23 abril, Sant Jordi.

Hoy, el chivatito de Facebook, me ha recordado que hace cinco años escribí (léase publiqué) los siguientes párrafos. La verdad, no los recuerdo. Y, para ser sincero, tampoco podría garantizar que fuera yo el autor, -algunas frases y/o palabras chirrían en mi cabeza como cuando las utilizas por primera vez-, incluso tiene apretado el “me gusta”.

(Esto aun me sorprende más, yo no soy proclive a darle a la mano del pulgar en alto ni tan siquiera en los textos ajenos que me cautivan, no comprendo cómo iba a hacerlo con uno propio? Será lo de la enajenación? Tras releerlos un par de veces más antes de compartirlos, he creído ver una dialéctica similar a la de Juan José Millás (a quien si he leído con profusión)
Sea como fuere figuran en mi cuenta, y por ende, los puedo -de hecho me apetece compartirlos-, publicar también aquí.

“… Además de la rosa consumista.. (que si, que si, que las floristerías también tienen derecho a hacer su agosto al igual que todos los usureros mercachifles y demás), hoy a los varones nos regalan libros..
Vosotros mismos..

No regales libros
Ahora que llegan fechas de regalar mucho y gastar más, quiero haceros una recomendación del alma: No regaléis libros. No, en serio. Regalar libros es una idea horrible, espantosa, la peor que podríais tener. ¿Que por qué? Bueno, aquí van diez razones por las que regalar libros es una mala idea:

Ocupan sitio, mucho sitio, demasiado sitio, porque una vez que te compras (o te regalan) un libro, te entra la obligación de acompañarlo con otros, y ya sabemos que hoy en día no hay quien pueda permitirse tener una biblioteca. Cuando alguien te regala un libro, sientes, inevitable e inconscientemente, que eres pobre, que tu casa es pequeña y que deberías hacer más ejercicio (esto no está relacionado, pero también lo sientes, por alguna razón).
Exigen tiempo. Si le regalas un libro a alguien, en realidad, aunque no lo sepas, estás insinuando que le sobra el tiempo, que es un ocioso, un vago, un diletante. Que es, en una palabra, un desgarramantas.
Son caros. No tan caros como los juegos de Xbox pero poco les falta. Una novedad puede costarte 18€-20€. ¿Tú sabes la de regalos más pequeños y resultones que puedes comprar con ese dinero en un todo-a-un-euro-24-horas? ¿Por qué quedar bien con una persona, cuando puedes salir del paso con cinco?
Contienen ideas raras. Y si lees, llegará un momento en que no podrás saber qué ideas son tuyas y cuáles son de los libros, qué es realidad y qué es ficción. Mira lo que les pasó a don Quijote y a Madame Bovary (por cierto, ¿don Quijote y Madame Bovary son reales?). Jack el destripador leía mucho, yo no quiero decir nada…
No tienen botones ni luces. Sobre todo si tus regalados son niños, ni se te ocurra comprarles un libro. No hacen ruido, no tienen luces de colores, no se mueven solos… Y lo peor de todo, no tienen botones que se puedan apretar fuerte fuerte hasta romperlos. ¿Ereaders? ¿Erredequé?
No hay quien acierte. Sí, tu prima la de Amoroto pondrá cara de sorpresa e ilusión cuando abra su paquete y se encuentre con las obras completas de Clarice Lispector, pero cuando llegue a casa y empiece a hojearlas, se quedará con la idea de que eres un pervertido, un disléxico, o las dos cosas juntas. ¿Por qué no regalar cosas que le gustan a todo el mundo? ¿Como una cabra? Perdón, ¿una barca?
Te pueden dejar ciego. No hay nada que canse más la vista que los libros, si exceptuamos los ordenadores, la televisión, las videoconsolas y el aire acondicionado. Y mirar mucho tiempo fijamente al sol. Nada. Yo mismo tengo que llevar gafas por culpa de los libros. No, no, no, eso otro es una leyenda urbana. Es por los libros.
Son feos. Bueno, los hay bonitos, pero el 99% de los que se publican son feos. Rectangulares, seriotes, ladrilláceos. Y ya si los abres, ni te cuento: todo en blanco y negro, sin dibujitos… que no pegan con nada…
Los escribe gente rara y que, por lo general, no sale en la tele. Consejo suplementario: si vas a regalar un libro, si no te queda más remedio que regalar un libro, asegúrate de que esté escrito por alguien que sale en la tele. Son los únicos que merecen la pena.
Hacen pensar. Esta es la razón final, la definitiva, la peor de todas. Cuando le regalas un libro a alguien (parafraseando a Cortázar), no le estás regalando un libro: le estás haciendo una putada. Porque en ese libro se hablará de cosas; de cosas en las que, a lo mejor, no habrá pensado nunca antes. Y eso es algo terrible: le entrarán dolores de cabeza y perderá la ilusión por la vida. Si regalas un libro a una persona, no te extrañe verle después caminando por el parque vestido de negro y hablando con las abubillas. Y será culpa tuya…”

Con el deseo que os hayan ilustrado, os deseo un feliz día del libro.

Una persona que no lee, no tiene ninguna ventaja frente a una persona que no sabe leer.

Mark Twain.

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