El romanticísmo de lo inútil.

En cierta ocasión alguien me propuso para un premio de WordPress. Yo, que acostumbro a ser bastante desairado a éste respecto le espeté que “gracias, pero no, gracias” (igual con palabras más amables).  -Ya tuve otra experiencia anterior que me hizo arrepentirme de mostrarme tan borde-. En fin… Hago lo que puedo. Hoy he pensado que lo correcto era devolver el regalo.

(dedicado a https://ivegotthekey.wordpress.com/)

Me gusta comprar objetos que no siempre utilizo.

Herramientas. Instrumentos. Acuarelas. Pinturas…

Es como un incomprensible gesto romántico.

Un ejemplo:

Adquirí hace unos años un método para aprender a tocar la armónica de mi padre.

El motivo? La recibí de manos de mi madre, tras la muerte de mi progenitor. Él la tuvo en un cajón durante toda su vida. Jamás supo cómo tocarla. También -creo- la heredó de su padre.

Tal vez mi hija la herede (junto con un método)

Otro ejemplo.

Ir atesorando herramientas para trabajar, repujar, grabar el cuero.

El motivo? Siempre me gustó la opción de dedicarme a ello.

(hoy en día me consuelo viendo vídeos en You-tube)