Orografía cambiante.

Orografía cambiante sería un buen título con el que presentar esta nueva incursión sobre cómo me estimula observar lo que día a día ocurre a mi alrededor .

En realidad, no me entretengo en acechar, curioso, a cómo va cambiando la ciudad en la que vivo. Más bien son los pequeños detalles lo que clama mi atención. En especial, los recorridos allá donde orinan mis canes.

En las diferentes rutas por las que les permito me arrastren, observo cómo, día tras día, el deterioro de un césped, la permanente invasión de calzadas sobre parajes antes inhóspitos, la descomposición del asfalto ennegreciéndolo todo en su empeño, tal vez la frenética invasión paulatina por concebir un nuevo semáforo allá donde nunca pasó nada..

Es éste, el paseo diario, el mejor modo de conocer el minúsculo entorno propio.