Como come el mulo, caga el culo!!

Ayer hizo un calor especialmente bochornoso. Con la humedad que da la proximidad del Mediterráneo. Todo el día con la camiseta mojada.

  • Que si hubiese sido mujer…
  • Calla, calla. Que con el calor que hace no puedo pensar en estampas lúbricas!

En fin… Me dije: Ya puestos:

Que hace un calor de tres pares de cojones..??

Pues hoy para comer, lentejas estofadas.

Una cabeza de ajos.
Medio chorizo ibérico de palmo y medio cortado a rodajas.
Un par de patatas cortadas a la buena de Dios..
Unas tiras de bacon, que rondaban por la nevera, a la espera de  convertirse en espaguetis a la carbonara.
Un trozo de panceta adobada de matanza extremeña (¿?), cortado a tiras de un tamaño vergonzoso e insultante para combatir el colesterol, un puñado de arroz, -pequeño-.

(no sea que el hijo puta se me beba el caldo y no me deje untar el pan de pueblo de miga dura, comprado para la ocasión)

Sal, pimienta, pimentón, no sé… cosas de esas que encuentras por los armarios de la cocina de cada cual… -a mi mujer los condimentos no le hacen mucha gracia, por lo que hay lo que hay…-
Y mientras hace chup chup (maldita herencia televisiva), podéis fregar los platos o similar…

(Lo importante es que para cuando te sientes a la mesa, la cocina esté recogida)

“Luego, os cuelgo una foto”.

Pensé para mis adentros mientras escribía estas líneas y que en realidad, y tras engullir media botella (larga) de un blanco seco, si no llegan a despertarme los perros de una siesta de pijama y gorro, no llego ni a trabajar. Y entro a las diez de la noche!!

Cuando llegó -y me miró-, mi esposa del trabajo, tan sólo me comentó:

  • Como come el mulo caga el culo!!

8 comentarios sobre “Como come el mulo, caga el culo!!

        1. Mira Mel, está feo que yo lo diga, pero en casa, (imagino que como en todas las casas), mi esposa y yo tenemos repartidas las tareas.
          La cocina y aledaños, lavadora, intendencia, terraza (tender/destender/recoger), etc… es mi feudo.
          Ella es… (desordenada sin maldad, yo ordenado maniático compulsivo), lo cuál nos ofrece una multitud de anécdotas en el día a día, que si no nos lo tomamos con el humor afianzado por años de convivencia y mucho cariño… nos estiraríamos de los pelos.
          Cuando ella cocina, no me deja aparecer por la cocina <>
          Yo, aun a riesgo de recibir algún pescozón, voy haciendo “entradas” en las que aprovecho para retirar utensilios de la encimera. Por ejemplo: tres, cuatro tenedores que va utilizando al unísono para probar mientras cocina. O utensilios repetidos y/o colocados fuera de un orden “lógico”.
          Cuando se da cuenta -muy a menudo-, me mira y todo está dicho!!

          Suelto una carcajada, me da un beso y nos reímos. Nos reímos mucho.

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          1. Qué bonito esto que me comentas. Mi esposo y yo también tenemos las tareas repartidas y me desespera cuando cocina. Aunque no hay nadie que haga los “tostones” (platano verde frito) mejores que él. Por eso me sacrifico. Él lava la ropa, porque yo siempre la dejo en la secadora sin doblar. Y así… Estas cosas cotidianas siempre prueban el amor y cuando se es capaz de reír de los desastres del otro, entonces te das cuenta de que escojiste bien. Un abrazo para los dos.

            Le gusta a 1 persona

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