Visita a la farmacia.

Hoy he ido a la farmacia.

Supongo que todos nos auto-medicamos, (un poco) y si hay quién no… pues será la excepción que cumple no sé bien qué regla.

En fin, al lío.

He pedido Diclofenaco Dispersable de la casa Normon. (un anti-inflamatorio). Ya me lo recetaron hace años para el dolor de rodilla y, recuerdo me fue bien.

Me ha preguntado, la dulce voz que daba vida a unos pechos saltarines al movimiento, intuidos a través de la liviana tela de la bata de verano…

  • De veinte o de cuarenta?
  • De cuarenta. Si. Mejor burro grande, ande o no ande.

Ella sonreía, no sé si por mi aparatosa perorata o por que -tras el juego de palabras-, tal vez intuyera que en realidad pensaba en sus grandes mamas…

Joder!! Que me pierdo. Yo si que tengo una imaginación “dispersable”!! En fin, lo que quería explicar es lo chocante que me ha parecido lo siguiente:

Hace pocos años, con la receta del médico de cabecera, el medicamento de veinte comprimidos me costó 0,99 céntimos de euro…

(no sé bien, en qué tramo de porcentaje de abono me encuentro y en realidad tampoco me importa mucho, de momento)

… Más, un euro de “copago” a las farmacias por receta, total 1,99 euros.

Hoy, el mismo medicamento, con doble contenido, -comprado por mi cuenta y riesgo-, me ha costado 1,64 euros.

No sé si reflotaremos el país con estas medidas, Mariano, pero a buen seguro nos auto-medicaremos más.

Es éste el principio de una Sanidad encubierta?

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