Abducido.

Hace un par de días soñé que un platillo volante -iba a escribir OVNI-, pero me resulta tan absurdo! Es que alguien es capaz de dejar de identificar algo parecido a una nave que, al filo del alfeizar de tu ventana y, quedándose suspendida a unos catorce metros sobre el parking del supermercado de abajo que…

En fin… Que por cojones son identificados. Obvio, no?

Además, es que tenía pinta de platillo, ligeramente azulado, pero redondo y achatado como los de la tortilla de patata con cebolla y pimientos que hay en el bar de debajo de mi casa.

En mi sueño, me asomaba a la ventana, -por pura casualidad-, dado que había llovido y  luego había calado cierta niebla, mi esposa, -que es la que ahorra en casa-, baja dos grados el termostato de la cale y como está en la pared del comedor, salir de debajo del edredón implicaba asumir la humedad de la noche y, seamos realistas, hacer el gilipollas, a partir de determinada edad, sólo se puede hacer en sueños.

En fin… Una vez arrodillado en la cama, asomado y escudriñando a través de las pequeñas rendijas de la persiana cerrada, me topé con unos ojillos rojos que desde el otro lado del cristal me observaban con el mismo interés que un pez te observa en mutuo desprecio cuando miramos una pecera con palmera de plástico y tortuga..

Joder!! Que susto. -Exclamé-. Y mi mujer me dio un codazo en los riñones al grito de:

  • Ya estás otra vez? No se puede dormir nunca en esta casa? No tuviste bastante con lo de la virgen?

https://montxomon61.com/2015/03/01/se-me-aparece-la-virgen/

Cuando me repuse del codazo y me volví a asomar, ahí estaba un minúsculo extraterrestre, sentado en el filo del vierteaguas y agarrado a una maceta con un aloe que crece y echa hijos sin parar.

Comenzó una cháchara ininteligible que sonaba a metálico dulzón, como cuando untas pan en la bechamel de unos canalones emplatados en bandeja de aluminio de mala calidad.. Ese regusto raro, me seguís, verdad? O soy el único que percibe esas cosas?

Como no le entendía nada le contesté en catalán, que sin ser mi lengua materna, por lo menos puedo hablarla con cierta corrección. El bicho me miró como si hubiera visto a la virgen, seguramente a la hippie que se me apareció la última vez (ver el enlace anterior), y tras parecer comprender, al final con signos -como no podía ser de otra manera-, le invité a entrar por la puerta del balcón del comedor y le tendí una lata de cerveza a medias que sobre la mesa de la tv había olvidado antes de acostarme.

La cháchara parecía fructificar, (cosa que agradecí, ya imaginaba el guión de lo que ahora estoy escribiendo), pero pronto y tras eructar -tras el trago del amarillento líquido elemento-, decidió ponerse pesado y exigirme que le llevase ante mi líder.

Le dije que especificase su criterio en cuanto a “LIDER”, pues si bien ya tenía una idea de a qué tipo de liderazgo él debía referirse, intenté explicarle que algunos de mis líderes podían ser músicos de la talla de Dylan, Richards o incluso un dibujo animado como el Pájaro Loco. Al final, como me temía, optó por exigirme le llevara ante el líder que gobierna en este país.

Como ya me temía esa respuesta y ante la vergüenza que me iba suponer, -que tras indicarle el camino hacia La Moncloa-, se topara con el susodicho actual inquilino, opté como mejor idea presentarle al presidente de mi comunidad de propietarios, y a algún vocal que otro.. Así -cuando menos-, no sentiría la inevitable carcajada, befa y mofa alienígena.

Señor! Sabe vd. de cuentas?

Publicado hace un año. Traigo de nuevo ésta entrada, porque hoy volví a soñar con la cara de aquel niño. Ya era adulto, aparecía tras una esquina, por la noche, llovía (esto me alegró, -dado el calor que ha hecho la pasada noche-, no tanto por el chaval/hombre, que se mojaba…

Os dejo:

Señor! Sabe vd. de cuentas?

Llevaba tiempo sin soñar.

Ya os dije ayer que quería destapar la caja de la locura de las drogas. La pasada noche, tras publicar sobre https://montxomon61.wordpress.com/2016/06/04/el-extasis-y-la-valenciana, dormí bien. Profundo. De un tirón. Incluso me sorprendí de no levantarme a orinar más de una vez como casi cada día.

En la última fase REM del reparador sueño, algo se torció y volví a las andadas de las pesadillas negras. Al oscuro submundo de los recuerdos tibios, donde estímulos sexuales suplicaban por formar parte de sueños protagonizados por drogas.

El de ayer se caracterizó de la siguiente manera: Me encontré en un callejón oscuro, cetrino, el olor a orines convertía el estremecimiento del temor que sentía en algo secundario. Sin parpadear en exceso, me encontré persiguiendo unas caderas anónimas. El vaivén del culo que las conducía por callejones estrechos, por rellanos y escaleras sinuosas me guiaba hipnotizado sin fijarme por donde iba. Sin poder evitar pisar o empujar a transeúntes anodinos y anónimos en el frenético viaje.. Al llegar a un cuarto piso, abrirse una puerta y cruzarla la zagala perseguida, una imperceptible y amarillenta luz impregnó el rellano. Rauda, semi-cerró tras de si interponiendo un pie tras la puerta y a través de la gatera del visor me preguntó:

  • Qué quieres?

