La huerta de Ávila

LA HUERTA DE ÁVILA, (recuerdos de mi niñez)

Mi tío (el marido de una tía-bisabuela), había sido el Jefe de Ganadería de una de esas regiones del centro peninsular en tiempos del Dictador. No sé qué tipo de cargo debía ostentar, pero si sé lo que me contaron siempre de pequeño, esto es: Tras el fusilamiento del hermano de mi tía bisabuela y padre del mío por los Nacionales.
https://montxomon61.com/2016/11/09/carta-de-mi-bisabuelo-momentos-antes-por-ser-fusilado-por-rojo/
Mi abuelo enviaba a mi madre y a sus dos hermanos pequeños, todos los veranos a Ávila – a la Huerta de Ávila-, allí, durante el periodo estival, los engordaban como si fueran cerdos a cebar, antes de devolverlos a la Zaragoza de posguerra en zona conquistada.

Mi madre siempre nos contó sobre lo agradecida que estaba por aquellos veranos de sol y alberca, pinos y embutidos. Nada que ver con las lentejas con piedras que le esperaban cada invierno en casa de su madre, cuando había suerte.

A mis once o doce años, -creo-, me llevaron un mes de julio a aquella casa.

 

La huerta de Ávila,

las rodillas rasgadas.

Los codos con roña,

las uñas sucias de tierra.

Los ojos vivos..

 

Así me gusta recordar la Huerta de Ávila.

La que yo conocí.

Junto al colegio de niños huérfanos de la Guardia Civil.

Tenían un Toro de Guisando en el porche.
Ahora lo valoro más.
Antes, me lo miraba con ojos de como quien pone un enano de jardín.

 

Cosas de güelo?

Ya estoy en ese tramo de energía-edad en que como sólo echo un sobre de azúcar al café con leche.. El otro me lo llevo.

A ver si me entendeis..
Como buen discípulo de años de hostelería, el azucarillo que sabes que no vas a usar, lo retiras para que no se manche (muy probablemente de café) y pueda volver a utilizarlo el camarero; Cosa a la larga beneficiosa.
Esos pequeños gestos de mínima solidaridad, ya sabéis…
Pues ayer me di cuenta de que era ya el tercero o el cuarto que me echaba al bolsillo.
Será la crisis?
Será la edad?
Empiezo a estar preocupado!!

Un carro en mi ascensor.

Veréis..
En donde yo vivo… El parking del edificio es compartido con un Supermercado, de modo que desde mi ascensor, se llega a través del parking, al Super.
Lo normal, por consiguiente, es coger el carrito con la compra, cruzar por el sótano y con el ascensor… Llevarlo hasta la cocina.
Hasta aquí, fácil…

(Otras veces se te cae la cara de vergüenza, cuando los lunes, sales corriendo a las cinco de la mañana para ir al curro y te topas con que además “del tuyo”, hay hasta otros dos en el rellano).
Eso sí, todos bien aparcados delante de su correspondiente puerta.
Como somos cinco vecinos por rellano, a veces, éllos (los carros), parecen jugar al escondite.
Por no hablar de la cara de haba que se te queda… Cuando oyes hablar al Segurata del comercio.. renegando sobre: ¿donde estarán los carritos?
Porque claro, mientras haces cola para coger la barra del pan, te haces las cuentas… Seis escaleras de cinco plantas más dos escaleras de ocho plantas… A cinco vecinos por planta… Aprietas el culo.. Y te vas.
Desapareces por la puerta que baja al parking (y sueñas para recordar si pusíste una moneda de Euro o una de 50 cts), y bajas a devolverlo..

Es entonces, cuando se me ocurrió la siguiente idéa:
– Por 50 cts, que lo devuelva su puta madre..!!
Lo metes en el ascensor, miras alrededor, y te metes en casa.. (A esperar).

Pasan los minutos, pero curiosamente no se oye nada..
Cuando ya no puedes más de imaginar situaciones, coges las llaves, te pones la chaqueta y sales a ver qué pasó.
Llamas al ascensor.. -por supuesto al “tuyo”-. Y los segundos que tarda en aparecer son sublimes para la curiosidad..
Se abren las puertas y.. puf… Vacío. Miras y remiras, como si Houdini te hubiera explicado el truco más famoso de su carrera, entras, pones cara de poker.. y, bajas.
Nadie protesta…
Nadie comenta, nadie sabe nada (tampoco preguntas, para qué..??)
Se lo iba a comentar a mi esposa (con otro argumento), cuando caí en la cuenta de que tenía entre manos un juego sobre el que escribir por poco dinero..

