La dureza de una conversación íntima.

Recuerdo una conversación entre… “mi ego” y “su ego”, durante el tiempo justo en que transcurrió el ACTO.

La pareja de egos parecían decirse:

Ella decía:

  • Qué duro estás.

Él contestaba:

  • Qué blanda eres.

Diez minutos después, la conversación cambiaba de rumbo.

Ella decía:

  • Qué blando estás…
  • Que dura eres!!

El otro día…

El otro día..

– Fue hace un par de meses.

– Vaya. Ya estás aquí de nuevo. Que tal las vacaciones?

– Bien. He estad..

– Déjalo. Era una pregunta retórica. En realidad no me importa. Cuánto más tardas en aparecer -sin duda- más feliz creo que me siento.

– Pues vaya. No podrás librarte de mi. No? Mejor harías haciéndote a la idea..

– Qué quieres?

– Nada. Apuntaba que lo que ibas a explicar no fue el otro día, fue antes de Navidad. Mucho antes, de hecho..

– Ya. Vale.. Puedo seguir?

– Por mi no te… (ah!! Vale. Era otra pregunta retóric…) Me callo.

– Decía, que el otro día.. escuché en un programa de radio, que una gente había hecho un proyecto que consistía en..

– Se dice Emprender. Emprendedores..

– Brghrr!!

– Perdona. Me voy a currar. Sigue..

– Gracias. Unos EM-PREN-DE-DO-RES habían tenido la idea de diseñar y construir unas cajas de lata para regalar a los hijos, a los seres queridos o similar, introduciendo en ellas los recuerdos que (los padres, o el que regala la lata), quiere incluir, como recuerdos obtenidos a lo largo de una vida. Luego -por ejemplo, a la mayoría de edad- la regalaban. La idea había encajado (perdón por la redundancia) bien y estaban ganando dinero.

– Seguro que era esto lo que querías contar?

– No. Ya lo sabes. Deja de escudriñar mis pensamientos. De hecho, podías salir de mi hemisferio? Gracias.

– …¿?

– Nos dio .. (ves? ya no se ni lo que digo) ME, Me dio  que pensar. Se me ocurrió que tal vez en lugar de guardar los recuerdos de una vida para tener una sorpresa el día de mañana, qué pasaría si la utilizásemos para guardar lo perdido durante toda una vida.

Qué contendría?

El tiempo perdido?

Ahora expongo mi duda:

Emplearía tiempo en abrirla y revisarla? No sería incongruente seguir “perdiendo” tiempo en repasar lo que no vivimos?

Emplear tiempo en revisar el tiempo perdido!!

Menuda paradoja.

Perdona que te lleve la contraria… (mi otro yo y yo mismo 4)

– Perdona que te lleve la contraria..

– …?

– Si. Verás. Ayer les contaste sobre lo de que te duermes -nos dormimos, quiero decir, ya sabes..- Les hablabas de eso que ronda por tu hemisferio de nuestra cabeza. Las micro-muertes en sueños.  https://montxomon61.wordpress.com/2015/04/18/a-veces-me-duermo/ Pues yo discrepo.

– Tu siempre discrepas. De todo. Hablar contigo es como hablar con la pared. Todo razonamiento en el que pueda participar lo conviertes en frontón. Todas las ideas, todos los pensamientos, los devuelves con mayor fuerza.

– No es cierto. Muchas veces conseguimos no discutir.. no siempre perdura esta.. nuestra bipolaridad.

– Cuando dormimos? Venga.. no me jodas!!

– Tranquilo, te lo voy a argumentar: No crees que cabe la posibilidad que ayer, que nos pegamos la paliza de cortar todo el césped del recinto de fábrica – algo más de como dos campos de fútbol-, con esa mierda de desbrozadora que alquilas, y luego nos fuimos a comer al buffet, donde no me dejaste comer normal, te metiste tres segundos platos de carne con guarniciones varias y casi toda la botella de vino tinto.. repito, no crees que es bastante probable que nos diera ese sopor y te durmieras? Yo pienso que hasta hubiese sido normal que nos hubiésemos quedado roques toda la tarde..

– Qué te he dicho de que cuentes nuestras interioridades?

