Más sobre ambulancias.

Deambulando, un día más.

Volviendo, cojeando, -una vez más- cargado del supermercado. Bajo el bochorno que la breve lluvia dejó aun más calor todavía si cabe, percibí…

Aquí un inciso:

Cuando vi que llovía, en lugar de guarecerme bajo algún balcón, opté por salir a mojarme con la esperanza de refrescarme. Gran decepción. El añorado frescor de la lluvia se transmutó en una cálida camiseta mojada. Es la primera vez que percibo las gotas de agua calientes. -También el otro día me sorprendió la ducha en casa. Cerré el grifo del agua caliente y el agua seguía manando tibia-.

…a mi espalda, el estridente y alarmante sonido de una ambulancia que me hizo pensar (no sin torcer el hocico en egoísta gesto) que alguno andaba peor que yo.

Dicho esto, no os pasa que la molesta estridencia de la ambulancia es mayor mientras está a nuestra espalda? Una vez que nos sobrepasa, su sonido deja de molestar.

Muchas veces pienso que mi subconsciente imagina que el vehículo viene a por mi. Una vez pasa de largo, el cerebro se relaja. Que egoísta me siento.

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