Sobre la rabia.

Es curioso. La rabia es golosa.

Al expresarla nos sentimos poderosos. Nos retroalimenta.

Os dais cuenta de que la angustia se alimenta de la oposición que le hacemos?

Hay que canalizarla.

Si cuando la viésemos llegar -silenciosa, para asentarse en nuestro espíritu-, pensáramos:

  • Ah!! Mira. Es la angustia. Pasa, pasa..

Ella no se sentiría dueña de la situación y se iría.

Sin duda.

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