Ayer fui al banco

Ayer fui al banco. Los que me conocen ya saben sobre mi aversión a los establecimientos bancarios.

https://montxomon61.wordpress.com/2015/04/02/bancos-puaj/

Hace unas semanas recibí un par de cartas de la Entidad Bancaria a través de la cual cobro. Una para informarme de que a partir del diez julio la tarjeta de débito pasaría a tener un coste anual de 28 euros o bien liquidar mi contrato con el Banco y otra para informarme de que me conceden una tarjeta de crédito con un límite de hasta 3000 euros. Ambas me pusieron de los nervios.

Yo hago todo lo relacionado con los bancos a través de internet. Cada vez que, puntualmente, he de acudir a una oficina bancaria, entro en una especie de catarsis de mala baba que bloquea todo mi ser. Se podría decir que prefiero ir al dentista.

A lo largo de dos semanas he ido postergando la visita de protesta -de paso he ido informándome sobre distintos otros Bancos como alternativa, no hay mucho dónde elegir-.

Por fin, ayer, tras aleccionarme yo mismo -al más puro estilo americano haciendo yo mismo de coach– me dirigí a susodicho establecimiento. Nada más llegar, tuve un bajón emocional. Justo enfrente había un mercadillo semanal de embutidos artesanos, me paré, degusté y sin querer sonreí satisfecho. Luego tuve que dar dos vueltas a la manzana para volver a darme ánimos y poner cara de perro. Cuando, de nuevo, me vi motivado, conseguí, por fin, entrar.

– Buenos días..

– Buenos días. En qué puedo atenderle?

– Quisiera ver al director.

– No está en este momento. Justo ha salido a desayunar. Es vd cliente? No recuerdo haberle visto por la oficina nunca y ya llevo tres años aquí desde la fusión..

– Intento no venir nunca. Casi prefiero ir al dentista -me escucho renegar-. Incluso caerme por la escalera, en lugar de venir a verles..

Mientras observo como su sonrisa muta a cara de haba, le escucho contestar.

– Si puedo ayudarle yo..

– Le cuento. Yo prefería algo de privacidad, lejos de ventanilla, pues vengo de mal humor..

– Le escucho…

– Bien. He recibido una carta dónde me indican que a partir del diez de julio me van a cobrar una comisión de 28 euros por tener la tarjeta de débito. Comprenderá vd, que si la Dirección de ésta entidad ha estado aleccionándonos para que utilicemos los Cajeros Automáticos en lugar de ser atendidos en ventanilla.. me parece un despropósito que a la vuelta de un año y medio quieran cobrar por la tarjeta.

– Bueno.. son Políticas de Empresa. De hecho, no sabe vd cuántas personas hacen una mala gestión en ventanilla colapsando los Servicios de Atención al Cliente..

Le escucho recitar como si un autómata se hubiera tragado una grabadora. Como en realidad no le presto atención a sus peroratas exculpatorias corporativas, simplemente le interrumpo:

– Con ese criterio que vd expone, tira por tierra toda esa publicidad con la que decoran sus ventanales, ésa en la que sale el tenista Rafa Nadal hablando de manera filosófica como si fuera Bruce Lee. En la que el mensaje a transmitir es el de que “Nuestras Oficinas Bancarias están realizando una apertura hacia la comprensión del público para mitigar la mala fama que hemos adquirido durante La Crisis”. Sabe lo que quiero decir.. verdad?

– Me deja su Documento de Identidad, Por favor.

– 350……… o necesita el documento físicamente?

– No. No es necesario. La letra..?

– W.

Silencio..

Esos segundos de silencio durante los cuales sólo se escucha el rrrrrrrrrrrr del aire acondicionado y la respiración pausada de una vieja -que desde el sillón de la sala de espera- atiende solícita al partido de tenis verbal..

– Señor.. tal tal. Veo que su Cuenta pertenece al Producto Bancario Expansión. EXENto de comisiones.

Como se ha permitido recalcar las primeras letras de la palabra “exento”, me permito soltar mi discurso de un tirón -después de todo, he invertido horas en prepararlo previamente, y no estoy dispuesto a dejar de pronunciarlo-.