Ahora ya lo he hecho desde el parking directamente, menos control, perfeccionando la técnica permitiendo “abandonar” a su suerte objetos de mínimo coste… Con un bote de Nocilla dentro, o un barra de pan, o un paquete de compresas…
Nunca pasa nada.
Hace ya unos días empecé a “chismorrear”, cuando, ocasionalmente, coincido con algún empático vecino, con frases tipo:
– El otro día, mientras subía del Super.. Sin querer se me fué el ascensor con el carro dentro…
– Ah.. si..ii..?? Y.. lo cogíste.. te lo devolvieron..??
– No.. Por eso te lo comento.

Al día siguiente o al próximo.. De nuevo en el rellano, cuando me cruzo con el mismo vecino que va a pasear al perro, tras saludarnos, me comenta:
– Sabes aquello.. ? Que me comentaste el otro día..??
– No, (miento como un bellaco, esperando su respuesta) A qué te refieres..??
– Si hombre.. Lo del carrito del Super.. Creo que fué la vecina del… Me lo ha dicho mi mujer.. No te han devuelto la barra de pan..??

Entendeís..??
Esto me lo acabo de inventar, todo..
Pero creo sinceramente que crear una leyenda urbana es facilísimo…
Sólo tienes que tener un poco de imaginación.

TURISMO RURAL.

Revisando el Facebook de una hermana (que hace unos días nos ha dado un susto de muerte), he encontrado estas líneas.

En algún momento, lo debió encontrar o escribír (desconozco al autor), pero de alguna manera me hizo pensar en que ella misma podría ser la protagonista.

TURISMO RURAL.

Se trata de un deporte nacional que antes se llamaba “ir al pueblo”.
La diferencia es que si vas a tu pueblo es gratis, y si haces “Turismo Rural” vas a un pueblo que no es tuyo y pagando una pasta.
Para hacer turismo rural no vale cualquier pueblo. Tiene que ser un pueblo ‘con encanto’.

  •  ¿Y qué es un pueblo ‘con encanto’? Pues un pueblo que sale en una Guía de pueblos ‘con encanto’. Si es que se cae por su propio peso.
    A estos pueblos se suele llegar a través de una carretera comarcal ‘con encanto’, que es una carretera con tantos baches y tantas curvas que cuando llegas al pueblo estás ‘encantao’ de bajarte.
    Y cuando entras al bar, intentas integrarte con los vecinos.
  •  ¡¡¡Buenos días, paisanos!!! ¿Qué es lo típico de aquí?
    Y el del bar piensa: ‘Pues aquí lo típico es que vengan los gilipollas de la ciudad los fines de semana a dejarse doscientas mil pesetas’.

Lo siguiente es alojarse en una casa rural o ‘casa con encanto’, que es una casa adornada con muchas vasijas y ristras de ajos en el techo, que no tiene ni tele, ni radio, ni microondas.
Eso sí, tiene unos mosquitos trompeteros que por la noche hacen más ruido que una Derbi Coyote.
Luego te das cuenta de que los del pueblo viven en unas casas que no tienen ningún encanto, pero tienen jacuzzi, parabólica, Internet y portero automático.
Tu casa no tiene portero automático, pero tiene una llave que pesa medio kilo.
Otra ventaja que tiene hacer turismo rural es que puedes elegir entre una casa vacía o vivir con los dueños. Estupendo.
Te vas de vacaciones y además de la tuya tienes que aguantar una familia postiza. Que por la noche tú quieres ver la película, ellos los documentales, y te planteas:

‘¿Quién manda más, yo que he pagado 600 euros o este señor que vive aquí?’.

Pues gana él, que tiene garrote.

Y encima te dicen que tienes la ‘posibilidad de integrarte en las labores del campo’. Que quiere decir que te despiertan a las cinco de la mañana para ordeñar a una vaca. ¿No te jode? Es como si te vas a una gasolinera y te tienes que poner tú la gasolina, o como si vas a un McDonalds y tienes que recoger tú la bandeja. O sea, lo normal.
Así que te levantas a las cinco para ordeñar a las vacas.
Que digo yo: ¿por qué hay que ordeñar a las vacas tan temprano?
Si la leche está ahí.

¿No se pueden ordeñar después del aperitivo? Yo creo que esto es fastidiar por fastidiar, porque a la vaca le tiene que sentar como una patada en las ubres que la despierten a las cinco de la mañana para que le toque las tetas un extraño.

Que la vaca te mira como diciendo: ‘Tío, si quieres leche vete a la nevera coge un tetra brick’. Es que son ganas de molestar.

