Sentimiento de culpa?

Estoy leyendo “No mires debajo de la cama” de Juan José Millás, y me encuentro con ésta página.

Página No mires debajo de la cama

De repente, caigo en la cuenta de que durante unos años -para salvar la cojera-, (yo porto un alza en el pie izquierdo), y como andaba mal , valga la redundancia, de cash.. Cada vez que me compraba calzado, y aprovechando que todo lo pillo en esos grandes almacenes pseudo-deportivos de firma francesa, que nos han uniformado a generaciones enteras con éxito, cogía un cuarenta y siete del par izquierdo y un cuarenta y seis del derecho. Ninguna cajera se fija en eso (y en caso afirmativo, siempre me quedaba quejarme, además, del descontrol reinante de las secciones).

En fin…

  • Qué habrá sido de los hermanos huérfanos de los míos que dejé por ahí?
  •  Conseguirían concluir su ciclo vital encajando en pies de otros tullidos para regocijo de ambos?
  • Sufrirían el desprecio de ser arrojados al fondo de armario de algún individuo -que una vez descubierto el ¿error? los abandonaría a su suerte?
  • Vendrá de ahí el dicho: “Te amo/odio más que a unos zapatos viejos”?
  • O, tal vez, volvieron a la fábrica que los compuso en busca de algún alma buena que se apiade de ellos?

Ahora, la parte morbosa del hemisferio de mi cerebro se pregunta:

  • Me llamas?
  • No. desaparece!!

Existirá, ahora que el pluri-capitalismo abarca todos los hemisferios en guerra, un mercado de zapatos para miembros amputados que precisen tan sólo unidades sueltas?

 

 

 

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