Hoy no ha sido un buen día.

En realidad no ha sido tan malo. Incluso llovió un poco, que con ése calor, fue un alivio y pude dormir la siesta.

Aun así, dado los duros pensamientos que voy a relatar, me ha parecido un título que ni tan mal…

La estupidez, la ira, la corrupción, las guerras, los intereses económicos, la deslealtad entre iguales, racismo, refugiados, xenofobia, pobreza… En fin, podría seguir con los calificativos deprimentes hasta que me hartara. En su lugar os dejo unas reflexiones “semi-filosóficas” muy al filo de lo incorrecto, pero que al fin y al cabo, un sueño ha sido. Y… los sueños, sueños son.

HOY NO HA SIDO UN BUEN DÍA. (un sueño apocalíptico)

Creo sinceramente que cada… tres horas o por ahí, una fuerza superior, en forma de guadaña láser debería barrer (aleatoriamente), todos los pueblos de la tierra.

Zas!! Treinta mil muertos.

Zas!! Siete mil trescientas veintiocho almas más.

Igual hasta más a menudo…

Lo que sería la hostia es que alguien “inventara” una aplicación, por la que, cada vez que alguien robara, matara, violara, estafara… Explotara.

¡Pum!  En el supermercado ha explotado un tipo que se llevaba una tableta de chocolate sin pagar.

¡Pum! En el Gobierno un diputado ha explotado..?

¡Pum!  En la calle, dentro de un coche, un proxeneta ha explotado porque…

¡Pum!  En la comisaría un policía ha explotado porq…

Para cuando la humanidad comprendiera lo que ocurría, ya no explotara nadie.

También (en el sueño) elaboraba una teoría sobre un extraño efecto que consistía en que un día cualquiera cuando se hace de día el planeta está cubierto por una capa de hormigón de dos metros de espesor. A quien le toque que se joda.

(No obstante, esta teoría me produce algún sentimiento de culpabilidad, ya que yo vivo en un quinto…)

Pero, despertarse y no ver tráfico? Encontrarse las luces de los semáforos a la altura de la boca… Impagable.

Visita a la farmacia.

Hoy he ido a la farmacia.

Supongo que todos nos auto-medicamos, (un poco) y si hay quién no… pues será la excepción que cumple no sé bien qué regla.

En fin, al lío.

He pedido Diclofenaco Dispersable de la casa Normon. (un anti-inflamatorio). Ya me lo recetaron hace años para el dolor de rodilla y, recuerdo me fue bien.

Me ha preguntado, la dulce voz que daba vida a unos pechos saltarines al movimiento, intuidos a través de la liviana tela de la bata de verano…

  • De veinte o de cuarenta?
  • De cuarenta. Si. Mejor burro grande, ande o no ande.

Ella sonreía, no sé si por mi aparatosa perorata o por que -tras el juego de palabras-, tal vez intuyera que en realidad pensaba en sus grandes mamas…

Joder!! Que me pierdo. Yo si que tengo una imaginación “dispersable”!! En fin, lo que quería explicar es lo chocante que me ha parecido lo siguiente:

Hace pocos años, con la receta del médico de cabecera, el medicamento de veinte comprimidos me costó 0,99 céntimos de euro…

(no sé bien, en qué tramo de porcentaje de abono me encuentro y en realidad tampoco me importa mucho, de momento)

… Más, un euro de “copago” a las farmacias por receta, total 1,99 euros.

Hoy, el mismo medicamento, con doble contenido, -comprado por mi cuenta y riesgo-, me ha costado 1,64 euros.

No sé si reflotaremos el país con estas medidas, Mariano, pero a buen seguro nos auto-medicaremos más.

Es éste el principio de una Sanidad encubierta?

Placeres voyeur.

Me encuentro sentado en la terraza de una cafetería.

Los perros a los píes.

  •  Los perros?
  • Pero.. Dejame en paz. Te digo yo cómo has de contar tú tus cosas?
  • Les engañas, pues?
  • No. Bueno, es que es irrelevante tanto detalle. Eres un purista absurdo.
  • …?

El perro a los pies. Estamos esperando mientras la perra está en la peluquería. Siempre la traigo en julio. Por el calor.

  • Porque es una guarra…
  • Eh! Es una perra de caza. Por instinto no les gusta su olor. Se revuelca para camuflarse.
  • En estiércol?
  • En lo que pilla. Hablamos de ti? Les contamos tus obsesiones?
  • No viene a cuento.
  • Seguro? Iba a contar sobre el sentirse voyeur.
  • Eres un borde.
  • Que sea la última vez que le faltas el respeto a los perros. Son tan parte de ésta familia como puedas serlo tú.

Os hablaba de cómo desde sentado en una terraza -tenemos una alpargateria a la derecha-. Podemos”disfrutar” de cómo las turistas hacen equilibrios para probarse calzado. Y, desde mi posición, el sobrevuelo de faldas al viento, permite ensoñaciones más venéreas que castas.

  • Corre. Mira. La mora esa tan tapada, casi se cae sobre la mesa.
  • Te das cuenta de que determinados comentarios pueden caer en lo xenófobo?
  • Ve a cagar. Los dos sabemos que no lo somos. Importa, -además-, la religión en esto? Te recuerdo que estás mirando bragas robadas al descuido mientras se prueban sandalias..
  • Tienes razón. Debe de ser la influencia mediática.Igual vas pidiendo la cuenta y tal..
  • Tienes prisa? No nos han llamado aún de la peluquería.
  • Ya. Pero.. vas por la tercera birra y son las once de la mañana.
  • Hemos comido!
  • Ya. Diselo al perro, que se ha inflado de pan untado en huevo. Igual te crees que no te he visto.
  • Le gusta..

De bares por la Plaza Mayor.

Pues estaba paseando y pensando en el gran placer que supone apostarse y observar a la peña desde las terrazas de los bares.

Delante mío hay un matrimonio guiri, me atrevería a especular que holandés.

Él, pensativo con unos auriculares, espera paciente la llegada de su esposa, caballeriza de alto y grueso tonelaje, que nada más sentarse, que digo sentarse? … Esparramar y encastrar poderosos glúteos en un sillón de forja, para deleitarse de la adquisición de sus presas.

Ya os dije que hoy había mercadillo semanal?

-Espátula de madera, que no de boj.

-Pareo mil colores, mil peces, mil flores. Del mal? –Que diría Baudelaire!!-.

-Espectacular bañador -una pieza- cuyas copas harían las delicias de mi tía Berta, la teutona.

 

Los aspavientos con que se explica -ya los hubiera querido recordar nuestro antagónico Sancho Panza. Aunque, para  “panza”,  la de ella-. Cuando explicase en las tabernas, las cuitas de su señor, blandiendo yelmo, montura y estoque,  frente a los gigantes del campo que describía Saavedra…  Los aspavientos,  -repito-, son compartidos por estruendosas carcajadas de la famélica y risueña vastaga que…  Oh sorpresa, aparece tras el muñeco Michelin.

Sonrisa cómplice con los ojos del padre, que permanece en silencio.. . No sé si porque compartir el alboroto de su hija le dejará sin sexo el resto de vacaciones… O si se relame -tal vez- porque así fuese.

Pagan.

Se van.

Otras (escandalosas) familias de tetas (tres generaciones de pares), proceden a invadir la mesa vacía..

  • Jajajja hermano, creo que te tienes que dedicar a escribir!

Ya lo intento cariño, ya lo intento. Pero no sé si con este carácter mío conseguiré que no me muerdan por la calle cuando me pidan autógrafos..