Calendario Diario? (de “conversaciones conmigo mismo”)

En enero pasado empecé una Categoría:

Calendario Diario.

– Calendario Diario!? Vamos hombre, no me jodas!! Pero.. Si sólo escribiste dos cosas. Una en enero y otra en marzo. De verdad crees que eso es un “diario”?

– Vaya. Ya estás aquí. No te habías … Muerto?

– …?

– Quedamos que no volverías a molestar. Recuerdas?

– Perdona. Eres tú quien me traes. Cuando sufres por algún tipo de estrés, parece que inevitablemente me llamas cuando te pones a escribir..

– Puede que tengas razón. Me parece que entre los dos surgen mejor las ideas.

– Y.. No te planteas que tal vez quien te lea, piense que has perdido la cabeza?

– Nos. Nos lean. Si. Puede que si. Sin embargo.. es a tu hemisferio a quien le preocupan estas cosas, el de mi lado, -el verdaderamente activo-, no está para contemplar estos asuntos. Puede que en efecto, se haya reblandecido con el calor. Era de eso de lo que quería hablar hoy. Del calor.

– Reblandecer el cerebro por el calor? Venga.. Todavía crees en los Reyes Magos? No me hagas reir. No será consecuencia de .. . -Tu ya me entiendes-. ¿Tu anterior vida?

– Recuerdas por que no te traigo más a menudo? Me cansa tu continua e inexorable simpatía por hablar continuamente sobre drogas.

– Debemos afrontarlo. Si bien crees que te curaste, que salimos con bien de nuestra dependencia, también es verdad que nos prometimos entonces que, cuando estuviésemos preparados, lo afrontaríamos. Siempre me dijiste que escribir al respecto podría ser útil para otras personas que nos leyeran. Has abordado temas sexuales con algunas de nuestras ex. -Sabiendo que eso crea un morbo al lector para conseguir su enganche-. Has abordado sentimientos, de madre, de padre, hija, hermanas, familia, compañeros de trabajo.. Creo que ya va siendo hora de que abras la “Categoría Terrible del mundo de las Drogas” en la que tantos borradores tenemos perfilados ya.

– Puede que tengas razón.

– … Ya sabes…

– Hoy tenemos trabajo pendiente y…

– Lo se. No te voy a presionar -hoy- pero..

– Ok. Mañana hablamos. Hoy tengo mucho calor.

– Pues date una ducha. Mañana le dejamos el portátil al Informático. Lo sabes.. Lo se. No me hagas volver otra vez con lo mismo la semana que viene..

– Bufff. Calor, mucho calor. 28 º C, a las 23:18h. Con 73% de humedad. Puta ola de calor.

– Lo se. En la Sala de Producción, el termómetro marcaba 42º C, a las 19:00h.

– Me voy a dar una ducha.

– Piensa en lo que te he dicho.

– Que siii.

12 de marzo. Hoy he vuelto a ver a Xavi

Esta tarde he visto a Xavi. Os acordáis de él? Ya os he hablado antes de este tipo, de mi etapa de cuando estibador..

https://montxomon61.wordpress.com/2014/12/06/menuda-hostia-te-diste-xavi/

Pues me lo he encontrado saliendo de un Centro Médico , iba con muletas. Un pie vendado y renegando a voz en grito sobre la supuesta incompetencia con que los médicos le habían tratado.

No he podido dejar de sonreir cuando me explicaba que sufría de un agudo ataque de gota. Xavi, que desde los doce años se ha ganado la vida realizando ilegales pescas de erizos de mar, a pulmón, siempre tuvo problemas con el acido úrico que la sabrosa dieta que consume le aporta. Marisco y cerveza -por docenas y a diario- era la base de su alimentación. El médico le había “reñido” sobre como era tan torpe de tener una enfermedad “de rico” en plena crisis!!

Tres cervezas y otros tantos abrazos más tarde nos hemos despedido tras llamarle un taxi.

Me ha alegrado verle. No pensaba que estuviera vivo todavía…

Martes 27-enero

Hoy comienzo una nueva sección en esto.
Pretendo que forme parte de mi día a día,  dando pie a que quien puntualmente, quiera leerme comprenda mejor el cariz de lo que escribo.

Lo dicho, martes 27 de enero.

Amaneció un día gris en mi querida Costa Brava.
Demasiado nublado como para que el sol calentará la tierra de cerca.
La nieve en las cumbres más al norte del Pirineo cada vez se ve con más claridad por su extensa blancura monte abajo.
El día se presentaba frio a las nueve de la mañana.
Motivo por el cual, tras volver del lavabo, decidí meterme de nuevo en la cama.

No he explicado en mi defensa, que solo trabajo los fines de semana y festivos, en maratonianas jornadas de doce o catorce horas, permitiendome trabajar unas treintena larga de las cuarenta y ocho que conforman el fin de semana, si a esto se le suma que las pocas horas que duermo, lo hago con el teléfono de guardia debajo de la almohada.. que menos que permitirme un laxo descontrol horario, por lo menos al comienzo de cada semana normal.

Lo dicho, me volví a permitir dejarme engullir por las todavía tibias sábanas hasta que un sueño lento consiguió que cerrará los ojos -y de paso la boca-

Sobre las doce no había mejorado mucho lo que veía desde mi ventana, aun así,  recordando que mi esposa volvería de currar a las dos, y .. que torpe de mi, le prometí fregar los platos de la noche anterior, he decidido levantarme.

Ayer leí un artículo en una revista médica que recomendaba alternar el agua caliente de la ducha con agua fría. Repetir la operación dos o tres veces, en espacio de treinta segundos por ronda. Esto tiene la virtud de tonificar los músculos,  quitar el stres y llegar al trabajo fresco y relajado.
Me meto en la ducha, me enjabono, me aclaro y cierro el grifo del agua caliente.

Mecaguendiosmecago. .!!
Su puta madre! Que frio más horroroso!
A ver por que no puedo leer prensa deportiva como la mayoría de hombres de mi país,  en  lugar de llenarme la cabeza de pájaros con revistas que no se de quien coño son?
Me he secado bien. Calcetines, calzoncillo,  y me he vuelto a meter en la cama. La gata me miraba con cara de:
– Ya estás jodiendo como cada mañana? No puedes irte a otro sitio?
No le he hecho caso, con cuidado he movido un pie hasta conseguir apartarla sobre una esquina del edredón.

A los diez minutos, los ladridos de aviso de mis perros, seguidos de un portazo, me han hecho comprender que nuestra hija volvía de la universidad. Desde lejos he gritado un “Buenosdias” mientras saltaba, por fin, de la cama.

Tras comprobar frente al espejo del recibidor que podía salir a la calle sin causar demasiado daño, he cogido las correas y atado a los canes.
Seguía más nublado que desde casa.
Decepción. Una chaqueta más no me habría sobrado..

Al volver, mi mujer ya estaba en casa. Nos hemos saludado con el beso de rigor e intercambiado frases cariñosas.
– Hola cariño, cómo te ha ido en el trabajo?
– No ibas a fregar los platos?