Nostalgia… por los hijos que crecen.

A veces, tan solo un recuerdo, cual flashback, nos devuelve a los hijos.

Una camiseta en un mercado, un anuncio de gafas, una entrada de cine, un sueño roto…

Cualquier escusa torpedea nuestra línea de flotación y el corazón se hunde.

El dejavú dura lo que tardan nuestros recuerdos en tornarse lágrimas de emoción ante el nuevo ataque de pánico sufrido.

Y a nuestro pesar, esa cómica sensación de felicidad se queda de nuevo en nuestro rostro.

Hasta el próximo bofetón.

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