La freidora. 

Entro en la Ferreteria. Adela, la dependienta, nos saluda desde su fortificado mostrador.

  • Hola. Tienes un polvo… (toso), que..

El perro, -mientras lo ato a la baranda que separa la puerta giratoria de los carritos de compra-, se ríe.

Empiezo otra vez…

Adela, igual sorprendida, me presta más atención. No en vano podría ser mi hija.

  • Tienes unos polvos..?

Me atraganto. Toso.
El perro me mira y se parte..
La dependienta me guiña un ojo mientras flojito dice:

  • Yo creo que si.

Reímos ambos. Siempre ha existido una afín sinergia entre nosotros desde que estaba embarazada de su actual ex-marido, Alberto. Recuerdo la conocí por error. Ella es gemela de otra que también trabaja en una ferretería, -de la competencia en este caso-, yo iba a comprar donde su hermana. La tienda es más grande.
Un día, por la calle, me la topé con Alberto empujando un carrito con un bebé de unos dieciocho meses. Nos saludamos.
Alberto había trabajado esporádicamente conmigo a través de una empresa de trabajo temporal. No le tenia especial simpatía pero era un tipo cordial.
Como no me salían las cuentas, un día le pregunté sobre lo grande que estaba su hijo. Alberto me explicó que a quien yo había saludado en la otra ocasión era a su sobrino y a su cuñada. A los cuales acompañaba no recuerdo a qué hacer. De ahí el error.
Meses después, coincidiendo con Alberto y su esposa en la ferretería pequeña, saludarnos, coloquiar sobre que ya no venia a trabajar casi nunca a la fábrica, etc.. Me presentó a Adela. Reímos el error mencionado y así hasta hoy. Amigos para siempre (que diría la canción).

Como la chica es maja, cambié de ferretería de cabecera . Las tertulias post compra hicieron el resto. Y fraguamos una bonita amistad. De esa manera, he ido siguiendo su vida. Ver crecer a su hijo. Su separación de Alberto. El vacío y decepción que él le dejó. Sus nuevos ligues…

Carraspeo. Me ajusto las gafas y de un tirón le suelto :

  • Tienes unos polvos, en sobres (me permito aclarar, como si hiciera falta, infeliz de mi), para el aceite de la freidora?

  • Para qué? Para el aceite? Seguro que me estás preguntando bien… Igual la otra pregunta estaba mejor.. (aun se permite añadir, con su sonrisa serena)

Mientras mi mente recuerda la frase mítica: “recuerda, que ninguna mujer tiene dueño”, dicha por Eusebio Poncela en la película “Martín H”.
Insisto en mi velada y anodina explicación.

  • Son unos polvos que sirven para solidificar el aceite y retirarlo mejor de la freidora. La mía es antigua y no se separa la cubeta.

  • No. No tengo de eso.

El momento ha pasado. Al igual que la madrastra de Martín (en la película) , se da cuenta de que no puede acostarse con el hijo del hombre al que ama -por mucho que lo odie puntualmente-. Sería un error.

El perro, entendiendo terminó la conversación, se despereza y levanta del suelo en actitud ¿Nos vamos? ¿Ya has hecho bastante el ridículo hoy?

Tengo una amiga… -de esas metepatas-, que…

Unos con más edad, otros con menos.

Unos con los niños emancipados, otros con ellos a cuestas.

En conjunto, en el cuadro de amistades que forman la panda que somos, siempre procuramos juntarnos por lo menos un par de veces al año. Intentamos alquilar alguna casa rural donde poder pasar unos pocos días de “descanso”.

Cada vez es más complicado quedar. Los hijos, las nuevas parejas, los hijos de otras parejas. Las mascotas, l@s ex.. Los trabajos de unos u otros. En fin, la lista de peros es larga.

Este año, por junio, conseguimos juntarnos siete parejas. veintitrés entre adultos -solteros y casados- y menores. Más cinco perros.

En cuanto nos sentamos por primera vez a la mesa, mi mujer me mira, me sonríe, y al oído me dice:

  • Vigila lo que haces. Tengamos la fiesta en paz.
  • … Perdona?
  •  Te das cuenta de que menos con tu hermana, has tenido líos con todas las tías de esta mesa?

Algo ruborizado -lo admito- me vuelvo hacia ella y miento:

  • Buehh… Hace tanto de eso.. Ni me acordaba ya.

