I (3)

Ahora quiero contar lo de la primera entrega.

Recordáis que dije que había comenzado a escribir sobre I dado que de repente había entendido una cosa? Pues eso voy a explicar ahora.

A lo largo de los casi cinco años que conviví con I, como comprenderéis el tema María salió periódicamente. Siempre con mucha mierda de por medio. Si bien al principio se mostraba muy por la labor de conplacerme -también sexualmente- con todo lo que María le había contado con la intención de que sólo tuviera ojos para ella, conforme la relación fue asentándose, este tema quedó olvidado en una nube recurrente para cuando, en alguna bronca de reproches, convenía volcar la balanza en contra mía. Yo, por supuesto, acataba y callaba en esos episodios -no fuera que I decidiera devolverme la bofetada fuera de tiempo-

Al final, ella consiguió hacerme comprender que sus celos eran debidos a que yo repetía.

Siempre mantuvo que no le importaba que a lo largo de una noche de bar, de drogas, de fiesta.. me hubiera liado con alguna que hubiera conocido puntualmente. Ella comprendía que dado el plan de vida que llevaba, de cuando en cuando, me relajara. Lo que no soportaba -menos aun que María la humillara- explicándole -incluso con público alrededor- cuándo, cuánto o por dónde la follaba cuando I no estaba.

No soportaba que yo siempre volviera -muchas veces, sólo por comodidad- con María. Repitiendo una y otra vez.

Hacia el final de mi relación con I, tras los cinco años que viví con ella, -ya me había ido yo a vivir a otro sitio, recordáis a la loca del pintor?

https://montxomon61.wordpress.com/2015/04/03/un-pintor-en-calzoncillos-2/

Ya os confesé que el pintor era yo. Recordáis?

Le iba a pintar la casa.. Si? lo recordáis ahora?

Pues la citada loca, (a partir de ahora la llamaré A) fue un rollete que comencé tras salir de la casa – y de la vida, que no de la cama- de I.

A A la conocí… (ya os hablaré de A también cuando toque), y comencé a repetir patrones. Sexo, mucho sexo.. y, si habéis leído “Un pintor en calzoncillos”, sabréis que no tenía dónde caerme muerto.. total: Ya que me metí en su cama.. me quedé también en su casa.

Cuando I se enteró, se montó una buena!! Yo no entendí -en ese momento- por qué a I le dio por enfadarse? Después de todo ya no vivía en su casa..

Y, poco a poco, ya no nos vimos más.

El otro día, de repente, comprendí, que pese a todas mis infidelidades I me seguía queriendo. Como había amado a Jota, quien pese a todas sus infidelidades, siempre supo demostrarle que ella era la única, pues con las otras nunca repitió.

Y yo… bueno, yo había vuelto a repetir de nuevo con una misma mujer.

Lo dejo aquí. (pero de I escribiré mucho más)

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