Estilos de Vida.

ESTILOS DE VIDA.
(breve reflexión mientras empujaba la silla de ruedas de mi madre)

Una tarde cualquiera.
Creo aprovechábamos para ir al cine, o al médico, o a… importa el destino?

En un cruce nos tropezamos con gente bien vestida.
Ellas sus vestidos (bien planchados, almidonados incluso), ellos de traje.

Mi madre -desde su asiento itinerante-, como sin venir a cuento, apunta:

– A mi me gusta.

Sé de qué habla. La pugna lleva años fraguándose entre nuestras dispares personalidades.

– Pues a mi no. -Contesto- lacónico, sin girar la vista ni pretender desairar el comentario materno.

Por mi cabeza discurren -como munición en ametralladora- las disculpas que siempre contemplé (y que rara vez conseguí que entendiera)

Planchar obliga a una serie de segregación de clases, mamá.
Mayordomos.
Planchadoras.
… Gente a la que -aunque se les pagase en condiciones-, siempre permanecerían sometidos a…

Mientras valoro si conseguiría hacerle entender la idea embrión de mis pensamientos, una nueva sugerencia me llega desde su parloteo continuo:

– Podemos tomar un helado en la plaza…

Y aquí, es cuando me doy cuenta de que el momento ha pasado. Ya nunca nos reconciliaremos con respecto de lo perdido a través de los años.
Ya no habrá trajes-chaqueta, ni cortes de pelo, ni camisas planchadas… Tal vez entre chupada y chupada al cucurucho de turno, alargue su artrítica mano para quitarme pelos de gato de la camiseta sin planchar.

El recuerdo de aquellas putas monjas que maltrataron su infancia de posguerra, concediendo bandas a las niñas peor vestidas, lacera mi corazón -aunque siga sin hacer nada-.

Hostias!!

Estaba escuchando la radio cua…

  • Estabas? Estábamos, no?
  • No sabía que ya habías vuelto.
  • Ayer. Mientras dormías. Pensé que era mejor no despertarte. Para qué? Siempre te enfadas…
  • Qué quieres?
  • He… Pensado?
  • Sigue…
  • Nada. He pensado pasar a saludarte y de paso comentar -contigo- lo que les vas a contar de la radio.
  • Vamos… A chafarme la historia.
  • Si lo planteas así? Luego me reprochas que no hacemos nada juntos…
  • No me llores… Va, empieza…
  • Me dejas? Eh!!  Me deja. Oíd! Me deja…
  • (Estoy cansado de discutir y hará lo que le de la gana igual)
  • Te he oído!!
  • Vaaa!!
  • Hemos escuchado por radio, ésta tarde pasada, una noticia que parecía de esas del Rockambol News… Si no llego a escucharla en directo, no me lo hubiera creído caso de que me lo hubieran contado. -Lo hago bien?
  • Hasta ahora no ibas mal. Pa qué preguntas?
  • Bueno… Les han hecho una entrevista a unas monjas de esas de Clausura que hacen pastas, dulces y demás glotonerías ricas..
  • En colesterol.
  • No me interrumpas, luego dices de mí.
  • Sigue…
  • El caso es que la entrevistadora ha dado con una monja menos… Cómo te diría? Menos “clausurada”?
  • Ya sabes que no me gusta que inventes palabras, pero si, para escribir lo que vas a escribir te lo voy a aceptar. Tampoco te acostumbres.
  • Como decía, la monja, -muy parlanchina ella-…
  • (Igual también elabora licores…)
  • Te he vuelto a oír. joder!
  • Perdoooooón…
  • El caso es que la vieja, -perdón, la monja-, se ha puesto a largar más de la cuenta. Parecía haber conectado con la periodista y se ha soltado bien, para despacharse a gusto. Se ve que como en todos sitios, a los conventos también llegó la Crisis -y por ende-, la Globalización. La monja ha estado explicando con una suerte de detalles de cómo estaban de hartas al ver cómo los curas que antes les compraban las obleas para hostias a ellas, ahora lo hacen en tiendas de los chinos. También las compran al por mayor on-line con descuentos de hasta el cuarenta por ciento, lo cual, obviamente, estaba dando al traste con una gran parte de los beneficios que las monjitas recababan.
  • Pues lo normal.., No? Mientras no exijan -los curas-, una limosna por cada Comunión…
  • No les des ideas. A la locuaz monjita, en un momento dado, parece habérsele ido la olla y otra (monja), ha decidido recuperar el micrófono mientras la periodista se disculpaba (en directo) con los oyentes. La susodicha ha contestado algo parecido a: -Para qué querrán los chinos los recortes de hostias?
  • No lo estás explicando bien. La periodista ha replicado algo parecido a que todo el mundo tenía derecho a ganarse la vida, -aunque con ello mermaran los beneficios del convento-, y la monja locuaz se ha exaltado e interpelado a la periodista con un:   -Vd de que parte está? A lo que, -lógicamente-, la entrevistadora ha intentado hacerle comprender -sin éxito ninguno-, que ella no se pronunciaba a favor de una parte u otra, que sólo cubría esa parte de la entrevista por lo curioso de la misma.
  • Al final se ha montado un circo que pa qué!
  • Algo de razón llevas. Ha sido bastante penoso. Todos, -al parecer-, tenemos una idea pre-concebida de cómo viven, de cómo trabajan, de cómo se comunican -¿o no?- las religiosas confinadas en conventos donde la norma es precisamente eso. La austeridad comunicativa. Lo que ha ocurrido, -bastante penoso, repito-, es que la entrevistada ha hablado (nunca mejor dicho), más de la cuenta. Ha dicho que no existían en “esos sitios”, refiriéndose despectivamente a las tiendas orientales, medidas controlables de higiene y/o sanidad.
  • Yo pensaba lo mismo sobre el convento. A saber cómo lo tienen ellas aprovechando que no se puede visitar.
  • No hagas leña… Entonces, la periodista ha intentado re-dirigir la entrevista preguntándole a la monja sobre cómo realizaban ellas las obleas. La entrevistada se ha puesto a explicar de qué manera preparaban las obleas y como las cortaban con unas planchas con cuchillas moldeadas para tal fin. De ahí se ha saltado el protocolo con una indiscreción, relatando cómo a menudo consumían las propias religiosas el material sobrante, los recortes de las futuras hostias. Y, ante la indiscreción, la monja además ha soltado el exabrupto al que tu te referías: -Para qué querrán los chinos los recortes de hostias?
  • Ya está? Así lo dejas?
  • Quieres añadir tú algo más?
  • No… No?
  • Pues ya está. Que saquen -cada cual- sus conclusiones. Yo me voy a dormir.
  • He de ir al lavab…
  • Pues vaaa!!