La comida se desarrolla tranquila. A los postres les siguen los cafés y, las copas. Entrada ya bien la tarde, nadie parece quererse levantar. los niños corren por los campos. La algarabía de pelotas y bicicletas promete una nueva generación de amistad. Lo comentamos entre todos. La cosa nos hace gracia y entre la segunda y tercera ronda de licores, el rule del hachís, las nostalgias, los compromisos, las confidencias, van acomodándose alrededor de la mesa.

En un momento dado, Alicia se pone a discutir con su pareja. Las voces airadas nos sumen al resto en un silencio incómodo y Javier -su nuevo marido-, sale a pasear  al calor de la tarde.

Ante la insistencia de las miradas del grupo, sobre todo de las de su género, Alicia explica que su marido no quería venir. Que se sentía incómodo porque ella le había contado que en nuestro grupo, en nuestra época hippie, la mayoría habíamos salido unos con otros.

Javier es nuevo en el grupo, se casó con Alicia hace un par de años. Tan sólo lo conocían algunos de otra quedada de grupo. A esa no asistimos nosotros. Parece buen chaval.. -hay que tenerlos bien puestos para manejar a esa mujer, recuerdo y callo-.

La confidencia vuelve a llevarnos hacia nostálgicos recuerdos de juventud. Sin querer, empezamos a hacer cábalas…

Al final, Alicia explota en carcajadas. Los ojos le estallan en lágrimas. Las burbujas del sorbo de Gin-Tonic le asoman por la nariz.. y confiesa:

  • Me parece que yo soy la única que se ha acostado con todos los tíos de esta mesa!!

Desde el office de la cocina, mi hermana y mi cuñado cruzan una mirada intensa con mi esposa. Ésta se ruboriza y comienza a reír.

Alicia me mira y con un gesto, enarcando sus cejas, parece contrastar un:

  • -Lo sabe?

Vuelta a las carcajadas. Ahora mi cuñado, mi hermana, mi esposa, Alicia y yo, al unísono.

Algunas caras nuevas se suman mientras otras se tornan de póker.

El momento ha pasado.

Un brindis copa en alto. Por la amistad!!

Javier, acompañado por varios de los críos aparece por la puerta.

  • Por qué brindáis?

12 de marzo. Hoy he vuelto a ver a Xavi

Esta tarde he visto a Xavi. Os acordáis de él? Ya os he hablado antes de este tipo, de mi etapa de cuando estibador..

https://montxomon61.wordpress.com/2014/12/06/menuda-hostia-te-diste-xavi/

Pues me lo he encontrado saliendo de un Centro Médico , iba con muletas. Un pie vendado y renegando a voz en grito sobre la supuesta incompetencia con que los médicos le habían tratado.

No he podido dejar de sonreir cuando me explicaba que sufría de un agudo ataque de gota. Xavi, que desde los doce años se ha ganado la vida realizando ilegales pescas de erizos de mar, a pulmón, siempre tuvo problemas con el acido úrico que la sabrosa dieta que consume le aporta. Marisco y cerveza -por docenas y a diario- era la base de su alimentación. El médico le había “reñido” sobre como era tan torpe de tener una enfermedad “de rico” en plena crisis!!

Tres cervezas y otros tantos abrazos más tarde nos hemos despedido tras llamarle un taxi.

Me ha alegrado verle. No pensaba que estuviera vivo todavía…

Escapando? de la lluvia

Escapando de la fina lluvia hemos recabado a refugiarnos bajo un gran algarrobo que hay frente al tanatorio municipal. La caminata matutina se ha truncado ante esta vicisitud.
Hábilmente, el ayuntamiento, ha tenido a bien colocar un par de bancos a su cobijo. Es de esperar que -por el rastro de colillas reinante- este espacio albergue una sensibilidad especial.
(no es el momento de quejarme ahora sobre lo guarra que es la gente, aunque.. -aun tratándose de dolosos momentos- podría hacerlo)
Hemos coincidido con el cortejo fúnebre mientras bajábamos el puente de la autovía. Desde lejos todas las viudas parecen iguales. Da igual altas que gordas, rubias, morenas, sexys.. El semblante afligido se impone.
He reconocido a Eva. Hacía mucho que no la veía, ya no trabajaba en el bar de su hermano. La crisis..
Me ha reconocido y agradecido mi presencia. Yo, sin comprender en principio y cauto, he conseguido dilucidar que había sido su hermano el que ayer era noticia en el pueblo. Se había pegado un tiro con su escopeta de caza. Tras mediar breves e inútiles palabras de cortesía.. he permanecido bajo el algarrobo hasta que la lluvia a dejado de caer.
Los perros han agradecido el descanso.

No he podido dejar de pensar..
Que bien se está bajo este árbol. Volveremos.
Más tarde en sentido literal.