I (4)

I siempre se mostró intransigente en cuestiones de sexo.

Podíamos estar cabreadísimos.. -las etapas de drogas entre pareja unen mucho, pero, cuando desunían, el caos cabalgaba a sus anchas-.

Ahora bien, era llegar a la cama y, lejos de lo aprendido con otras parejas, donde todas parecían castigar de la misma manera. Abstinencia. I no. Ella se tumbaba de espaldas, se permitía leer en esa postura, mientras.. sus nalgas se insinuaban contra mi piel.

Muchas veces intenté abrazarla, hablarle, robarle algún beso conciliador.. su desgana se imponía. Su agravio te atravesaba como un halo helado de desprecio inerte cruzando la habitación.

Estamos de morros. Recuerdas? -parecía querer decir su silencio-

La primera vez, me giré, humillado, mudo, extrañado, compungido, sin comprender.. me giré hacia mi lado de cama, de espaldas a ella. Al poco, los movimientos medidos, inequívocos, de su trasero hacia el mío, me indicaban qué debía hacer. Volví al ataque y me volvió a despreciar.

Me volví a girar, no pretendiendo entrar en lo que me pareció un juego cruel, incluso infantil, entre pareja.. Al momento, sonando como un trueno, su voz llenó la habitación:

– Eres idiota? Cómeme. Fóllame!!

Os juro que en esa primera ocasión pensé que estaba loca.

– En qué quedamos? -Me atreví a preguntar- Cada vez que me acerco, me desprecias. Comprendo que estamos enfadados y tal vez no quieras..

– Puta manía tienes de compararme con otras zorras que hayas metido en tu cama. Pues claro que estoy cabreada!! Pero también cachonda. No quiero tus mimos. No quiero tus besos. Quiero mis orgasmos!! Y, pobre de ti que no los consiga!!

En aquella primera bronca, me enseñó el camino que debía seguir. Ojo!! Lo que a primera vista me pareció un chollo, con los años no lo fue tanto. Por supuesto, claudiqué a sus deseos.

Qué voy a contaros que no imaginéis… los besos que pretendía en sus labios, se diluyeron como baba de caracol bajando desde su nuca, dibujando extraños arabescos rituales por su espalda, lubricando el camino para que, mis colmillos, se permitieran arañar en su descenso inequívoco hacia zonas más cálidas que la que su semblante me ofrecía.

Llegado al cachete derecho, sin apartar el pulgar izquierdo de la senda del caracol, mi mano derecha se permitía la entrada, separando ligeramente sus muslos, llegar hasta su vientre convulso. La posición, obligaba a sentir el calor pegajoso de su sexo rezumante en mi antebrazo, casi en la parte contraria al codo, donde, con tan sólo doblar mínimamente la articulación, podía asirla, sin escapatoria, vuelta hacia abajo -muchas veces con los pómulos arrebujando las páginas de su libro, ahora ya desterrado-

El abrazo, me permitía moverla con precisión a la vez que con suavidad -quién no ha cogido así a su bebé después de comer para echar los gases…- Mi mano izquierda, libre a sus anchas, acostumbraba a recorrer los caminillos lubricados por la babosa intención previa, hasta permitirse el recreo de reseguirlos con las uñas enrojeciendo, por simple presión, el garabateo descendente. Los movimientos circulares de sus caderas, recuerdo, me permitían calcular el minuto previo al instante en el que, el regalo de sus labios menores encharcándose, les permitía adherirse formando ventosa con mi antebrazo..

En ese instante previo, -ya desarmada de su inicial desprecio-, pretendía girar su rostro hacia mi para que su boca glotona buscase la mía. La posición forzada por el curioso abrazo, rara vez le permitió conseguir su objetivo. Ese era el momento de soltarla y bajar a bucear a pulmón. Pues mi boca estaba destinada, únicamente, a degustar los manjares que emanaban de su fruta del mar.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s