Páginas dobladas.

Escrito en Facebook, ahora hace justo un año. No recuerdo si lo publiqué también aquí, andaba muy liado en aquellas fechas.
Es una de las reflexiones que más me agradan.
PÁGINAS DOBLADAS.
Hoy he comenzado un libro nuevo, -a leerlo-, no me halaguen.
Una novela policíaca de serie negra.
Lo he cogido de la biblioteca, no estoy para compras sin fin.
Aunque a veces, tras leerlos, los compro.
Es como pretender la ilusión de poseer a una amante ajena.
Al hilo de esto último, de nuevo he descubierto cuánto me gusta encontrar rastros de otros lectores.
Las frecuentes páginas con los bordes doblados, lejos de molestarme, -también yo lo hago con los propios- me permiten interrumpir la lectura e imaginar a mi antecesor.
Cuál sería el motivo por el que se permitió descansar en tal o cual página…
Qué causó que un doblez se encuentre cada seis o setenta páginas?
A veces, mis elucubraciones se pierden tanto, que mi historia supera la que estoy leyendo.
No sería el primer libro que aparco durante meses por haber perdido la ilusión.
Lo dicho, un placer encontrar páginas dobladas.

13 comentarios sobre “Páginas dobladas.

  1. Y hay otros que nos las doblamos más allá de una pequeña parte, hehe sin miedo al maltrato! Me agradó tu reflexión, el doblamiento de hojas como un parking lot.
    En mi caso libro que leo por suerte me puedo memorizar en que página dejé cada libro, se me ha vuelto una manía primero y después un buen hábito supongo, pero se dejan para leer otros, o hacer otras cosas propias del self :3, a veces para terminar de leer un libro tardo de 1 a 2 meses

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    1. Por cierto…
      También (sólo con los libros propios), tengo la costumbre de utilizar, el doblar las puntas de las hojas, como guía de hacia qué párrafos he de seguir cuando recobre la lectura. Esto es, si me quedé, igual a mitad de un párrafo de la hoja derecha, doblo el pico de debajo de la hoja derecha. A veces (con cierta paranoia), pretendiendo que el pico doblado indique la dirección del párrafo.

      Saludos.

      Le gusta a 2 personas

    1. Gracias.
      Cierto, algunos se quedan a medias…

      Antes, hace años, me obligaba a acabarlos (aun cuando se me hicieran soporíferos), luego, -un día-, de repente.. Comprendí que el tiempo invertido en algunos tostones me restaba entusiasmo hacia otros posibles títulos. Y decidí ir arrinconándolos sin miramientos. (Cuando estaban impecables, aprovechaba para “cuando debía hacer un regalo” y si no estaban de buen ver.. Pues los abandonaba a su suerte , tal vez en un banco de un parque o en una cafetería, (luego observé iniciativas en que un gran número de lectores los “olvidan” para que otro lector los aproveche.

      Los que me gustan -por el contrario-, tal vez los presto, pero no los abandono. Han pasado a ser parte de mi.
      Un saludo.

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  2. Yo, cuando leo, miro la extensión de cada capítulo antes de empezarlo, no soporto dejarlos a mitad… Y para evitar doblar páginas, cosa que hacía, guardo las etiquetas de cartón de la ropa, las bonitas, a modo de marcadores, así siempre hay disponibles 😉

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