Pelusa.

PELUSA

Me gusta jugar con Pelusa,

porque es mi otro lado en el espejo.

Me relamo imaginando que ella, es la sana, la humana, la coherente…

Sus desaires de gata, sus silencios, sus esperas..

La convierten en sabia, en prudente…

Curiosa pero dulce

se deja hacer,

y gana.

 

Al otro lado del espejo,

la que inexorablemente da forma, a la jaula de mi vida..

 

Se encuentra la bestia.

 

Mis perros. 

Kas y Lua  (5)

Mis perros.
Los amo.

Estamos en un bar. Junto con la cerveza nos ofrecen unas aceitunas. Ya he dicho alguna vez que no son de mi agrado.
Se las voy dando a mis canes.
Una a la pequeña, otra al husky.
La primera hace “glup” mientras el segundo mordisquea y mordisquea hasta dejar el hueso.
La otra, cada vez, me mira como diciendo:

  • Ya está. Ya he tragado, dame más.

Y vuelta a empezar. Doy una a cada uno. Una traga y el otro muerde con delicadeza hasta escupir el piñol.

Invariablemente, cuando me levante a pagar, ella aprovechará para comerse todos los huesos que el otro dejó.
Un espectáculo.

Recuerdos madre.

– Ay, maña. Que no sabes hacer nada!!

Esta frase, que yo utilizo con mis mascotas, para cuando les pido actos imposibles para ellos…

– Tráeme el mando de la tv, .. una cerveza de la nevera, coge el teléfono que tengo las manos mojadas, ve a buscar pan a la tienda de abajo..

… en fin, una suerte de acciones totalmente absurdas para su entendimiento, pero que en el día a día -como hablo más con mis perros y mi gata, casi, que con mi esposa- al final acabo “riñéndoles” por su ineptitud con la frase de marras.

– Ay maño, que tonto eres.

– Ay maña, que no sabes hacer nada..

Esta frase, insisto, me recuerda a la forma de hablar de mi madre -nacida en Zaragoza- cuando nos apartaba, al vernos torpes ante alguna acción.