Una de hacer deporte!!

¿Buenos? días otra vez…
hace una semana, -tras cagar-, pesaba 105,6 kg.
(un kilo doscientos gramos menos que el día anterior… subidón, subidón)
Y, sin correr ni nada.
Así y todo, me planteo empezar el día con mi recién inaugurada tendencia suicida en pro del ejercicio y la vida sana.
Ayer cené con un poco más seny (que decimos los catalanes)
Sin polvorones.
Sin diclofenaco.
Sin mucho interés me calcé los espaguetis sobrantes del medio día, con la mirada absorta en cómo dormía mi mujer en el sofá (mucho más interesante que el Especial Elecciones USA que se disputaban las tv·s del país)
Tras cenar, me dediqué a revisar los casi trescientos wassaps que mi family había cruzado a lo largo de la tarde..
Y, me volví a despertar a las dos de la mañana con la meta semiconseguida (ayer eran las tres y media cuando Morfeo me devolvió a la vida..),
me fuí a dormir.
A las ocho más menos he comenzado mi andadura..
Pantalón corto, noviembre y los seis grados en la calle me devolvían a la realidad de qué tal vez empiece a comprender por qué los deportistas se depilan las piernas, oye..!!
He conseguido correr hasta el contenedor de la basura con los pelos de las piernas como escarpias.
(sin comentarios)
Ya sentía la comezón del flato (casi me ha gustado el recuerdo), cuando colocaba la bolsa de los envases en el contenedor amarillo.
Y con más pena que gloria, he comenzado a dar zancadas más o menos sincronizadas mientras tarareaba los acordes aquellos del ta tá. tatatá, tatatá ta..
ta tá. tatatá, tatatá ta.. de la tercera entrega de Rocky, la de los “eyes of the tiger” o algo así… o de cuando Sly subía por las escaleras aquellas de Philadelfia.
No se lo que habré corrido, tropezado.. pero he conseguido volver a casa (que no es poco para el primer día)
A favor:
– No me siento mal.
– Aprovecho para afeitarme tras la ducha.
– Y, no se me ocurre nada más de positivo por el momento.
En contra:
– Tengo más hambre que el perro del afilador, que se comía las chispas para pillar algo caliente.
– Correr con el lastre de la perra, ya dije ayer que era como pasear con un ladrillo. El husky, cuando me vio con el calzón corto ni se movió de la colchoneta..
– Tengo unas agujetas, que si no me echan del curre.. Tendré que pedir la cuenta.
Moral alta.
(si mi primo dijo que todos llevamos un athleta.. seguiré buscandolo en mi interior)

Sobre mis canes. Libertad?

A veces veo a mis perros con ojos distintos.
Es entonces cuando lo asocio a la mala vida que les doy.
Quién soy yo para permitirles vivir recostados la mayor parte del día en su sofá?
No serían más felices -seguramente con vida más corta- si la vivieran al trote libre por los campos?
Que puta manía, la del hombre, de amaestrar en su beneficio

Placeres voyeur.

Me encuentro sentado en la terraza de una cafetería.

Los perros a los píes.

  •  Los perros?
  • Pero.. Dejame en paz. Te digo yo cómo has de contar tú tus cosas?
  • Les engañas, pues?
  • No. Bueno, es que es irrelevante tanto detalle. Eres un purista absurdo.
  • …?

El perro a los pies. Estamos esperando mientras la perra está en la peluquería. Siempre la traigo en julio. Por el calor.

  • Porque es una guarra…
  • Eh! Es una perra de caza. Por instinto no les gusta su olor. Se revuelca para camuflarse.
  • En estiércol?
  • En lo que pilla. Hablamos de ti? Les contamos tus obsesiones?
  • No viene a cuento.
  • Seguro? Iba a contar sobre el sentirse voyeur.
  • Eres un borde.
  • Que sea la última vez que le faltas el respeto a los perros. Son tan parte de ésta familia como puedas serlo tú.

Os hablaba de cómo desde sentado en una terraza -tenemos una alpargateria a la derecha-. Podemos”disfrutar” de cómo las turistas hacen equilibrios para probarse calzado. Y, desde mi posición, el sobrevuelo de faldas al viento, permite ensoñaciones más venéreas que castas.

