Vuelta al ruedo.

Escrito hace cinco años. Durante la convalecencia tras el accidente en que me atrapé tres dedos en un engranaje.

El desasosiego de tener que volver al curro, al mío en concreto, me hace sentir como al protagonista de: 

“El Último Samurai”,

No hay honor en volver..
donde no te aprecian, pero te utilizan.

Donde tus mejores soldados, son, los que jamás lucharían,

Donde tus camaradas, los buenos o los malos, no lo parecen tanto, pues son los únicos que tienes.

En casi tres meses de baja he aprendido 
a soñar..

He aprendido a vivir,

a vivir sin el yugo que los Patrones, nos obligan a llevar.

He aprendido a mirarles a los ojos, con respeto, en silencio… Pero sin apartar la mirada.

Vuelvo resignado una vez más, esclavo del sistema, codicioso de volver a la lucha, para volver a pugnar batallas.

Patéticas batallas diarias…

en las que no podré elegir el bando ganador.

Los próximos años, creo, van a ser más duros que los anteriores..

Mi cuerpo, mi edad, no me permitirán estar a la vanguardia de la lucha diaria,

tendré que..
nadar y guardar la ropa,

actividades mezquinas para un alma libre.

Acallaré las voces de mi estomago. 

Suavizaré los gestos, puede que las formas…

Quince años me separan de una jubilación maltratada,

llegará el día en que mi espada, se levantará contra la mano que cree.. que le da de comer.

Tardaré en levantarme… Sobre mis estribos, para espolear al caballo que guiará a mi corazón.

Mientras mi sangre, tan roja como la vuestra..
Hijos de puta, me hará morir libre.

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