Reflexionando a dos?

A menudo -igual hasta demasiado a menudo-, traigo aquí conversaciones con mi otro yo. Conmigo mismo dicho sin eufemismos.

Lo peor de hablar sólo es cuando te escuchas decir:

– Te estoy diciendo que “esto o aquello” es así… No me escuchas..

Y no te das cuenta , que ni haces autocrítica de que no has dicho nada, tan sólo lo pensaste fugazmente, y… Te recriminas por qué tu otro yo no lo tuvo en consideración.
Penoso.
Pero sobre todo, frustrante.

***

Y, antes de que salga el subnormal de turno, diciendo aquello de:

  • Hablas sólo?

Y te ¿disculpas? Contestando:

  • Todo@s hablamos sólos, sea con el perro, la gata, el reflejo que -harto- nos devuelve la imagen del culo o el ojo redibujado en el espejo del ascensor, con aquel transistor que no sintoniza bien justo cuando parece que raja algo importante… Con el tenedor al que insultas cuando te has abrasado la boca con el puto canelón, o como diría mi primo, con aquella baldosa que se mueve en suelo del parking,  y espera a los días de lluvia, para recordarnoslo con una salpicadura en el zapato de ante.

MECAGUENDIOSMECAGO…!!

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