Particular Cuento de Navidad.

Cenando en el curre.
Recordaba tener una latilla de algo en alguna taquilla.
(Ya sabéis.. Alguna de esas típicas, donde una abuela resabiada, -ataviada como asturiana jotera-, pone firme con sus gestos, a algún lechuguino ciclista itinerante de domingo)
En su lugar he encontrado un paquete de palomitas de micro-ondas, una cola light y media bolsa (abierta) de colines de pan.
En la máquina que hay junto a la de refrescos, unos colesteroles Donnetes me miraban con frenesí. He conseguido resistir. Bravo por mi.
(menudo imbécil)
Durante la voraz ingesta de crispetas acompañadas de bastoncillos rancios, no he podido dejar de pensar, de recordar.. -con sublime gesto de envidia- a uno de los actores secundarios de la segunda película de Mad Max, quitándole, los restos de una lata de comida para perros al can del protagonista, para, con la ayuda de una cuchara que llevaba en la bota, rebañar el metálico envase.
He cenado bien. Proclamo.
Cuántas personas -también en Navidad- estarán perdiendo “SU VIDA”, por llegar al paraíso en donde se atan a los perros con longanizas?
Pobres infelices.
Si supieran que no nos interesa su sangre, si no su petróleo, se quedarían en su casa comiendo percebes.

La edad nos pone en nuestro sitio. 

Hoy he vuelto a ver El señor de la guerra. Con Nicolas Cage.

Hay una frase (cuando su mujer lo pilla en lo que hace), que dice:

“No es por el dinero. Se me da bien”.

Buff. Palabras mayores (dentro del contexto)

Yo, que aunque alguna vez me he deslizado por el lado oscuro…

No.. No vendi armas.

… Estuve recapacitando.

Mi manera de conducirme por la vida me hizo repensar sobre qué era lo valioso de la vida.
Tengo una hija.
Para nada tiene que ver mi relación con ella con la que yo tuve para con los míos.
Mi hija es… Se ha convertido en…
El orgullo me supera. No hay palabras que definan un sentimiento.

Hace años, mi amoralidad me hubiera hecho babear al ver esta película.
Ahora, mientras la vuelvo a ver, una mezcla de asco y repugnancia, me sube al gaznate.

Supongo que un buen epitafio para mi lápida podría ser:

Se me dio bien, no fue por el dinero.