Despertando de un sueño

Tras una recuperadora siesta tras una dura jornada de patear París, permanecí un rato más en la cama -sin querer, todavía, abrir los ojos- intentando recordar los porqués o las consecuencias que aquel extraño sueño podía producir en el futuro de nuestras vidas.

En mi sueño, un individuo, armado con un cuchillo, entraba en la habitación del hotel. Nos asesinaba en silencio. Dormidos, no sentíamos nada. Ni siquiera la desesperante frustración de intentar defendernos sin éxito.

Tumbado en la cama, inmóvil, con los ojos cerrados aun, permanecí unos minutos.
Cómo recibirían la noticia nuestros hijos?
La familia.. Mi madre, seguro, se consumiría, por tener que enterrar a un hijo antes que… Es antinatural enterrar a los hijos.

Eso me hizo pensar en mi hija.

Luego, consumido por la culpa, me levanté, observé a mi mujer, durmiendo tranquila. Su respiración simultánea.

Cuando bajamos a cenar -nada le he contado sobre mi extraño sueño- encontré París aun más bella. Sus calles volvieron a competir. Ya importaban menos los precios en las terrazas.

Hoy he almorzado en el bar de debajo de casa. La alegría paciente de mis perros, esperando las ultimas briznas de bocadillo, sonrientes..

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