Turrones y visitas.

Ahora que comienza el verano, parece inevitable que quién más quien menos se marche de vacaciones.

Una semanita unos. Diez días otros. Un ¿mes? los menos…

  • Aun quedan de esos?
  • Ya estás aquí? Por qué no publicas tú tus cosas?

A dónde quiero llegar es que a lo largo del verano, se suceden todo ese tipo de obligadas visitas sociales donde, -si ya antes eran aborrecible cuando ibas a sus casas y te sacaban los innumerables álbumes de fotos-, ahora, con las nuevas tecnologías, el pestiño es obligado, pues las traen puestas en móviles, tabletas, etc…

  • Pues cuándo volvimos de Paris, bien que te gustó enseñ… Joder! No me mires así. Vale, vale. Ya me voy a dormir. Me voy a abrazar a TÚ mujer. (a ver si puedo YO presumir de algo)
  • Te he oído.

Bueno, parece que se va a la cama… Lo que os contaba, no hay nada más pesado en verano, además del calor, que el trasiego de amigos que desfilan por casa a ponernos los dientes largos con lo bien que se lo han pasado. Lo barato que les ha salido. lo fantástico que era el buffet del restaurante, lo cristalinas que estaban las aguas y un largo etc de sandeces que cualquiera diría que no han salido de la agencia de viajes.

Y claro, además, LAS FOTOS.

Y tu, que estás deseando que llegue el fin de semana, para intentar no hacer nada (dentro de unos límites, porque mi esposa curra en un súper -que aquí en Cataluña abren los fines de semana-, y cuándo le toca, le toca. Y un servidor, que sólo curra findes y festivos -menos agosto, que como hacen vacaciones, curro veintiún días seguidos a doce horas-. Y aquí que se vienen todos a pasar la depresión pos-vacacional.

  • Pues haz lo que te contó la mamá!!
  • Pues eso es lo que quiero hacer, LISTO! Qué? Te ha dao calabazas, no?
  • No me hables.. Cuando me he sentado a su lado, me ha dicho no se qué de hacerle un masaje en los pies. Te iba a llamar para darte envidia.. pero cuándo ya parecía que la cosa iba bien, se ha dormido. Cuando me he acercado a besarla se ha despertado de una mala leche que pa qué!! Y me ha recordado que le había dicho (o tu, no estoy seguro) que íbamos a recoger la cocina después de cenar.
  • Te jodes!!

Bueno, lo que contaba. Mi madre..

  • La nuestra.

Nuestra madre, de jovencitos nos explicó un “truco” infalible. Cuándo veáis  que ya no saben qué decir y echan mano del argumento:

“Vamos a ver las fotos del viaje”

Es el momento de levantarse, hacerles un cumplido e invitarles a cenar, merendar, depende del horario de pelma. Si se levanta mi mujer, se lleva a su congénere. Si me levanto yo..

  • Si nos levantamos -querrás decir?-.

Si ME levanto yo me llevo al marido (además de a éste pelma)

Luego, una vez en la cocina, mientras se platica con el/la susodicha/o, se saca una bandeja, comienzas a cortar -cuidadosamente-, trozos de turrón, polvorones, higos.. (todo aquello que sobró de Navidad y, que nadie quiso. La media tableta de mazapán de frutas, el guirlache aquel barato que trajo un cuñado, cualquier cava de esos de lote navideño cutre, ( a ser posible natural, del tiempo, -se puede argumentar, de pasada, que estáis algo acatarrados porque acaban de colocar el aire acondicionado (que previamente no has puesto en marcha), y que aun no le has cogido el punto de frío…

Es milagroso, a los breves minutos, hacen como que se han olvidado de recoger a los hijos de no se sabe bien que actividad de colonias y desaparecen.

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