Iba a zozobrar en el intento de ímpetus ociosos en busca de sexo ajeno cuando de mis labios salieron las temibles palabras..

  • Dos gramos.

  • Espera. Espera aquí. -siseó gandula al comprender que estaba a salvo-

Mientras observaba a mi alrededor.. viejas acuarelas en pálidos colores. Una silla trona de bebé, un peluche oso sin un ojo en un rincón, el sofá, de terciopelo verde, había conocido años mejores. Al fondo del pasillo la luz de neón de un fluorescente parpadeaba al unísono que se oía el cebador que lo prendía. Un olor a puchero con caldo, humeante, provenía de aquel cuartucho. Deduje que era la cocina, donde algún plato de cuchara hervía sin pausa.

Mientras rebuscaba en la billetera los arrugados billetes recién cosechados, un crio salió de detrás de una cortina.

  • Señor! Sabe vd de cuentas?

El crio, no más alto que el respaldo de una silla, portaba entre sus manitas un lápiz y un cuaderno de cálculo. La editorial de la portada me catapultó cuatro décadas atrás, convirtiendo su gesto solícito en mi cara tras mi madre.

En el sueño, vi como poniéndome en cuclillas allí mismo en el zaguán de la vivienda, permitía al pequeño sentarse en una de mis rodillas mientras entre los dos nos aplicábamos en resolver unas cuentas de quebrados. Una de aquellas tipo si tu hermano se come tres partes de un pastel cortado en ocho partes iguales, cuántas te quedan?

Cuando apareció la madre con el veneno en sendas bolsitas, no pudimos dejar de intercambiar una sonrisa cómplice. Guardo la droga en un bolsillo, acarició los cabellos del niño con ternura y me besó en una mejilla.

Guardé mi dinero de nuevo. Ya no necesitaba nada para mi ración de felicidad diaria. Mal negocio has hecho hoy -pensé para mis adentros- mientras al ver su sonrisa transformarse en mueca, me despedía de ambos.

Luego, perezosamente, desperté. Con una sonrisa en los labios.

Aquel niño fue un rayo de sol entre la basura..

El Coño de la mujer sin cabeza

El Coño de la mujer sin cabeza. (sueño de corte erótico?)

El susodicho -suertudo él-,  protagonista de éste relato se demoraba libando el placer que emanaba de la rosada y abierta grieta.

Para ser exacto, he de decir que desde mi posición privilegiada, podía discernir con claridad cómo aquel sujeto mantenía atenazada a su compañera de juegos eróticos.

Con la cabeza sumergida sobre su pubis y los brazos por debajo de los muslos de ella, la mantenía con las piernas obligatoriamente abiertas, expuesta.

Tampoco recibía queja alguna, -entendedme-.

Las manos de él -hábiles-, permanecían, acariciadoras, sobre el vientre de la mujer. Controlando al tacto, los estertores de su respiración desacompasada por los espasmos de placer proferidos.

En un momento dado, aun sabiendo que se iba a arrepentir del gesto, nuestro protagonista se permitió alzar la vista más allá del breve penacho que coronaba el Monte de Venus de su compañera. Fue entonces cuando se dio cuenta de que la dueña de aquel jugoso manjar carecía de cabeza.

Más allá de los pechos -harto conocidos, dicho sea de paso-. El pezón izquierdo ligeramente hendido,  como si aparentemente hubiera sido mordido por alguna ulterior criatura hambrienta.. No había nada.
Levantó algo más la mirada, perdiendo con ello succión en su tarea -lo cual provocó a su vez, que las manos de ella se crisparan sobre su cabeza para aferrarlo con fuerza-, y al comprobar que, evidentemente, la aulladora carecía de cabeza…

Me vais a perdonar que os corte el rollo. Justo aquí desperté de mi sueño.

Estuve un rato -para qué negarlo- intentando, a fuerza de cerrar los ojos, que continuase mi sueño. No hubo manera. El sentimiento de culpa parecía imperar sobre todo lo demás. Aquí he de explicarme…

(no sin antes admitir que estuve dos horas largas tumbado en la cama, con los ojos como platos, hasta conseguir “comprender” los porqués y consecuencias de mi sueño)

El protagonista del sueño era yo. Obvio, no? La protagonista de los gemidos no era otra que mi anterior ex-mujer, (de ahí el conocimiento pormenorizado de su anatomía).

El hecho de que estuviera desposeída de cabeza, supongo que es algún recurso de mi cerebro para, -aun estando dormido-, proteger, -si cabe-, el hecho de no vulnerar la fidelidad hacia mi actual esposa.

Aquí, -a partir de ahora-, he de abrir (una vez habiéndome disculpado) un paréntesis en mi relato.