– A mi me lo dices? Tu? Que llevas seis capítulos sobre I para llegar a la conclusión de cómo le comías el chirri!! Vamos hombre.. hazte ya mayor!

– …

– No me has llevado a la revisión médica de este año. Debes bajar peso. Ya. Las rodillas no nos van a aguantar. Has visto que agujetas de ayer. Con decirte que mi hemisferio seguía durmiendo esta tarde mientras tu te levantabas para orinar!!

– Por eso casi me meo fuera? Cabrón!! A ver si dejas de discutir conmigo. Vivir contigo es peor que cuando vivía con ellas.

– Te das cuenta de lo que estás diciendo? Al final pensaré -también yo- que estamos locos. No puedes seguir escribiendo historias sobre nuestros dos hemisferios. Los vas a volver majaras a todos.

– He de reconocer que tienes razón. Pero.. es que hay tanto inútil ahí afuera. Como me cansa hablar con la gente. Todos te cuentan lo mismo. Política, fútbol, paro..

– Pues lo normal. Has de comprender que con cada edad, los valores que existen van cambiando de lugar en la lista de preferencias. La gente está preocupada básicamente por dos cosas. Dinero, para poder conciliar lo importante (familia, hijos, casa) y sexo, para conciliar la no amargura y poder dedicarse a los anteriores. Si trabajas y follas, todo funciona bien.

– Yo me refiero a leer un libro -por ejemplo- y poder disfrutar de contarle a alguien lo que se ha sentido. Las sensaciones que te han producido. En lo que te ha enriquecido como persona. Valores.

– Ya no hay de eso. Ahora todo es virtual. Si le quieres dar un beso a tu mujer y decirle cuánto la quieres, le firmas con un emoticono que vomita corazones y ella ya entiende que la quieres. Viva el Whatsap!!  Si de verdad la quieres, te levantas a la misma hora que ella, friegas los platos del día anterior, pones y tiendes la colada. Pasas la fregona. Haces los baños. Así durante toda la vida. Ah!! y sin esperar follártela “como recompensa” por lo realizado. Comprendes? Todos echamos la culpa a las nuevas tecnologías -nos separan, decimos- pero seguimos sin comprender lo obvio..

– Hace años que ayudo y…

– Yo. Yo ayudo. Mi hemisferio es el que nos obliga a los dos a hacer cosas. El tuyo, sigue con aquella mentalidad de, yo ya trabajo fuera, pago la casa, le doy para los gastos, etc.. Si consiguiera que tu hemisferio trabajara al mismo tanto por ciento que el mío -por supuesto cada cual con sus virtudes- nos iría mejor. Además está eso de que “ayudas”, deberías pensar como yo, no “ayudamos”, “hacemos”. Comprendes la diferencia?

– ….

– Ayudar en casa confiere un gesto como de patrón. Como si cedieses un espacio intangible que piensas que sólo es tuyo. En cambio, cuando hacemos algo, -lo que sea- estamos contribuyendo a la construcción de algo nuestro. Ya se que ella, muchas veces, hace como tu. No da su otro cien por cien. Pero.. es que eso nos importa? No sabemos ya que somos mejores? A ella la queremos y ya. Ya sabemos por qué. Pues hay que demostrarlo cada vez, cada día, cada momento. No por mostrar cuán mejores somos. Si no porque dando, -una y otra vez y otra- nos convertimos en lo que queremos ser. Esa es la esencia. Cuando lees un libro y te enfrascas en la trama, en los personajes, y.. estos te enseñan -no es eso lo que decías antes?- No necesitas expresar lo aprendido? Pues hazlo.

– Eres listo. Ayer llamó la vieja. En lugar de llamarla -no sabía qué contarle- le enviaste una postal. Una foto nuestra, -con el perro- en ella nos parecemos a  papá. La vieja me lo recordó al teléfono. Sabías que la vieja vería el parecido con su hermano. Y que ella recordaría que la semana que viene hará diez años de su muerte..

– Ves…? Tu sólo te reprochabas por no llamarla. Has de mover las fichas.

– Papá no movía las fichas.

– Tu no eres papá. Y yo, desde luego, menos.