Visita a casa de la abuela. 

Mientras acaricio la cabeza de la gata..

La imagen, me lleva al brasero de mi abuela,

naipes gastados, entre sabañones y aquel repelús que sentíamos cuando besábamos las mejillas con peludas verrugas..

(que suena muy uh!! pero era así de txungo)

Cuando salías de la “visita”.. te obsequiaban con billetes de una o.. cinco pesetas, que tu padre, TE guardaba, con la excusa de: No los vayas a perder.. y la tengamos..!!

Y el viaje de vuelta, discurría en torno a la aventura de escamotear parte de la propinilla a mi progenitor…
Que generalmente, me pillaba siempre..

Pero, lo peor, fue hacerse mayor, pues así entendíamos que, desde ese momento, las propinillas serían para los nuevos hermanos pequeños..

Esa era una triste forma de hacerse mayor.

Sobre vídeos y enlaces…

Últimamente (ya llevo varios meses) en lugar de cargar los vídeos, los enlaces o las entrevistas que la gran mayoría de amistades agregadas -que cada cual tiene-, publican en redes, paso primero a valorar los contenidos de los comentarios que reciben al respecto.
Si la cosa promete, igual doy el salto y me preocupo por ver qué era lo que realente se quería reflejar.
Casi nunca vale la pena cargar los vídeos y soportar las tácticas invasoras que los publicistas asociados, incluyen.
Es tanta la morralla…

Pelusa.

PELUSA

Me gusta jugar con Pelusa,

porque es mi otro lado en el espejo.

Me relamo imaginando que ella, es la sana, la humana, la coherente…

Sus desaires de gata, sus silencios, sus esperas..

La convierten en sabia, en prudente…

Curiosa pero dulce

se deja hacer,

y gana.

 

Al otro lado del espejo,

la que inexorablemente da forma, a la jaula de mi vida..

 

Se encuentra la bestia.

 

Sueños apocalípticos.

Es extraño…

Tras una siesta en el sillón he despertado con la tv encendida emitiendo una película, Nicolas Cage, astrofísico, una lengua de fuego solar nos freía irremediablemente (por fin).
Como me parecía un tema manido me he puesto a mirar Facebook y leo:
Una noticia, desde los USA, con el aval de Obama, que hace referencia al mismo tema, una posible no muy futura radiación solar que achicharraba satélites y GPS’s de toda la tierra y que nos lleva a un caos total durante unos años.

Podéis imaginar la casualidad?

Y con el beneplácito de, nada menos, que el presidente de los USA (aunque le quede poco).
Me vuelvo a quedar frito en el sofá.
Me despierto con The Mexican. Aquel filme donde James Gandolfini actuaba como sicario homosexual acompañado por Julia Roberts por las carreteras mientras Brad Pitt…
(en fin, a quién le importa…)
El caso es que en mi sueño era el fin del mundo de verdad.
Ojo!! Y sólo yo lo sabia -como si hubiera recibido una revelación a modo de epifanía-, entendéis?
Que gran actor fue Gandolfini. Ya casi sólo lo relacionaba con Los Soprano.
En fin, que me pierdo…
El caso es que el fin del mundo me pillaba en Figueras. Dejando a mi madre con mi hermana, tras haberla llevado al médico en Bcn.
Estar en Figueras, no tengo nada en contra de esa ciudad, no la conozco, se me antojaba un insulto. Entonces, me bajaba del tren (mi madre desaparecía en el sueño) e iba corriendo hasta Palafrugell.

Corriendo. Con la cojera!! Os imagináis?

Yo que no corro ni para buscar dinero!!
No he contado nunca esto?
Todo el mundo sueña que alguna vez se topa con que se caen las sacas de dinero de un furgón blindado, se abren y la gente se vuelve loca recogiendo billetes a manos llenas. Mi mujer, seria como el Tío Gilito, me la imagino, desbocada, cogiendo billetes con un innato criterio selectivo para coger primero y más rápido, los de más valor, sabéis?

Pues yo, fiel a mi frase, si que cogería alguno, -pero sin matarme, para qué-, entendéis??
Bueno, al lío, que me extiendo mucho si no, el caso es que corría y corría porque quería morir abrazado a mi mujer.
También me hubiera gustado abrazar a mi hija, pero está en Portugal y, ya seria la hostia correr hasta allí…
En fin. Si al final en la administración de Obama tienen razón y, resulta que en breves días todo se va a la mierda, procurad que os pille abrazadxs a las personas a las que más queráis.
Y, si luego… No hay fin del mundo, cuando me veáis recogiendo billetes del suelo, recordad que gracias a personas como yo podéis pillar más pasta.