La edad nos pone en nuestro sitio. 

Hoy he vuelto a ver El señor de la guerra. Con Nicolas Cage.

Hay una frase (cuando su mujer lo pilla en lo que hace), que dice:

“No es por el dinero. Se me da bien”.

Buff. Palabras mayores (dentro del contexto)

Yo, que aunque alguna vez me he deslizado por el lado oscuro…

No.. No vendi armas.

… Estuve recapacitando.

Mi manera de conducirme por la vida me hizo repensar sobre qué era lo valioso de la vida.
Tengo una hija.
Para nada tiene que ver mi relación con ella con la que yo tuve para con los míos.
Mi hija es… Se ha convertido en…
El orgullo me supera. No hay palabras que definan un sentimiento.

Hace años, mi amoralidad me hubiera hecho babear al ver esta película.
Ahora, mientras la vuelvo a ver, una mezcla de asco y repugnancia, me sube al gaznate.

Supongo que un buen epitafio para mi lápida podría ser:

Se me dio bien, no fue por el dinero.

Recordando a Javier.

Javier cayó el primero.
Era el más débil.. Su hermana se comió el marrón, dudo se haya recuperado.
Murió de SIDA, (primeros tiempos). nadie comprendía..
Nadie sabía..
Fue una bomba.
Los que no se pinchaban, nunca más lo harían.
Ni lo contarían…
Años terribles, puertas con cadenas, dormir con el monedero agarrado, comisarías, denuncias…
“…desde que llevo tricornio..
no se,
me siento poderoso.”
Debió de ser muy duro Javier.
(y nosotros “tus amigos” solo reíamos cuando contabas cómo salías del cuartelillo, sin que tu padre te viera..)
Sólo tu hermana (ya no tu) recordaréis sus palizas.
A tu hermana la vi en 2010.
Mi primera novia.

Filosofando…

“Es fabuloso el tiempo que transcurre desde que la mierda te llega al cuello, hasta que realmente la catas…”

Con lo cuál -salvando lo escatológico del razonamiento-, quiero decir que no hay que desesperarse ante los problemas diarios? La mayoría de las cuitas se resuelven solas? O no?

Pocas situaciones… nos deberían sumir en tristeza?

(tal vez la muerte anticipada de un hijo, como ejemplo cercano por antinatural, o la de un perro, por el sentimiento inigualable de lealtad demostrada, o el desarraigo de un árbol de nuestro jardín, que hemos visto crecer día a día, estación tras estación)

Ojo!! No quiero comparar hijos con animales o plantas, no se me malinterprete. Sin embargo…

Ahora hace cinco años sufrí un accidente en mi mano izquierda, un atrapamiento de tres dedos en un engranaje metálico. Los tres centrales. El índice fue reconstruido tras la infame amputación, los otros  ¿sólo? recosidos. Dos operaciones, una con micro-cirugía. Setenta y dos puntos en total. Volver a aprender a utilizarlos..

No creo que haya nada que nos predisponga hacia una implacable realidad nunca imaginada, el fallecimiento de alguien muy cercano, -quiero pensar-, debe ser comparable al arrebato de un miembro. Uno de verdad, no como en mi caso, que tuve bastante suerte dadas las circunstancias.

Por qué escribo sobre esto?

Estoy leyendo un libro en donde el protagonista -un narcotraficante confeso-, comienza a plantearse sobre las consecuencias de su trabajo (los daños colaterales que tan prosaicamente acostumbramos a escuchar en los Noticiarios y que nunca, parece que tomemos en serio en toda su terrorífica extensión). