Reflexión en domingo (madrugando)

​Pues mira, estaba pensando, que visto lo visto, soy hijo de los 80’s.

Y que sin duda no volverán. Como no volverán los que cascaron por esos años.

Pero yo sobreviví.

Y, comparando con lo que veo en qué se ha convertido (seguramente en lo que lo hemos convertido) el mundo, sólo puedo decir una cosa:

Pues menos mal que vivimos los 80’s..

Todos somos racistas.

 
Recordáis las películas de Tarzán..??
A mediados de los 70, éstas y las de Elvis, copaban nuestras tardes de sábado.
Pues pienso que todos hemos deseado (inconscientemente), que se coman al negro.
Cómo íbamos a permitir que el león o los caníbales se comieran a Tarzán o a Jane..??
Inaceptable. Verdad..??
Pues para eso ponían a los porteadores en las películas.
Para que se los comieran.
Pobres hombres.
Pobres trabajadores.
Pobres esclavos de su propio mundo.
Y se les ridiculizaba.
Insisto. Pobre gente. Dejándose pisar por El Cine.
Lo que han de hacer para poder vivir muchas personas..!!
Y aquí estamos nosotros, quejándonos sin parar.

El impresionante culo de la camarera.

Ante todo pido disculpas por las connotaciones machistas que algunas de las frases de este escrito puedan molestar. Si bien es cierto que los hechos obligan a centrarme en la desvergonzada apuesta por fijarme en el culo de la camarera, pronto descubriréis que en realidad lo que pretendo es hacer una crítica social.

Espero.

Yo frecuento un garito en el cual hay una camarera de origen sudamericano, no sé bien de qué país es. Tampoco suelo preguntar. Ella es morena, menuda, delgada, debe rondar la veintena a la baja, agradable en el trato, humilde en las formas y en líneas generales correcta y educada en las maneras. Sus mejillas, tienen esa mezcla de azabaches latinos mezclados con la nostalgia gris de unos ojos oscuros e intuitivos. Generalmente lleva una media melena recogida en trenza, pelo negro, algo de vello perla sus brazos de un tono más aceituno del que desprende su piel, lo que indica sin equívocos que seguramente será más velluda por otras zonas que escapan a mi imaginación (podría ser mi hija). Su sonrisa cómplice permite que la clientela disfrute entregándose a la visión de una dentadura, que aun carente de una ortodoncia al uso, si parece haber constituido dos hileras de perlas albas bien definidas. Busto breve, cintura mínima y aquí es dónde debo perder la desvergüenza, es poseedora de un culo impresionante. Lo sabe. Siempre trabaja con mallas negras con un delantal color mostaza que la realza en las formas.

Aquí, abro capítulo aparte, para intentar sin insultar, describir el trasero de esta diosa. Tiene un culo perfecto, esto es… El culo perfecto es aquel que llama la atención por un pequeño detalle, solo apreciable viéndolo desde delante o de frente. Si cuando contemplamos el culo, podemos ver a través del hueco que queda entre las piernas y la zona púbica, (vulgarmente “se le ve el coño desde atrás”) estamos ante un posible culo perfecto. A este hueco lo denomino corazón. Además, el culo perfecto es tan sublime que debe ser muy exquisito para calificarlo como tal. El siguiente requisito es que los glúteos tengan forma de manzana y no otro tipo de frutas (manzana in corpore sano). El último requisito, y no por ello menos importante, es que el perfil mantenga una curva muy pronunciada pero sin cambios bruscos. Es decir, apurando la curva al máximo, hasta formar casi una semicircunferencia con centro en la cadera, y continuando con la curva hasta las piernas por un lado, o hacia la espalda por otro. Si desde esta vista no se puede definir con exactitud dónde empieza y dónde acaba el culo, sin duda estamos ante un Culo Perfecto. El de la camarera además, resulta un poco respingón. lo cual no le desmerece dada su pequeña estatura.

Dicho esto, y sin pretender babear. Sólo pretendía explayarme en la observación… Acudo raudo a exponer mi queja:

Tiene, lo que parece ser un novio (por las confianzas que se permite) de rasgos marroquíes. Sin pretender ser desconsiderado con el chaval (en realidad parecen hacer buena pareja), es zafio en los gestos. Acude a buscarla siempre cuando acaba su turno, lo cual me parece bien, no tod@s gozan de tanto romanticismo. Ahora bien, siempre, siempre, cada vez que aparece o cruza el córner de la barra pasea con deleite sus manos por aquel “su trofeo” ante la mirada del público y el gesto casto y reprobador de la dueña del mismo. No es una palmada ni un mimo. Es un gesto de conquistador. Como el del cazador que hace gala de saberse dueño de la pieza abatida. Un gesto que induce a pensar que el susodicho está demostrando al resto de feligreses quién es el propietario. Un gesto zafio -ya digo-, más propio de situarlo en privado que en público.

Sin extenderme más, mi reflexión de hoy es la siguiente:

  • Cuánto debe sufrir cada mujer en cada generación que le toque vivir!!

Como come el mulo, caga el culo!!

