la pata de la secadora..

A finales de noviembre, con la llegada de los primeros frios, la secadora ya bailó alguna jota por el balcón.
A primeros de diciembre, recuerdo haber bajado un par de veces a por el dichoso recambio.. en las dos ocasiones me encontré un cartel rezando así:

ABIERTO AL PÚBLICO DE LUNES A VIERNES DE 17:3O A 20:00
SÁBADOS DE 10:00 A 12:00

Algún jocoso comentario recuerdo haber cruzado con mi mujer, tipo:

– Joder. Si que van sobrados de trabajo algunos..!!

Al cabo de unos días, tras el puente de la Constitución, conseguí con éxito, entrar en la tienda de recambios de electrodomésticos, encontrándome, sorprendido, a un antiguo conocido, bien abrigado, detrás de un portátil tras el mostrador.

– Hombre..!! Tu curras aquí? No lo sabía. A ver si puedes ayudarme, necesito una pata como ésta (le digo mientras saco la patita de plástico del bolsillo, donde lleva desde que la desmonté para no perderla), es de la marca “tal” y…
Mi colega me interrumpe y me cuenta:

– Uff.. entre pedir el recambio, que se lo tomen en serio, y que te llegue.. con las fiestas navideñas de por medio… yo lo que haría es ir a buscar una a una chatarrería, tienes una aquí cerca.. por la carretera que va hacia.. cerca de la Depuradora, sabes?

Yo asiento ensimismado, pensando en la suerte que he tenido topando con este antiguo conocido.. en lugar de con otro, que me hubiera eternizado la compra.
Me voy para casa, satisfecho, a contárselo a mi mujer.

– Mira que enrrollaó el Miquel, mañana, aprovechando que tendré fiesta, cojo la bici y me pego una excursión hasta la chatarrería esa. Es esa que cuando cruzamos por delante, se ven tantos electrodomésticos viejos apilados desde el camino de las bicis.. y, de paso, bajo un poco la tripa.

En fin, ya veis las fechas en que andamos, sigo con la pata en el bolsillo (no he dejado de pensar en ella desde ni se.. me cambio de pantalones, y junto con la cartera, las llaves y la poca pasta, ahí va también la pata, de bolsillo a bolsillo).
Hoy llueve, mañana hace frío, cualquier excusa es buena…

El otro día bajé a la tienda de electrodomésticos, un cartel de..

CERRADO EL SÁBADO 20 DE DICIEMBRE

..volvió a colapsar mi cerebro.

– Mañana sin falta bajo a buscar la puta pata.. grrrbrr!!

Como mañana era hoy, bien pasadas las seis de la tarde, bajo a la tienda, nada más llegar.. el mismo canijo, abrigado, tras el mismo ordenador, me mira sorprendido..
Yo, adoptando cierta solemnidad consigo balbucear:

– Estoo.. no se si ya te pregunté, tienes una pata? Marca tal, de.. es para una secadora.. igual ya te pregunté…

A lo que me contesta:

– Si. Ya viniste hace unos días.. y te dije dónde la podías encontrar…

Aquí, ya con la moral destrozada y sin un ápice de orgullo, contesto:

– Ya.. y… me dijiste?

– En una chatarrería…

Giro sobre mis pasos, y, mientras intento no tropezar con la puerta me despido con un:

– Que inutil..

(y aquí sigo, escribiendo “esto”, con la puta pata dentro del bolsillo)

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