A quien madruga Dios le ayuda. 

​Quiero decir… 

Mientras se está tumbado en la cama,  muchas veces ya despierto, parece que todo lo de fuera sea un infinito trabajo por realizar. 

Pero,  si te levantas y estiras el edredón,  se da uno cuenta (muchas veces por el inevitable aburrimiento recién descubierto), sobre la cantidad de pequeñas acciones que podemos realizar.

Un comentario sobre “A quien madruga Dios le ayuda. 

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