Visita a la farmacia.

Hoy he ido a la farmacia.

Supongo que todos nos auto-medicamos, (un poco) y si hay quién no… pues será la excepción que cumple no sé bien qué regla.

En fin, al lío.

He pedido Diclofenaco Dispersable de la casa Normon. (un anti-inflamatorio). Ya me lo recetaron hace años para el dolor de rodilla y, recuerdo me fue bien.

Me ha preguntado, la dulce voz que daba vida a unos pechos saltarines al movimiento, intuidos a través de la liviana tela de la bata de verano…

  • De veinte o de cuarenta?
  • De cuarenta. Si. Mejor burro grande, ande o no ande.

Ella sonreía, no sé si por mi aparatosa perorata o por que -tras el juego de palabras-, tal vez intuyera que en realidad pensaba en sus grandes mamas…

Joder!! Que me pierdo. Yo si que tengo una imaginación “dispersable”!! En fin, lo que quería explicar es lo chocante que me ha parecido lo siguiente:

Hace pocos años, con la receta del médico de cabecera, el medicamento de veinte comprimidos me costó 0,99 céntimos de euro…

(no sé bien, en qué tramo de porcentaje de abono me encuentro y en realidad tampoco me importa mucho, de momento)

… Más, un euro de “copago” a las farmacias por receta, total 1,99 euros.

Hoy, el mismo medicamento, con doble contenido, -comprado por mi cuenta y riesgo-, me ha costado 1,64 euros.

No sé si reflotaremos el país con estas medidas, Mariano, pero a buen seguro nos auto-medicaremos más.

Es éste el principio de una Sanidad encubierta?

Placeres voyeur.

Me encuentro sentado en la terraza de una cafetería.

Los perros a los píes.

  •  Los perros?
  • Pero.. Dejame en paz. Te digo yo cómo has de contar tú tus cosas?
  • Les engañas, pues?
  • No. Bueno, es que es irrelevante tanto detalle. Eres un purista absurdo.
  • …?

El perro a los pies. Estamos esperando mientras la perra está en la peluquería. Siempre la traigo en julio. Por el calor.

  • Porque es una guarra…
  • Eh! Es una perra de caza. Por instinto no les gusta su olor. Se revuelca para camuflarse.
  • En estiércol?
  • En lo que pilla. Hablamos de ti? Les contamos tus obsesiones?
  • No viene a cuento.
  • Seguro? Iba a contar sobre el sentirse voyeur.
  • Eres un borde.
  • Que sea la última vez que le faltas el respeto a los perros. Son tan parte de ésta familia como puedas serlo tú.

Os hablaba de cómo desde sentado en una terraza -tenemos una alpargateria a la derecha-. Podemos”disfrutar” de cómo las turistas hacen equilibrios para probarse calzado. Y, desde mi posición, el sobrevuelo de faldas al viento, permite ensoñaciones más venéreas que castas.

  • Corre. Mira. La mora esa tan tapada, casi se cae sobre la mesa.
  • Te das cuenta de que determinados comentarios pueden caer en lo xenófobo?
  • Ve a cagar. Los dos sabemos que no lo somos. Importa, -además-, la religión en esto? Te recuerdo que estás mirando bragas robadas al descuido mientras se prueban sandalias..
  • Tienes razón. Debe de ser la influencia mediática.Igual vas pidiendo la cuenta y tal..
  • Tienes prisa? No nos han llamado aún de la peluquería.
  • Ya. Pero.. vas por la tercera birra y son las once de la mañana.
  • Hemos comido!
  • Ya. Diselo al perro, que se ha inflado de pan untado en huevo. Igual te crees que no te he visto.
  • Le gusta..

De bares por la Plaza Mayor.

Pues estaba paseando y pensando en el gran placer que supone apostarse y observar a la peña desde las terrazas de los bares.

Delante mío hay un matrimonio guiri, me atrevería a especular que holandés.

Él, pensativo con unos auriculares, espera paciente la llegada de su esposa, caballeriza de alto y grueso tonelaje, que nada más sentarse, que digo sentarse? … Esparramar y encastrar poderosos glúteos en un sillón de forja, para deleitarse de la adquisición de sus presas.

Ya os dije que hoy había mercadillo semanal?

