Hace tres años se fue Paco de Lucía.

(Escrito el veintisiete de febrero de dos mil catorce)

Esta mañana, aun no tocaba el campanario de arriba, -en el pueblo-, su sexta aguda nota.
El frio me calaba en los riñones, bajo el forro polar mal remetido bajo la cintura del pantalón.
He salido de casa con la premura que me aportan los perros con su necesidad de evacuar..

Los cascos atronando las mismas rancias noticias
..cuando de pronto, la misma noticia repetida mil veces desde ayer dejó detener un respiro, el paso.

Eran los acordes con mano firme, dedos resueltos, que precedian a la voz de Brian.

Es de justicia contar cómo he permitido que el escalofrío póstumo permitierase entrar en mi cuerpo.
El regocijo de los acordes de Paco, la sensación de frio infernal que te hiela la sangre..

Uff señorxs.
He vuelto a la vida.

Carnaval virtual!!

Recuerdo, -hace ahora (hoy) cinco años-, el día que dejé mi(s) blog´s en La Coctelera. Cansado de peleas, discusiones y “bandos” donde se pugnaba por desterrar a Trolls  y/o Spam (aunque entonces, todavía “spam” no tenía un significado propio). Recuerdo el estupor que muchas personas me profesaron:

  • Cómo era posible que nos dejes así? Sin más.
  • Qué razones pretendes tener cómo para romper amistades creadas y consolidadas (de manera virtual)?

Me iba a Facebook!! La gran novedad de hace cinco años. Las expectativas que ofrecía…

Se vinieron abajo a los pocos años. Por cada persona que rescataba del olvido, por cada familiar perdido tras décadas por el alejamiento que brinda la emancipación, la familia propia, el trabajo; aparecían cuatro más que sin conocerlos de nada, el Sistema me los ofrecía como compatibles nuevos compañeros de viaje. Así la lista de amistades creció y creció sin freno diario. Cien, doscientos, quinientos…

Tras la emoción del primer año y medio, se instaló la desesperación por  los Copi-Pegas compitiendo con la falta de ideas ajenas, la irrelevancia de los contenidos, con que mis recuperados familiares y nuevos y viejos amigos, incansablemente imponían en sus respectivos muros, (y) también las incansables invitaciones a juegos absurdos, me llevó a la desesperación de encontrarme sólo a un paso de volver a la determinación de cerrar mi cuenta. En lugar de eso, la dejé flotando durante casi un año. “Para poner las ideas en orden”, Me dije.

Durante meses, navegué en un páramo de frustración. Las ganas por escribir me podían. Me limité a copiar y pegar (tantas veces había aborrecido el concepto que casi me dejé llevar por una incomprensible nostalgia), el párrafo con que me despedí de las amistades de La Coctelera.

***

“…Para mi fuisteis los corsarios, aliados o no, en alguna batalla interestelar
(en un mundo que rayaba entre lo virtual y lo real, sensorial o no)
donde buques piratas intentaron abordar en puertos imaginarios.

Algunos fueron destruidos, otros varados en el tedio de las aguas tranquilas, otros marcaron épicas escaramuzas de las que es difícil abstraerse de la importancia del poso que dejaron…

Cada Blog, una nave estrella, cada estrella un universo de gentes. Sus vivencias, sus inter-actuaciones…

Algunos pecamos de un desmesurado egocentrismo que nos llevó a mostrarnos con distintas caras (una por cada personaje interpretado, para cada ocasión, como en Carnaval), yo albergué cinco o seis… Imagináis el trabajo que daba? Cambiando continuamente de blog y de IP para poder comentar como uno u otra…

Pero… La noria ha de seguir su frenético giro para converger su cruce con otras norias..

Quiero aquí, ahora, mostrar mi respeto por todos aquellos buques. A todas aquellas naves tripuladas por personas con coraje, que, cada cual a su manera, gobernó su barco según sus directrices, su conocimiento o su buen hacer.

Algunos capitanes se enojaron cuando mi nave decidió navegar en solitario.

Me despedí con una sonrisa, pero sin mirar atrás.

Las mareas son caprichosas. No hay que descartar que en algún confín del espacio virtual, tal vez atraque un día mi barco y baje a tierra…”

***

 

Con el pasar del tiempo, algunxs irreductibles (como los galos de aquella aldea), consiguieron seguirme también en Facebook. Hoy quedan apenas media docena, de aquella aventura virtual entre la setentena de amistades incondicionales a mi mala baba.

Mientras el propio destierro iba cobrando sentido, en octubre de dos mil catorce, abrí esta cuenta de WordPress , a la que, paulatinamente, he cambiado el nombre, recortándolo del original, así como el aspecto de la página. (Cualquier Piscis que se precie, se siente orgulloso por su falta de confianza en si mismo). Luego, volví a Face, pero sólo para escribir, lo mismo que aquí (sólo lo más light) y para borrar amistades.

Hoy, veintiséis de febrero, el recordatorio intemporal del Caralibro  me ha obsequiado el texto con el que me despedí de  La Coctelera.

Y… Aquí estoy. Ofreciéndolo a mi nueva familia…

Motes cariñosos?

Mi padre ponía motes “cariñosos” a las personas a las que quería.

– Mierdolín. Bolo. Espantajo. La Pena, La Drogas, Mostrenco.. Entre otras perlas.

Sé que su intención era buena, pero no todos lo entendieron.

Yo -que a mi manera hago lo mismo-, también utilizo esos cariños para con las mascotas que me rodean.
Pepa, Puchita, Coco, Caragato, Cacatúa … Etc.
Ojalá que a mi si me entiendan.

Entresijos de empresa.

Recuerdo una reunión -antes de la Crisis- con el antiguo gerente de fábrica.

Tan sólo había cruzado la mirada con él una vez por el pueblo, un saludo ocasional en la terraza de un bar de la Plaza Mayor. Estaba sentado en una terraza tras dos críos con pinta de  bobalicones -pobrecicos-, que renunciaban a jugar con otros niños ante la reprobadora mirada de la elegancia marchita e impoluta de su madre. Completamente centrada en que los albos pantalones de su camada permanecieran del mismo color.

En la reunión, nos espetó, a un centenar largo de trabajadores:

  • Os pagamos mucho. Deberíamos pagaros menos. Nunca valorareis un trabajo sí no.

  • No hay ningún problema-.

Se apresuraron a “contemplar” los más cautelosos trabajadores eventuales, añadiendo un más que  templado:

  • Aunque podemos hacer más horas-.

Tras ver el semblante de los trabajadores fijos.

Las malas lenguas, ya hacía meses, que hacían correr el rumor de que el gerente le había comentado a su esposa, que sí la nueva gestión de retribuciones para con sus asalariados salía medianamente bien, podría ir mirándose aquel deportivo por el que quería cambiar el 4×4 que le compró el anterior año para llevar a los peques a la playa. Ella no debía caber en sí de gozo. Sí aquellos -sucios y harapientos-, tragaban, y sí ella se dejaba preñar por tercera vez, ya tendría la vida solucionada.

Una voz suave y tranquila, desde el fondo de la sala, -rasgando el aire-, se hizo dueña de la sala:

  • Pues nos quitas cincuenta euros a cada uno y te los pones en tú nómina. Seguro que follas tranquilo con la puta de tú mujer!!

Mamen. La adjunta de dirección, notó como se humedecían -involuntariamente-, sus bragas. Esa voz? Debo follarme al propietario de esa voz. El deportivo puede esperar.