GLORIA.

Hoy me he enterado de la muerte de una amiga, de una amiga de mi mujer para ser exacto.

Al margen del hecho en sí, perdóname Romà, no es mi intención banalizar tu dolor, me ha dado mucho en qué pensar.

Hace siete años, no sabía nada de Facebook. No sabía de sus posibilidades para reencontrar/acercar/compartir/crear  nuevas y/o viejas amistades.

No sabía, ni me importaba (prácticamente), las razones por las que la gente moría…

Si tenías suerte, algún amigo te comentaba por la calle… Te llamaba por teléfono en el mejor de los casos, y te jodía el día con un:

  • Sabes quién se ha muerto?

La conversación que comenzaba fría e impersonal, generalmente se tornaba frívola cuando “recordando” las aventuras del finado, éstas se mezclaban con las propias en hilarantes situaciones que acostumbraban a desterrar miedos y “yuyus” varios.

Ahora la inmediatez del día a día de cualquier Red Social, que nos mantiene atentos a las fruslerías absurdas de los copi-pegas con los que pretendemos clamar atención… Nos permite también estar al día de los males ajenos.

Yo no tengo muchas amistades virtuales (es archiconocida mi actitud castrante al respecto), sin embargo, no puedo dejar de observar como el tanto por ciento de muros fantasmas crece sin cesar.

No voy a hacer una macabra estadística de los porqués se muere la gente, pero sí creo necesario comentar que la palma se la lleva los aquejados por cánceres varios.

No soy tan mayor, 55 años tengo, quiero decir que el grueso de las amistades que conozco no excede en muchos esa edad, me parece terrible lo que esta enfermedad hace cada vez más a menudo. Generalmente son personas jóvenes, no es que merezcan morir otras mayores antes que ellas, pero se hace muy raro que esta enfermedad en concreto parezca hacer voltear sin sentido las estadísticas.

 

Donde van los ladrillos, cada uno de ellos transformado en ideas, pensamientos, dulzura, corazón… De los muros virtuales que ya nunca serán decorados por los arquitectos que los construyeron?

 

Gloria, fue un placer conocerte.

Politiqueando…

PARECE QUE YA TENEMOS PACTO (político)

“…Que difícil es hoy en día posicionarse con “los buenos o con los malos”.

Cuando era crio y jugábamos a polis y ladrones, indios y vaqueros, etc… Estaba mejor definido.

Aunque claro, al jugar en la calle, siempre preferí estar en el bando de los cacos.
Incluso cuando jugaba con mis soldaditos en casa, los míos eran una alianza permanente de indios y vaqueros frente a los de los uniformes azules de caballería…”

Crítica social.

Los sábados a estas horas acostumbro a estar en el puesto de guardia, sin embargo, -y aun a pesar de lo que parece habitual-, las cosas mejoran.

Vamos!! Que en la fábrica están haciendo horas extras como locos. Dos turnos completos en festivo. Sólo tendré que ir a cerrar a las 22:00h. Puta  madre!! Como tengo horas de más…

En fin, he salido de paseo con mis canes en sábado. Miro a mi alrededor y percibo lo inusual de un día de fiesta. Los supermercados llenos. Las terrazas a rebosar. Los vestidos coloridos contrastando con las pieles rojas como langostas hervidas. Alguna teta suelta (y) libre de encorsetados agobios. ¡Sandalias con calcetines…! -Esto último pensaba que era ya tan sólo una leyenda urbana, pero parece que perdura en el tiempo.. (igual con el Brexit dejamos de…)-.

Al llegar de nuevo al barrio nos hemos topado con otra frecuente realidad.

Otra vecina preñada otra vez acarreando vástagos mientras su marido echa currículos por los bares.

Pero, es que no vamos a aprender nunca?

 

 

 

 

Alpargatas viejas.

Es difícil de explicar..
A veces observo a felices labriegos, felices, sin dientes, calzados, con abstractas zapatillas de deporte, mucho más estropeadas de lo que una madre (aún en La Crisis), permitiría a los hijos de mi generación.
Llenas de barro? …
y siento.. nostalgia? más bien envidia.

Buscamos sin cesar la perfección espiritual aunque sólo sea contemplativa??thP5J2ZMI0

Percepciones decepcionantes. (4)

Percepciones se me antoja un buen título para una nueva categoría.
La percepción es esa facultad que cada cual posee para poder salir airoso de cualquier situación sin hacer el ridículo de manera estrepitosa.
Dicho esto, vamos con la primera.

En el bar de siempre.
La amable rubia que día tras día te ha saludado.
Se preocupa de hacerlo por tu nombre de pila.
Pregunta por las monerías y el estado de los perros.
Se destaca de entre tod@s los clientes por su simpatía.
Comprendes que -siempre en el imaginario galante- de entre todas las gatas del local, ella sería la elegida en el morbo en caso de..

Y de repente el dueño del garito -y sin embargo, amigo- te la presenta como su nueva pareja.