Ayer hizo un calor especialmente bochornoso. Con la humedad que da la proximidad del Mediterráneo. Todo el día con la camiseta mojada.

  • Que si hubiese sido mujer…
  • Calla, calla. Que con el calor que hace no puedo pensar en estampas lúbricas!

En fin… Me dije: Ya puestos:

Que hace un calor de tres pares de cojones..??

Pues hoy para comer, lentejas estofadas.

Una cabeza de ajos.
Medio chorizo ibérico de palmo y medio cortado a rodajas.
Un par de patatas cortadas a la buena de Dios..
Unas tiras de bacon, que rondaban por la nevera, a la espera de  convertirse en espaguetis a la carbonara.
Un trozo de panceta adobada de matanza extremeña (¿?), cortado a tiras de un tamaño vergonzoso e insultante para combatir el colesterol, un puñado de arroz, -pequeño-.

(no sea que el hijo puta se me beba el caldo y no me deje untar el pan de pueblo de miga dura, comprado para la ocasión)

Sal, pimienta, pimentón, no sé… cosas de esas que encuentras por los armarios de la cocina de cada cual… -a mi mujer los condimentos no le hacen mucha gracia, por lo que hay lo que hay…-
Y mientras hace chup chup (maldita herencia televisiva), podéis fregar los platos o similar…

(Lo importante es que para cuando te sientes a la mesa, la cocina esté recogida)

“Luego, os cuelgo una foto”.

Pensé para mis adentros mientras escribía estas líneas y que en realidad, y tras engullir media botella (larga) de un blanco seco, si no llegan a despertarme los perros de una siesta de pijama y gorro, no llego ni a trabajar. Y entro a las diez de la noche!!

Cuando llegó -y me miró-, mi esposa del trabajo, tan sólo me comentó:

  • Como come el mulo caga el culo!!

Que bien se explica todo con animales.

Tras cuatro años de ERE’S la empresa donde curro sufrió un ERO en dos mil doce. Ya he hablado de ello alguna vez. Nos echaron a unos cuarenta de cien trabajadores.

Por suerte, en última instancia, ofertaron los puestos externos (seguridad, limpieza, mecánica especializada,etc…) y tras perder derechos ya constituidos conseguí volver a entrar a currar.

Con algo más de cincuenta tacos, me veía obligado a asumir que entraba en la “famosa bolsa de trabajadores” que ya no trabajan más.

Tuve suerte.

Ahora, he topado con una fábula…

(Desgraciadamente no he conseguido encontrar al autor, por lo que desde la lejanía, me permito saludarle y darle las gracias al respecto).

… Que explica muy bien la realidad de la industria de éste y otros países.
Cada día, una pequeña hormiga llegaba al trabajo muy temprano, y sin pérdida de tiempo comenzaba sus tareas. Era sumamente productiva y se la veía muy feliz con la actividad.

El gerente, un león, siempre se sorprendía al verla trabajar sin supervisión. Entonces pensó: “si es capaz de producir así sin alguien que la controle, seguramente podrá hacer mucho más si tiene un supervisor”.
Dicho esto, buscó y reclutó a la cucaracha, quien tenía una experiencia sumamente extensa como jefa y era famosa por preparar y presentar excelentes reportes.
Necesitaba además una secretaria que lo ayudara a escribir sus informes. Así que decidió contratar a la araña para que además manejara los archivos y monitorizara las llamadas telefónicas.
El león estaba encantado con los reportes que la cucaracha le enviaba y le pidió que produjera unos gráficos que mostraran los ratios de producción y un análisis de las tendencias de manera que pudiera utilizarlos para sus propias presentaciones ante el directorio.
La cucaracha entonces debió comprar una nueva computadora, una impresora láser además de contratar a la mosca para dirigir el área de sistemas.
Mientras tanto, la hormiga que una vez había sido tan productiva y relajada, detestaba toda esta sobrecarga de papeles y reuniones interminables donde perdía la mayor parte de su tiempo. El león entonces llegó a la conclusión de que había llegado el momento de contratar alguien que se hiciera cargo del departamento donde la hormiga trabaja.
Quien ganó la posición fue la cigarra, cuya primera decisión consistió en cambiar la alfombra y conseguir una silla ergonómica para su oficina. Necesitaba además una computadora y una asistente personal que trajo desde su antiguo lugar de trabajo para que la ayudara con la programación y el Plan de Control Estratégico del Presupuesto.
El lugar donde trabaja la hormiga ahora es triste, nadie se ríe ya y todo el mundo camina preocupádo…
Esta fue razón suficiente para que la cigarra convenciera al león de la necesidad de realizar una encuesta de clima interno. Y dado que el león había revisado el departamento donde la hormiga trabajaba, fue fácil comprobar cómo en este tiempo la productividad se había reducido notablemente.

Su decisión fue reclutar al búho para que realizara una auditoría y sugiriera las soluciones. Después de 3 meses, presentó su reporte y una conclusión final: El departamento tiene exceso de personal.

Adivinen a quién pusieron en la calle primero?

A la hormiga!!!
Las causas?: Mostrar una actitud negativa y falta de motivación.