Sueño, 15 de mayo de 2015

Me acosté tarde, tras escribir la última pendejada:

https://montxomon61.wordpress.com/2015/05/15/la-salida-y-la-salida-de-emergencia/

Me llevé de nuevo la radio al cabecero de la cama.

Observé, ya acostado, el azul fantasmal reflejo del portátil actualizándose.. justo cuando se apagó pude cerrar los ojos.

Guerra Civil española.

Muchos viejos en cuadrilla corríamos por una calle de Zaragoza.

Las risas jolgoriosas, de púberes zagales, me confundieron. Éramos nosotros. No parecían conjugar jolgorio y achaques…

La primera bomba cayó al final de la calle.

Raudos -como asustados chiquillos- nos lanzamos en estrepitosa carrera. Sin rumbos.

Vacío.

En la siguiente escena, polvorientos, sucios de muchos meses de contienda bélica, habíamos encontrado un tesoro.

Yo, rapiño, me había apropiado de un camafeo de oro. Era como un librito. Lo abrías y como por arte de magia -hoy lo llamaría el pasar los dedos por el cristal del Tablet-, se sucedían escenas de oficios.

Al llegar al oficio de mi abuelo -dentista- veía con la claridad que aportaría un Smart-phone de nuestro tiempo, todos los detalles de esa escena grabada en la medalla de oro. Mi susto fue mayúsculo cuando vi en la fina chapa dorada el grabado de la casa de mi abuelo, el inequívoco número doce de su calle, las placas de bruñido latón en la fachada del portal. A lo lejos, la bomba anteriormente citada no era otra que una de las dos que cayeron -y no explotaron- en la Basílica del Pilar.

Vacío..

De repente, sin mostrar a nadie mi tesoro y, con el fin de desviar su atención del mismo, les invito a cenar unas tapas.

Siguiente escena: Todos, golosos, hambrientos y famélicos, en el córner de un bar típico del Tubo de Zaragoza -donde aun conociéndonos y saludándonos por nuestros nombres de pila el camarero y yo, juraría no haber estado nunca-.

Imaginaos la escena, seis, tal vez ocho famélicos chiquillos de la postguerra -con apariencia en mi sueño de sexagenarios- frente a un sin fin de apetitosos manjares recién sacados de la cocina todos a la vez, nuestras gafas empañándose… un Sueño

Justo cuando meditaba cómo haría para pagar con Tarjeta de crédito en 1933.. he despertado.

Dos horas después. Todavía puedo sentir el olor del chorizo y las morcillas en mi alcoba.

Hoy ha muerto B.B. King.

Un saludo Maestro.

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