Pero el ‘encanto’ definitivo son las ‘actividades al aire libre’.
Como cuando te ponen a hacer senderismo, que es lo que habitualmente se llama andar, y consiste, pues eso, en poner un pie delante de otro hasta que no puedas más, mientras los del pueblo te adelantan en un ‘todoterreno’ con aire acondicionado..

Pero tú encantado. Vas por el campo como abducido. Te vuelves bucólico y todo te parece impresionante: ves una ‘caca’ de vaca y sueltas:
‘Ummmmmh qué olor a pueblo.’ ¿A pueblo? A pueblo no, huele a mierda. Eso sí, a mierda ‘con encanto’.

Y todo, sea lo que sea, te sabe a gloria: en el mesón te ponen dos huevos fritos con chorizo y tú en tu ciudad no te comes estos huevos, ni estos chorizos. Y le dices al camarero:
– ‘Oiga ¿a qué este chorizo es de matanza?’

  • ‘Pues casi, porque a punto estuvo de matarse en la curva el del camión de Campofrío’.

De repente oyes unas campanadas y dices:
-‘¡Ah!. ¡Qué paz!. No hay nada como el sonido de una campana.’

Y el del bar te dice: ‘¡Pero si está grabado! ¿No ves el altavoz del campanario?’

En ese momento te preguntas si los sonidos de las gallinas y de los grillos no vendrán en un CD: Rural Mix2005′, ‘Los 101 Mayores Éxitos campestres.’
De lo único que estás seguro es que los mosquitos trompeteros son de verdad. Que pareces un Ferrero Roché con varicela.
Yo creo que, de lunes a viernes, la gente de estos pueblos vive como todo el mundo, pero el fin de semana distribuyen por la carretera a unos tíos disfrazados de pastores y cuando ven que se acerca un coche, avisan a los del pueblo con el móvil:
– ‘¡Eh, que vienen los del turismo rural’! Y cambian el cartel de
‘Videoclub’ por el de ‘Tasca’, sueltan unos perros cojos por las calles y sientan a la entrada del pueblo a dos abuelos haciendo alpargatas, que luego te compras unas y te salen más caras que unas Nike.

En fin, yo creo que un montaje tan grande como éste no puede ser obra de personas aisladas. Estoy seguro de que están implicadas las autoridades.
Me imagino al alcalde: – ‘Queridos paisanos: este verano, para incrementar el turismo, vamos a importar más mosquitos del Amazonas, que el año pasado tuvieron mucho éxito. Y quiero ver a todo el mundo con boina, nada de gorritas de Marlboro. ¡Y haced el favor de pintaros el entrecejo, que no parecéis de pueblo! Y las abuelas Nada de “top less en el río, que espantáis a los mosquitos..Ah, y por cierto: Este año no hace falta que nadie haga de tonto del pueblo. ¡Con los que vienen de fuera ya vale! 

Mensajes buen-rollistas?

Hoy escuché un chiste por radio, que no me lo pareció.
Decía que era un hombre que iba caminando por el desierto contando sus desdichas, lo mal que le había tratado la vida, sus frustraciones políticas, etc…
En estas restalla un resplandor y se le aparece Dios (podría ser un genio también, todo depende de quien lea ésto).
– Hijo mío, por qué tanto lamentarse..??
Si quieres un consejo, abre una Biblia por donde quieras, (en el caso de los que elegisteis al genio, puede ser un libro cualquiera de vuestra elección), señala con el dedo una frase al azar y verás como tu vida cambia.
Al cabo de un año, el hombre bien trajeado, se baja de un Ferrari frente a una iglesia, se dirige al cura y le hace entrega de un maletín con un millón de Euros.
El cura, solícito le pregunta:
– Y, esto..??
El hombre le cuenta su historia acaecida un año antes. Le explica de cómo una vez que caminaba por el desierto, harto y frustrado de su banal vida, se le apareció Dios y lo que le dijo.
El cura, aparte de darle las gracias, no puede impedir que le pique la curiosidad y le pregunta:
– Y, por donde la abrió..??
A lo que el conductor del Ferrari le contestó:
– Capitulo dieciocho.
El cura, todavía más intrigado, pero sin querer ser descortés con el hombre que le acaba de dar tamaña limosna, rezonga:
– Hijo mío, mi memoria no es muy buena. tendrías a bien explicarme de que iba el capítulo dieciocho..??
A lo que el hombre le contestó:
– En realidad no lo sé. No lo leí. Pero me di cuenta de que el capítulo diecisiete había terminado.