  • Corre. Mira. La mora esa tan tapada, casi se cae sobre la mesa.
  • Te das cuenta de que determinados comentarios pueden caer en lo xenófobo?
  • Ve a cagar. Los dos sabemos que no lo somos. Importa, -además-, la religión en esto? Te recuerdo que estás mirando bragas robadas al descuido mientras se prueban sandalias..
  • Tienes razón. Debe de ser la influencia mediática.Igual vas pidiendo la cuenta y tal..
  • Tienes prisa? No nos han llamado aún de la peluquería.
  • Ya. Pero.. vas por la tercera birra y son las once de la mañana.
  • Hemos comido!
  • Ya. Diselo al perro, que se ha inflado de pan untado en huevo. Igual te crees que no te he visto.
  • Le gusta..

Mis perros. 

Kas y Lua  (5)

Mis perros.
Los amo.

Estamos en un bar. Junto con la cerveza nos ofrecen unas aceitunas. Ya he dicho alguna vez que no son de mi agrado.
Se las voy dando a mis canes.
Una a la pequeña, otra al husky.
La primera hace “glup” mientras el segundo mordisquea y mordisquea hasta dejar el hueso.
La otra, cada vez, me mira como diciendo:

  • Ya está. Ya he tragado, dame más.

Y vuelta a empezar. Doy una a cada uno. Una traga y el otro muerde con delicadeza hasta escupir el piñol.

Invariablemente, cuando me levante a pagar, ella aprovechará para comerse todos los huesos que el otro dejó.
Un espectáculo.

EL PEOR ENEMIGO ES TU INDIFERENCIA.

Pared sombrero

Ayer, paseando con mis perros, topé con ésta pintada en una fachada.
Me paré un momento -uno de esos reflexivos que se agolpan en mi cabezota-, y decidí sacarle una foto.

(generalmente, no se bien por qué, acostumbro a sentir un cierto pudor cuando “robo” instantáneas anónimas, motivo por el cual, antes de sacar el móvil y realizar la fotografía, miré a ambos lados)

Justo acababa de realizarla, cuando tras de mi, ante una puerta a ras de acera, un caballero bien plantado, de edad similar a la mía -puede que algo mayor-, se ajustaba unos auriculares antes de salir de paseo. Su mirada, sobria, dulce y a la vez inquisitiva, me produjo una sensación de amable posible futura conversación. (nunca las desprecio).
Me quité los auriculares propios, saludé y ante sus idénticos y reflejados movimientos, -y en un perfecto catalán-, me preguntó:

– Qué le parece?

Yo, que no acostumbro ha hablarlo, lo entiendo -por supuesto, y hablo lo indispensable traduciendo al unísono mientras pienso en castellano-, recuerdo (cauto) contesté:

– Pues me parece, que independientemente del mensaje, no olvidemos que estando en Cataluña, el mensaje ofrece muchas y variadas ofertas, me parece, repito, muy poca vergüenza y despropósito ensuciar las paredes ajenas de esta manera.

La respuesta pareció agradarle.
Entablamos una rápida, educada y breve conversación.
(hacía un frío de cojones)
Sobre el asentimiento mutuo sobre las libertades “ajenas” pasamos hacia la educación de las mascotas. Se quejaba que frente a su balcón, un vecino abandonaba un perro todas las tardes en el suyo y éste se las pasaba ladrando.. en seguida, los míos le cautivaron por su obediencia ante mis mínimas órdenes (un coche cruzaba y les invité a apartarse de la calzada) y entonces, -antes de despedirnos-, me hizo referencia a una frase:

– (…la maldad se extiende porque los buenos lo permitimos…)

Acto seguido me dijo que el autor era un tal Burke, le dije que lo buscaría. Y mi sorpresa (igual no tanta, dado el cariz de la conversación, me llevó hacia la biografía de este personaje. https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwiEqsHF9LbKAhWGuBQKHcEgCBgQFggkMAA&url=https%3A%2F%2Fes.wikipedia.org%2Fwiki%2FEdmund_Burke&usg=AFQjCNExiwdEJoGsbVBNjK9T2zSNnqGLKg

Luego, tumbado en la cama, recapacitando sobre todas las similitudes aportadas por el señor, por los perros, por la pintada, por el autor de la cita, por la conversación en suma, me hizo pensar en lo mucho que tenía todo que ver.

Y, aquí estoy.
Ofreciéndooslo. A modo de reflexión.