Sobre escatologías.

Hoy, en un comentario en un blog ajeno, he utilizado una expresión escatológica.

Eso me ha recordado un cartel -escrito rápida y sin muchas ganas sobre un folio- que pegado sobre la puerta del lavabo de un piso de estudiantes, rezaba así:

O CAGAS, O SALES.

Me cautivó. Desde el primer momento.

Claro y conciso.

Toda la información necesaria para comprender todo el alcance de las posibles situaciones en tan sólo cuatro palabras. Brutal.

El piso, compartido por dos parejas y allegados.. era un batiburrillo de entradas y salidas con prisas entre personas, que pudiendo compartir el verse las tetas o el mantener los platos sin fregar durante diez días, tan sólo se marcaban un mínimo instante de intimidad a la hora de evacuar.

Lo dicho:

O CAGAS, O SALES…

Más sobre mis admiradas hormigas.

Ya he comentado alguna vez sobre cómo disfruto contemplando trabajar a las hormigas.

Se podría decir que hasta me arrodillo -cuando veo un gran hormiguero en mis paseos perrunos- para ver mejor cómo trabajan. Si tuviera una silla, seguro que me colocaría cerca para admirar su laboriosidad.

https://montxomon61.wordpress.com/2015/06/11/reflexiones-en-voz-alta-x/

En esta ocasión, esta mañana, me he echado unas risas yo solo, al observar a una pequeña hormiga portando una pluma como cien veces mayor que ella. Iba tirando/empujando de ella, dando traspiés, sin conseguir apenas moverse hacia ninguna parte..

Mis risas estaban ocasionadas al imaginar la situación de la llegada de la hormiguita a su hormiguero. Podía imaginar la conversación de las hormigas soldado -a la puerta del hormiguero-.

– Pero mira que eres prepotente!

– …?

– Cómo vamos a meter semejante plumón por los túneles del hormiguero!! No comprendes que colapsarás el tráfico interior? Ya te hemos dicho más de una vez que traigas grano. Cómo hay que decirte las cosas? Joder!!

Un pobre espabilado

Hace semanas que veo a un fulano sentado en un escalón, o bajo una marquesina, o apoyado en una pared, aquí o allá por las calles del pueblo.
Es un tipo normal, tez morena, cabello ralo grasiento y despeinado, ropas sobrias aunque rozadas y desgastadas.
Se hace acompañar por un cartel, una guitarra española y una gorra tipo madrileño cañí, -que vuelta del revés en el suelo, hace las veces de humilde bacina, para, si hay suerte, conseguir comer…-
Yo, no siendo contrario a dar limosnas a la gente por la calle, -a pesar de la humillante sensación que produce el deterioro entre clases sociales-, si que acostumbro a ayudar a quien, por concretas razones, virtuosismo en diferentes interpretaciones generalmente, me parece ser digno de tales “limosnas”.
-Otro día si eso, os hablo de lo bien que se puede vivir si eres espabilado en este sentido, yo lo hice una temporada, pero ahora no toca-
Al fulano en cuestión, la verdad, no le había prestado nunca mucha atención, básicamente por no cumplir con ningún requisito de los descritos anteriormente. Hoy, la cacofonía de la estrecha calle donde estaba postrado, ha hecho que me lo mirara con detenimiento, desde muchos metros antes de llegar a él.
Toca, -por decir algo- rematadamente mal.
Me disponía, de nuevo a ignorarlo apretando el paso, cuando la amalgama de letras de su cartel me ha hecho sonreír.

POR FAVOR, UNA AYUDA
PARA NO SEGUIR MOLESTANDO.

Y, debajo, -explicado en letras más pequeñas-, algo parecido a:

– Ya se habrán dado cuenta de que esto no es lo mio, por eso, para no molestar siempre al mismo vecino, cada día me pongo en un sitio distinto.

No he podido dejar de rebuscar un eurillo de entre la calderilla de mi bolsillo y acercarme a entregárselo mientras le guiñaba un ojo musitando:
– Cabróoonnn!!

Cuánto ha cambiado este sitio

Entre semana, gusto de salir al café de tarde, a menudo con pasta.
En este garito hay wifi gratis, precios bien y puedo entrar con los perros. Antes, cuando lo tenía Albert, su rollo culturista resacoso apenas conseguía atraer a borrachos ingleses para llegar a final de mes. En navidades lo traspasó. Temí que la nueva dirección cambiara su política respecto a mascotas y redujera nuevamente mis centros de escritura. No fue así. La nueva pareja lo lleva en plan cafetería de viejos y gatas con niños.
Cada vez hay más. Gatas. Unas con hijos bebés, de aperitivo, otras con el padre y la madre, otras.. de atribuladas curvas sosteniéndose sobre taburetes de tres patas. Los ingleses siguen viniendo -aunque creo que solo los sobrios- algún abuelo, de los de demencia senil aparente, se dejan aconsejar a la hora de si les gustaba tomar el café sólo o con leche.

El guirigay que suena de fondo no es estridente en exceso. Los altos techos abovedados absorben parte de la cacofonía. Raro es el día en que las risas no enturbian el buen jazz, más las sonrisas -y el grato movimiento de culos- permiten la relajación de los sentidos a la hora de componer escritos ajenos.
Cuánto hay de las vidas ajenas en nuestros escritos diarios..

Imaginación?

Hace unas semanas, en un curso de escritura creativa, surgió el tema de la imaginación -fundamental para los que gustamos de escribir. Entre el círculo de alumnos surgieron algunas voces que se quejaban acerca de la falta de imaginación para meterse dentro de la escena que quisieran relatar. A pesar de que la mayoría no tenemos problemas para conseguirlo, -tan sólo hay que centrarse en algún hecho común e intrascendente e irle dando forma, dejándose llevar-, nos pusieron deberes al respecto.
Os dejo resúmenes de los tres más descriptivos.

1° Imaginad un limón.
Para este primer ejemplo es necesaria la integración del público -nos explicaba-
Primero, dirigiéndose al público, tenéis que cerrar los ojos e imaginar un limón, todo amarillo y turgente él. Con sus puntas verdeando. Lo visualizais? Bien, ahora, aspirar su aroma. Huele bien, verdad? Vale, ahora Imaginad que lo cortais por la mitad con un cuchillo. Cogeis una mitad y a volvería a oler. El aroma, delicioso, aunque más ácido, lo podéis sentir en profundidad de sentidos. Incluso, seguro vuestras glándulas salivares están segregando.. Ahora, con la punta de la lengua, probad su sabor. Ácido. Sin duda. Pero todos habéis arrugado el gesto.

2° Ejemplo. Un pañal.
Volved a cerrar los ojos e imaginad. Cuando sostenemos en nuestros brazos a nuestros hijos bebés, rara vez dejamos sentir ese gozo que se percibe de quererlo estrujar. Incluso todos parecemos desarrollar un instinto antropófago que nos lleva a comérnoslo, incluso nos permitimos “morder” suavemente los rollizos bracitos o muslos de nuestro bebé. Nuestra sensación de felicidad rara vez es más placentera. Bien, ahora, mientras lo balanceamos entre nuestros brazos, nos damos cuenta de que su pañal pesa más y lo comprobamos. El gesto? El mismo de antes.

3° Ejemplo.
Dependiendo de vuestros gustos sexuales, cerrad los ojos igual y poneos en situación.
Vuestras parejas están tumbados/as en un lecho, tiramos de sus pantalones piernas abajo. Nos permitimos deleitarnos con detenimiento, centímetro a centímetro, siguiendo piernas arriba un recorrido en vaivén para nuestros labios ávidos que van dejando un imperceptible hilo de baba hasta llegar a -en mi caso- su húmeda meta. Tras aspirar con mimo la cálida humedad de la mínima y tibia tela, procedo a intentar acometerla con la punta de la lengua…

Abrid los ojos!!

Eso es imaginación.
Todos/as podemos sentirla. Tan sólo depende de nosotros/as mismos/as, encontrar el valor para transmitirla.

Escapando? de la lluvia

Escapando de la fina lluvia hemos recabado a refugiarnos bajo un gran algarrobo que hay frente al tanatorio municipal. La caminata matutina se ha truncado ante esta vicisitud.
Hábilmente, el ayuntamiento, ha tenido a bien colocar un par de bancos a su cobijo. Es de esperar que -por el rastro de colillas reinante- este espacio albergue una sensibilidad especial.
(no es el momento de quejarme ahora sobre lo guarra que es la gente, aunque.. -aun tratándose de dolosos momentos- podría hacerlo)
Hemos coincidido con el cortejo fúnebre mientras bajábamos el puente de la autovía. Desde lejos todas las viudas parecen iguales. Da igual altas que gordas, rubias, morenas, sexys.. El semblante afligido se impone.
He reconocido a Eva. Hacía mucho que no la veía, ya no trabajaba en el bar de su hermano. La crisis..
Me ha reconocido y agradecido mi presencia. Yo, sin comprender en principio y cauto, he conseguido dilucidar que había sido su hermano el que ayer era noticia en el pueblo. Se había pegado un tiro con su escopeta de caza. Tras mediar breves e inútiles palabras de cortesía.. he permanecido bajo el algarrobo hasta que la lluvia a dejado de caer.
Los perros han agradecido el descanso.