– … observará que el saldo medio de mi cuenta es mínimamente superior a lo que, desgraciadamente, se cobra hoy en día. También que mi esposa tiene una cuenta asociada, que es a dónde van a parar nuestros pequeños ahorros, porque se habrá dado vd cuenta de que ella cobra menos que yo.. y si me cobra la comisión.. me largo con mi dinero a otro sitio. Y ella -ya se lo garantizo yo, ahora- también!!

– Ya le he dicho que su cuenta está exenta de comisiones.. señor.

Aunque me repatea lo del “señor”, sigo adelante. Cabalgando. En mi impertinente desafío..

– Ni la tendrá más adelante?

– No. Ya le digo que su cuenta está exen..

– Y para qué me envían la carta? Piensan vds que no tengo otra cosa que hacer que venir aquí para tonterías? -me atrevo a añadir.

Por dentro ya me relamo, ésto -a mi edad- es casi mejor que el sexo..

– Ha de comprender que las cartas se envían a todos los clientes que poseen Tarjetas.

– Seguro que no me cobrarán nada más adelante?

– Seguuuro.

Contesta condescendiente el empleado, cuyo rostro ha vuelto a coger color.

– Me lo puede dar por escrito? -apostillo, machacón-.

– Está escrito en el contrato. Lo puede vd consultar. Mire..

Aquí, consigue taparme la boca el tiempo suficiente para añadir:

– Ya no está vd enfadado?

– A medias. -insisto, orgulloso-.

– Dígame..

– En la otra carta, me ofrecen una Tarjeta de Crédito con un límite de 3000 euros.

– …??

– No la quiero. Además, me parece insultante que cada vez que conecto por Internet, para ver el saldo, hacer transferencias o sacar dinero en el Cajero, me llegan continuos mensajes al Móvil para que Active, Active. Active su nueva Tarjeta de Crédito. Puede vd hacer algo para que no me lleguen esos mensajes tan molestos?

– Los mensajes dejan de emitirse automáticamente cuando vd la activa o, en su defecto, al cabo de un mes de no activarla..

– Comprenderá vd, que es una política agresiva. Vds juegan con que si, por error, al abrir cualquier mensaje de este tipo, la activamos. Luego hay que venir aquí, y desandar el camino sin fin de explicarles que ha sido un error, etc.. etc.. y seguro que a final de año, algo cae!! Por intereses de apertura, utilización, o lo que sea..

Mientras su semblante a vuelto a tener un color de manzana agria, escucho comentar a la vieja del sillón..

– Eso le pasó una vez a una amiga mía. Y estuvimos dos meses para arreglarlo… con todas las molestias que eso supuso..

Como el “estuvimos” denota que tal vez le ocurrió a ella, en lugar de a una amiga, cara de haba decide concluir la conversación con un:

– Entonces? No la quiere. Seguro..

– Verá. Llevo trabajando con vds toda la vida. He visto todas las “fusiones” que el Banco ha querido tener. -iba a añadir: no sólo la última, desde que estás tu chavalín, pero me callo. Ya tengo bastante por hoy- Y en todos estos años, mientras las pasaba putas, mientras me devolvían recibos por falta de pago, o me negaban Prestamos por no tener avales o un sueldo mísero, nunca éste Banco me brindó una oportunidad. Ahora, que teniendo la suerte de haber conservado el empleo durante La Crisis, y, tener una estabilidad económica decente, me ofrecéis una Tarjeta que conlleva un préstamo (que tendría que pagar, si utilizo, por supuesto), que no necesito para nada. Vd, si se pusiera en mi lugar? Qué haría con la Tarjeta?

– No la quiere.

Cuánto les cuesta a los empleados bancarios encajar una broma. Nada de reir o confraternizar con el cliente. Cómo me gustaría conocer a los que les hacen las Campañas de Marketing, tal vez pudiera hacerles entender que la filosofía de Rafa Nadal no tiene sentido si los oídos son sordos.

– No la quiero.

– Muy bien. Adiós, buenos días.

– Buenos días.

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