Sobre mis prácticas sexuales preferidas, siempre destacó, -por amplio margen-, el cunnilingus. No me importó mucho nunca, no recibir en reciproca excitación el mismo trato. Si les apetecía, bien, y si no.. yo a lo mío.

Durante muchos años, mis devaneos -muchas veces extra-conyugales-, me permitieron buscar, comprobar, disfrutar, observar, degustar… Qué voy a contaros que no sepáis? Incluso en los momentos menos álgidos de la excitación lujuriosa he bromeado con sus respectivas dueñas sobre el PH de cada cual. Como una íntima y secreta manera de hablar a nivel de pareja.

Con las experiencias recabadas se podría decir que podría escribir un libro. No lo haré. Faltaría más. Pero si podría hacer gala de escabrosas experiencias sobre conductas, estilos, usos -y abusos- de drogas, estimulantes, díldos y demás algarabías, fruto de la puntual búsqueda de un placer no tan secreto como extendido.

Qué mueve a nuestro cerebro a solapar recuerdos en pos de una decencia harto trasnochada?
Hace diez años -el próximo junio los hará-, que dejé de buscar el sabor sublime. Por razones obvias, claro está.

Sin embargo… Que peligroso es nuestro subconsciente cuando el instinto, la actitud, comportamiento o deseo, subyace bajo la frágil intención de unos ojos dormidos.

Despertando de un sueño

Tras una recuperadora siesta tras una dura jornada de patear París, permanecí un rato más en la cama -sin querer, todavía, abrir los ojos- intentando recordar los porqués o las consecuencias que aquel extraño sueño podía producir en el futuro de nuestras vidas.

En mi sueño, un individuo, armado con un cuchillo, entraba en la habitación del hotel. Nos asesinaba en silencio. Dormidos, no sentíamos nada. Ni siquiera la desesperante frustración de intentar defendernos sin éxito.

Tumbado en la cama, inmóvil, con los ojos cerrados aun, permanecí unos minutos.
Cómo recibirían la noticia nuestros hijos?
La familia.. Mi madre, seguro, se consumiría, por tener que enterrar a un hijo antes que… Es antinatural enterrar a los hijos.

Eso me hizo pensar en mi hija.

Luego, consumido por la culpa, me levanté, observé a mi mujer, durmiendo tranquila. Su respiración simultánea.

Cuando bajamos a cenar -nada le he contado sobre mi extraño sueño- encontré París aun más bella. Sus calles volvieron a competir. Ya importaban menos los precios en las terrazas.

Hoy he almorzado en el bar de debajo de casa. La alegría paciente de mis perros, esperando las ultimas briznas de bocadillo, sonrientes..

El tonto del reciclado (sueño)

Tras envalentonarme y pretender hablar algo de francés, -ya conté que había estado en Paris tres días?-, decidí ponerme Dibujos Animados par dormirme.

The lapins crétins. No entendí nada, pero me reí como en años..

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Me dormí.. riendo.

Un chico me reprende por desplegar el culo de bolsas de papel -para una mejor alineación y llevármelas para su reutilización-, en francés.

Por supuesto no entiendo qué dice, pero sus ademanes resultan inequívocos.

Contesto que no le comprendo.

Se esfuerza en decirlo -en español indio- aduciendo que el contenedor es público.

Le contesto -en francés indio- que por qué le quita la arandela y tapón a las botellas? No es público el contenedor?

Finaliza la conversación y el sueño, despertando ante su gesto acre.

Tenía yo un “amigo” que estaba tan acostumbrado a robar, que cuando era otro el que lo hacía, se ofendía el muy cabrón.

Era como si una Patente de Corso le impidiera ver la realidad..

Adur

Hola cariño, estás mejor?
Leí tú mensaje sobre las dos de la mañana. Me desperté para hacer pis. Me volví a la cama para poder descansar algo más.
La noche del jueves al viernes me desperté sobresaltado. Soñé que Kas se cargaba a Pelusa.
A ver.. con relativa frecuencia la gata se pasea delante de ellos en casa. Como vacilandole. A veces Kas hace el gesto y sale detrás de ella -nunca la pilla- pero el susto se lo lleva. Por chula.
En mi sueño, la pillaba. Me desperté justo cuando lo sujetaba, pero ya la había pillado.

Luego.. Pasó que sólo fue un sueño.
Esta noche contaste lo de Adur.
Lamento no haberte podido consolar.
Luego, en la hora que pude dormir soñé contigo pequeña con la Rocki.
No me porté bien con aquella perra. No le hice mal pero tampoco intenté quererla. Ojalá a mi de pequeño me hubieran educado con perros en lugar de hacerlo alejandome de ellos.
Cada vez que te recuerdo con la alegría con aquella perra en tus brazos, no puedo dejar de pensar en lo cerca que te tenía y en lo lejos que a veces demostré estar.
Tener a Kas me ha ayudado a comprender las muchas carencias afectivas que tal vez tenía y por las que cuando eras pequeña me comporté como un capullo en nuestro núcleo familiar.
En cualquier caso, deseo que te puedas recuperar bien de la carga afectiva que supone está pérdida.
Te quiero hija.