No he podido dejar de pensar..
Que bien se está bajo este árbol. Volveremos.
Más tarde en sentido literal.

Señor! Sabe vd. de cuentas?

Publicado hace un año. Traigo ésta entrada, porque hoy volví a soñar con la cara de aquel niño. Ya era adulto, aparecía tras una esquina, por la noche, llovía (esto me alegró, -dado el calor que hacía-, no tanto por el chaval/hombre, que se mojaba…

Os dejo:

Señor! Sabe vd. de cuentas?

Llevaba tiempo sin soñar.

Ya os dije ayer que quería destapar la caja de la locura de las drogas. La pasada noche, tras publicar sobre el éxtasis y la valenciana, dormí bien. Profundo. De un tirón. Incluso me sorprendí de no levantarme a orinar más de una vez como casi cada día.

En la última fase REM del reparador sueño, algo se torció y volví a las andadas de las pesadillas negras. Al oscuro submundo de los recuerdos tibios, donde estímulos sexuales suplicaban por formar parte de sueños protagonizados por drogas.

El de ayer se caracterizó de la siguiente manera: Me encontré en un callejón oscuro, cetrino, el olor a orines convertía el estremecimiento del temor que sentía en algo secundario. Sin parpadear en exceso, me encontré persiguiendo unas caderas anónimas. El vaivén del culo que las conducía por callejones estrechos, por rellanos y escaleras sinuosas me guiaba hipnotizado sin fijarme por donde iba. Sin poder evitar pisar o empujar a transeúntes anodinos y anónimos en el frenético viaje.. Al llegar a un cuarto piso, abrirse una puerta y cruzarla la zagala perseguida, una imperceptible y amarillenta luz impregnó el rellano. Rauda, semi-cerró tras de si interponiendo un pie tras la puerta y a través de la gatera del visor me preguntó:

  • Qué quieres?

Iba a zozobrar en el intento de ímpetus ociosos en busca de sexo ajeno cuando de mis labios salieron las temibles palabras..

  • Dos gramos.

  • Espera. Espera aquí. -siseó gandula al comprender que estaba a salvo-

Mientras observaba a mi alrededor.. viejas acuarelas en pálidos colores. Una silla trona de bebé, un peluche oso sin un ojo en un rincón, el sofá, de terciopelo verde, había conocido años mejores. Al fondo del pasillo la luz de neón de un fluorescente parpadeaba al unísono que se oía el cebador que lo prendía. Un olor a puchero con caldo, humeante, provenía de aquel cuartucho. Deduje que era la cocina, donde algún plato de cuchara hervía sin pausa.

Mientras rebuscaba en la billetera los arrugados billetes recién cosechados, un crio salió de detrás de una cortina.

  • Señor! Sabe vd de cuentas?

El crio, no más alto que el respaldo de una silla, portaba entre sus manitas un lápiz y un cuaderno de cálculo. La editorial de la portada me catapultó cuatro décadas atrás, convirtiendo su gesto solícito en mi cara tras mi madre.

En el sueño, vi como poniéndome en cuclillas allí mismo en el zaguán de la vivienda, permitía al pequeño sentarse en una de mis rodillas mientras entre los dos nos aplicábamos en resolver unas cuentas de quebrados. Una de aquellas tipo si tu hermano se come tres partes de un pastel cortado en ocho partes iguales, cuántas te quedan?

Cuando apareció la madre con el veneno en sendas bolsitas, no pudimos dejar de intercambiar una sonrisa cómplice. Guardo la droga en un bolsillo, acarició los cabellos del niño con ternura y me besó en una mejilla.

Guardé mi dinero de nuevo. Ya no necesitaba nada para mi ración de felicidad diaria. Mal negocio has hecho hoy -pensé para mis adentros- mientras al ver su sonrisa transformarse en mueca, me despedía de ambos.

Luego, perezosamente, desperté. Con una sonrisa en los labios.

Aquel niño fue un rayo de sol entre la basura..