Señor! Sabe vd. de cuentas?

Publicado hace un año. Traigo de nuevo ésta entrada, porque hoy volví a soñar con la cara de aquel niño. Ya era adulto, aparecía tras una esquina, por la noche, llovía (esto me alegró, -dado el calor que ha hecho la pasada noche-, no tanto por el chaval/hombre, que se mojaba…

Os dejo:

Señor! Sabe vd. de cuentas?

Llevaba tiempo sin soñar.

Ya os dije ayer que quería destapar la caja de la locura de las drogas. La pasada noche, tras publicar sobre https://montxomon61.wordpress.com/2016/06/04/el-extasis-y-la-valenciana, dormí bien. Profundo. De un tirón. Incluso me sorprendí de no levantarme a orinar más de una vez como casi cada día.

En la última fase REM del reparador sueño, algo se torció y volví a las andadas de las pesadillas negras. Al oscuro submundo de los recuerdos tibios, donde estímulos sexuales suplicaban por formar parte de sueños protagonizados por drogas.

El de ayer se caracterizó de la siguiente manera: Me encontré en un callejón oscuro, cetrino, el olor a orines convertía el estremecimiento del temor que sentía en algo secundario. Sin parpadear en exceso, me encontré persiguiendo unas caderas anónimas. El vaivén del culo que las conducía por callejones estrechos, por rellanos y escaleras sinuosas me guiaba hipnotizado sin fijarme por donde iba. Sin poder evitar pisar o empujar a transeúntes anodinos y anónimos en el frenético viaje.. Al llegar a un cuarto piso, abrirse una puerta y cruzarla la zagala perseguida, una imperceptible y amarillenta luz impregnó el rellano. Rauda, semi-cerró tras de si interponiendo un pie tras la puerta y a través de la gatera del visor me preguntó:

  • Qué quieres?

Iba a zozobrar en el intento de ímpetus ociosos en busca de sexo ajeno cuando de mis labios salieron las temibles palabras..

  • Dos gramos.

  • Espera. Espera aquí. -siseó gandula al comprender que estaba a salvo-

Mientras observaba a mi alrededor.. viejas acuarelas en pálidos colores. Una silla trona de bebé, un peluche oso sin un ojo en un rincón, el sofá, de terciopelo verde, había conocido años mejores. Al fondo del pasillo la luz de neón de un fluorescente parpadeaba al unísono que se oía el cebador que lo prendía. Un olor a puchero con caldo, humeante, provenía de aquel cuartucho. Deduje que era la cocina, donde algún plato de cuchara hervía sin pausa.

Mientras rebuscaba en la billetera los arrugados billetes recién cosechados, un crio salió de detrás de una cortina.

  • Señor! Sabe vd de cuentas?

El crio, no más alto que el respaldo de una silla, portaba entre sus manitas un lápiz y un cuaderno de cálculo. La editorial de la portada me catapultó cuatro décadas atrás, convirtiendo su gesto solícito en mi cara tras mi madre.

En el sueño, vi como poniéndome en cuclillas allí mismo en el zaguán de la vivienda, permitía al pequeño sentarse en una de mis rodillas mientras entre los dos nos aplicábamos en resolver unas cuentas de quebrados. Una de aquellas tipo si tu hermano se come tres partes de un pastel cortado en ocho partes iguales, cuántas te quedan?

Cuando apareció la madre con el veneno en sendas bolsitas, no pudimos dejar de intercambiar una sonrisa cómplice. Guardo la droga en un bolsillo, acarició los cabellos del niño con ternura y me besó en una mejilla.

Guardé mi dinero de nuevo. Ya no necesitaba nada para mi ración de felicidad diaria. Mal negocio has hecho hoy -pensé para mis adentros- mientras al ver su sonrisa transformarse en mueca, me despedía de ambos.

Luego, perezosamente, desperté. Con una sonrisa en los labios.

Aquel niño fue un rayo de sol entre la basura..

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s