Segnor, Rebajo?

Ayer quería contaros otra de esas historias de verano que me gusta recordar. Lo haré hoy…

Esta es de cuando curraba en un supermercado de Miami Playa, Tarragona. 1992.

Entonces (supongo que ahora también), los supermercados vendían tabaco a precio de bar. Llegaban los guiris, principalmente alemanes, y se les engañaba como a chinos (pues nunca se les explicaba que en los Estancos el precio era inferior.

Recuerdo cierta venta con “cariño” y la conversación al respecto.

LA ESCENA:

Matrimonio alemán.

  • Sra. alemana: Bite (por favor), esvansi (20), cagtones Marlboro und esvansi Fortuna… Bite.

Mi jefe, -con los ojos como los de Manolito, el tendero de Mafalda de Quino-, se los despachaba, colocándolos en recias bolsas cedidas por el Estanco donde él se aprovisionaba y les obsequiaba con algún encendedor o bolígrafo o cualquier regalo cedido por el anterior.

Y les cobraba, con su perfecto alemán (del que siempre que tenia ocasión hacia gala, para pasárselo por las narices al resto de comerciantes con los que acostumbraba a almorzar).

LA CONVERSACIÓN:

 

  • Sra. alemana: Bite segñor, rebajo?

 

  • Mi jefe: Buff, si. Mucho. Mucho trabajo.

 

  • Sra. alemana: No segñor, rebajo?

 

  • Mi jefe: Si, si, mucho. Mucho trabajo y mucho calor también. Quiere que le ayude a llevar la compra al coche? Tú, (a mi), ayuda a este matrimonio a llevarle la compra hasta el coche que te indiquen..

 

Rosi, una de las cajeras le interrumpe: De Rosi ya os hablé una vez:

(https://montxomon61.com/2015/03/15/frases-celebres-rosi-como-no-te-cabe-por-delante-te-la-meto-por-detras/)

  • Jejeje.. Andrés. Lo que estos señores quieren decir es si les vas a hacer un…

 

  • Mi jefe: YA SE LO QUE QUIEREN DECIR. Haz el favor de meterte en tus asuntos y recuerda para quién trabajas. Bastante tengo con que no te cuadre la caja nunca…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El verano entre dos. (rutinas)

– Martes (ni te cases ni te embarques)
– No. Borra.- Martes (medio día), bueno.. las 16:03 h.
– Y sin comer..
– No te callas nunca?
– Ni debajo del agua, ya sabes que..
– Era una pregunta retórica.
– … vale, perdona.

– Martes (cuatro de la tarde con sólo un tazón de cereales en la tripa)

– Desde que hablo conmigo mismo en público, estoy ganando audiencia. Paradójico?

– Ya está? Para eso tanto boato?
– Qué querias? Me duele la espalda. La nena y la mamá se fueron a la playa con los perros. Es un dia genial, algo nublado además, para no hacer nada.
– Coño. Que te levantes y vayamos a desatascar el fregadero. Lo prometiste el viernes.
– Estuve currando..
– Estuvimos. Querrás decir!! Te invité al café de las cuatro. Recuerdas que estabas enganchado al ordenador y conseguí sacarte justo cuando iba a sonar la alarma de la caldera?
– Rencoroso. Para una vez que pagas algo..
– Levántate.
– Qué haremos de comer?
– Nada. Hasta que no se puedan fregar los platos, no cocinamos nada. Espabila.
– Que tortura. En cuanto te vayas a mear, me escapo al super a ver qué pillo..

Morimos sin aviso.

Yo vivo en un núcleo de población de costa que no excede los veinte mil habitantes en invierno. Estamos , además, a escasa hora y media de la segunda gran ciudad española, motivo por el cual cuando llega el verano triplica, incluso cuadruplica, sus habitantes.

Un infierno.

Junto a mi casa, hay un polideportivo. En él, el único helipuerto de una amplia zona. En el pueblo de al lado -apenas a doce kms- está el hospital comarcal de referencia.

En invierno, apenas nos damos cuenta del paso de una ambulancia. Incluso, cuando excepcionalmente, se utiliza el helipuerto, la algarabía que se forma es comentada por los vecinos durante días.

Dicho esto..

Tumbado en la cama. Apurando los minutos antes de levantarme, durante los intempestivos horarios a los que mi trabajo me obliga, escucho:

NI-na ni-na ni-na!!

– Ahí va de nuevo otra ambulancia. -medito en voz alta-. luego callo.

Se darán cuenta, -pienso- todas estas gentes que vienen y van, con sus prisas, con la ilusión del merecido descanso, con la alegría de poder ofrecer a sus hijos unas vacaciones, que muchos no volverán? Se darán cuenta, de que, -aunque tal vez ellos estén acostumbrados al ruido de ciudad, a ese guirigay de sonidos que comprenden, entre otros, todos los que conllevan la muerte asociada a sus sirenas..-, que nosotros no lo escuchamos en nuestro día a día?

Qué duro es saber, incluso reconocer qué actitudes adopta el gentío que perderá su vida o la de algún miembro de sus familias por conducirse bajo criterios que también se traen de vacaciones..!!

Hormigas.

Me fascina ver trabajar a las hormigas en verano.

Mientras recorro campos con mis perros.

Observar las idas y venidas de hileras de hormigas portando sin descanso semillas de trigo es un pasatiempo para mi.

Me paro a cada paso -para desesperación de mis canes, que no comprenden mis retrasos y tienen que volver a buscarme una y otra vez- y me entretengo en observar a las hormigas en su ir y venir. Nada las detiene.

Me fascina comprobar -sin poder ver- cómo nunca se estorban en la entrada al hormiguero. Unas entran cargadas, otras salen de vacío, sin dilación. Nunca sufren atascos.

A veces, -cual crío mal-intencionado- les pongo trabas. Una piedrecita taponando la abertura del hormiguero. Un palo cruzado en su interminable convoy. El mínimo atasco es acometido por unas cuantas que parecen organizar rutas alternativas sin permitir descanso a las demás.

Y nosotros, con todo ese derroche de tecnologías no somos capaces de salir de vacaciones de una ciudad.