Un pobre espabilado

Hace semanas que veo a un fulano sentado en un escalón, o bajo una marquesina, o apoyado en una pared, aquí o allá por las calles del pueblo.
Es un tipo normal, tez morena, cabello ralo grasiento y despeinado, ropas sobrias aunque rozadas y desgastadas.
Se hace acompañar por un cartel, una guitarra española y una gorra tipo madrileño cañí, -que vuelta del revés en el suelo, hace las veces de humilde bacina, para, si hay suerte, conseguir comer…-
Yo, no siendo contrario a dar limosnas a la gente por la calle, -a pesar de la humillante sensación que produce el deterioro entre clases sociales-, si que acostumbro a ayudar a quien, por concretas razones, virtuosismo en diferentes interpretaciones generalmente, me parece ser digno de tales “limosnas”.
-Otro día si eso, os hablo de lo bien que se puede vivir si eres espabilado en este sentido, yo lo hice una temporada, pero ahora no toca-
Al fulano en cuestión, la verdad, no le había prestado nunca mucha atención, básicamente por no cumplir con ningún requisito de los descritos anteriormente. Hoy, la cacofonía de la estrecha calle donde estaba postrado, ha hecho que me lo mirara con detenimiento, desde muchos metros antes de llegar a él.
Toca, -por decir algo- rematadamente mal.
Me disponía, de nuevo a ignorarlo apretando el paso, cuando la amalgama de letras de su cartel me ha hecho sonreír.

POR FAVOR, UNA AYUDA
PARA NO SEGUIR MOLESTANDO.

Y, debajo, -explicado en letras más pequeñas-, algo parecido a:

– Ya se habrán dado cuenta de que esto no es lo mio, por eso, para no molestar siempre al mismo vecino, cada día me pongo en un sitio distinto.

No he podido dejar de rebuscar un eurillo de entre la calderilla de mi bolsillo y acercarme a entregárselo mientras le guiñaba un ojo musitando:
– Cabróoonnn!!

2 comentarios sobre “Un pobre espabilado

  1. Hola Bella, es lógico que ante todo cause estupor. Es horroroso el tipo de sociedad que hemos ido formando en este mundo de preferencias capitalistas.

    La madurez, es lo que me mueve a escribir las historias que escribo. -no hace mucho, (donde aún no te he contestado), me describías como irónico -argumento que te aprecio de buen grado-.
    Verás.. yo maduré tarde. Tal vez no la haya alcanzado aun..
    A mi me satisface pensar en el recorrido de mi vida -ahora cuento cincuenta y cuatro- como en varios intervalos. Varias vidas.
    No se si crees en el Karma? En el Karma, hay que conquistar una serie de Casas. Familia, Trabajo, Vivienda, Hijos, Estabilidad, un largo etc.. tampoco está determinado que todo el mundo consiga afianzar las mismas. Cada cual, tiene a bien determinar cuales son las importantes para él/ella. Según sus propias directrices.
    Cuando por alguna razón (mala cabeza, un accidente/enfermedad, un divorcio, una muerte…), la Casa elegida se trunca, debo seguir buscando hasta afianzarla. Cada vez -de esto siempre nos damos cuenta demasiado tarde- nos queda más trabajo por hacer y menos tiempo para conseguirlo.

    Con los escritos que hago -todo son vivencias en primera persona.. (con algunas licencias)- intento plasmar muchos de los errores cometidos anteriormente. De esta manera los descarto de mi memoria, para poder seguir viviendo otras experiencias.
    No se si me hago entender bien?

    Este tema es muy extenso, podía dedicarle un capítulo entero.

    También en mi juventud, recurrí a la picaresca para pedir por la calle -con muy buenos resultados-, esto lo dejo para otro día. Ojo!! No estoy orgulloso de haberme aprovechado de la indulgencia de la gente, pero todo ayuda a madurar.

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