Cincuenta y cuatro inviernos

Parecía ayer a pesar de los años transcurridos.

Parecía un hito llegar a la mayoría de edad y hoy cumplo tres veces esa cantidad de años.

3 x 18 = 54

Recuerdo cómo puse en brete a mi madre muchas veces. Ahora anda tan mayor que cualquier visita podría ser la última.

Recuerdo las lágrimas de la primera de mis esposas ante la impotencia de comprender que no lo habíamos conseguido, hoy, la lista de mujeres que significaron.. sería interminable. -a pesar de que hace ya casi diez años que dejé de buscar y me planté- Para bien.

Parece que al final no moriré joven -la locura de la cocaína parecía querer apearme del tren en mitad de un valle- No lo consiguió. Sigo en un vagón!!

Es extraño asistir a entierros, más aun cuando en la cruel cronología de sucesión, algunos se saltaron su turno.

También acabaron los tiempos de los sueños negros. El suicidio insostenible, la frustración burlesca que parece siempre perseguirnos, los tentáculos de la depresión, el dolor ajeno -éste es uno de los que peor se soportan- Cómo soportamos las heridas del corazón? Qué fármacos sanan la natural tristeza cuando eres consciente que verás fallecer a tus seres más queridos? (Aquí podría abrir otro post..)

Podremos continuar? Valdrá la pena? Habrá valido hasta ese momento?

Por qué luchamos? Para qué lo hacemos?

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