-Espátula de madera, que no de boj.

-Pareo mil colores, mil peces, mil flores. Del mal? –Que diría Baudelaire!!-.

-Espectacular bañador -una pieza- cuyas copas harían las delicias de mi tía Berta, la teutona.

 

Los aspavientos con que se explica -ya los hubiera querido recordar nuestro antagónico Sancho Panza. Aunque, para  “panza”,  la de ella-. Cuando explicase en las tabernas, las cuitas de su señor, blandiendo yelmo, montura y estoque,  frente a los gigantes del campo que describía Saavedra…  Los aspavientos,  -repito-, son compartidos por estruendosas carcajadas de la famélica y risueña vastaga que…  Oh sorpresa, aparece tras el muñeco Michelin.

Sonrisa cómplice con los ojos del padre, que permanece en silencio.. . No sé si porque compartir el alboroto de su hija le dejará sin sexo el resto de vacaciones… O si se relame -tal vez- porque así fuese.

Pagan.

Se van.

Otras (escandalosas) familias de tetas (tres generaciones de pares), proceden a invadir la mesa vacía..

  • Jajajja hermano, creo que te tienes que dedicar a escribir!

Ya lo intento cariño, ya lo intento. Pero no sé si con este carácter mío conseguiré que no me muerdan por la calle cuando me pidan autógrafos..

Quiebros!!

Es curioso cómo las mismas cosas que odiabas de una persona, te hacen sentirte -cada vez-, más enamorado de otra (s). Tal vez sea porque aquellas “cosas” que odiabas, tan sólo eran la excusa para que la otra persona dejara de gustarte.

También he trabajado durante años la idea.

Recuerdo relaciones, en las que una vez finalizada la magia, al llegar a casa, cualquier detalle era motivo para actuar con un:

  • Pues yo pienso lo contrario.

Y, acto seguido, montarla, para descansar aunque fueran unas horas o unos días con “los morros”.

Madurar lo suficiente como para darse cuenta de lo ruin de la situación era ardua tarea.

Salir del bache…

Hasta darte cuenta del daño ocasionado entre ambos, sin optar a reconciliación o separación definitiva, meciéndote en el oleaje tibio de la calma chicha del no compromiso.

… Una hazaña.

Retales de la vida misma.

Retales de la vida misma..

En la mesa de al lado, uno de esos matrimonios de nueva patente, que hace las delicias a la nueva y rojilla generación.
Ella, rubia, temperamental, pronuncia en francés hablando en inglés, roja Gambon,  visera de paja, ojeras..
Él, senegalés, dos cabezas más alto que ella, pantalón holgado que le hace la envidia de toda la clientela, vientre tableta milkibar, sonrisa de anuncio..
Por las alegrias y salutaciones deduzco que son clientes habituales de..verano tras verano.

(aqui un parentesis, la crisis ha obligado a no contratar personal este año,  lo cual permite, al menos en un pueblo pequeño como lo es éste, a que los distintos miembros de la familia, atiendan, al empujón del verano)

Conversacion entre los clientes y el dueño a la hora de pagar sus consumiciones:

Dueño: …gracias por vuestra visita un año más,  espero volver a veros antes de que os marchéis…
Cliente: (en espanglish), ..comprendo recortes presupuestarios hayas contratado a tu madre.  “mother” en la conversación.
Dueño: (sonrisa de oreja a oreja)..
Clienta: (imperceptible codazo al negro costillar mientras sonrie y musita un: “wife, wife!”
Dueño: (aguantando el tipo, que no la risa), no problem..
Cliente: (tambien en espanglish), eso le he dicho, contento de haber conocido a su madre..
Dueño: (sonriendo mirando al suelo)..
Clienta: (en inglés), está bien, ya te lo explico luego, paga y vamonos..

Aqui, ando yo escribiendo/riendo/contandoos, mientras sale la esposa del propietario que, mientras recoge los servicios, se permite con su marido un:

  • Que maja esta pareja.  Los conoces desde hace muchos años??

(como alguna gente del pueblo me lee, omitiré en que local estoy, pero el cruce de miradas entre un servidor y el propietario del establecimiento me recuerda aquello de: -Qué paciencia hay que tener)