Noche de Reyes (y) Magos.

Noche de Reyes Magos.
Imprescindible irse pronto a la cama, no hay sueño, escucho radio, cambio el dial de manera convulsiva evitando futboleros y cabalgatas.
Me quedo con una de “echadora de cartas”,
Supongo que el dolor ajeno torna estúpidos a nuestros oídos, con avariciada imparcialidad.
Llama Acuario, de 52 años, su pregunta es la siguiente:
– Quiero saber quién es esa persona?
(Y nos relata la siguiente historia)
Mi marido sufría de problemas respiratorios y estaba enchufado a una botella de oxigeno, diez días antes de fallecer, tuvo un problema en el que se le terminó el oxígeno de una botella, llamó para reponerla en festivo y le dijeron que no podían suministrarlo con la premura normal.
Ante la urgencia del caso, se la llevan.
El hombre le da una propina al repartidor y éste réplica que no es necesaria, que a donde él va, no la necesita.
La intriga que estas palabras producen, quedan mitigadas tras el fallecimiento del hombre diez días después.
Cuando, pasadas las semanas, vienen a retirar el material y la botella de oxígeno, los operarios preguntan sobre quién les proporcionó esos aparatos ahora ya en desuso.
Por supuesto, la “echadora” contesta que ésta persona debió de ser un ángel benefactor, pero que no puede dar el nombre en Antena, no obstante, si se lo darán en privado, previa cita.
Media hora después ha llamado la nieta del difunto..
Que qué poca vergüenza, etc, etc..
Un circo…
Ahora bien, yo pregunto:
– A quien habría que llamar sinvergüenza?
A la echadora de cartas? A Acuario de 52 (yo los cumplí ya hace unos años y no puedo imaginar hacer el canelo llamando para estas cosas). A la nieta insolidaria, que permite el sufrimiento materno..
A los que escuchamos?

Mensajes buen-rollistas?

Hoy escuché un chiste por radio, que no me lo pareció.
Decía que era un hombre que iba caminando por el desierto contando sus desdichas, lo mal que le había tratado la vida, sus frustraciones políticas, etc…
En estas restalla un resplandor y se le aparece Dios (podría ser un genio también, todo depende de quien lea ésto).
– Hijo mío, por qué tanto lamentarse..??
Si quieres un consejo, abre una Biblia por donde quieras, (en el caso de los que elegisteis al genio, puede ser un libro cualquiera de vuestra elección), señala con el dedo una frase al azar y verás como tu vida cambia.
Al cabo de un año, el hombre bien trajeado, se baja de un Ferrari frente a una iglesia, se dirige al cura y le hace entrega de un maletín con un millón de Euros.
El cura, solícito le pregunta:
– Y, esto..??
El hombre le cuenta su historia acaecida un año antes. Le explica de cómo una vez que caminaba por el desierto, harto y frustrado de su banal vida, se le apareció Dios y lo que le dijo.
El cura, aparte de darle las gracias, no puede impedir que le pique la curiosidad y le pregunta:
– Y, por donde la abrió..??
A lo que el conductor del Ferrari le contestó:
– Capitulo dieciocho.
El cura, todavía más intrigado, pero sin querer ser descortés con el hombre que le acaba de dar tamaña limosna, rezonga:
– Hijo mío, mi memoria no es muy buena. tendrías a bien explicarme de que iba el capítulo dieciocho..??
A lo que el hombre le contestó:
– En realidad no lo sé. No lo leí. Pero me di cuenta de que el capítulo diecisiete había terminado.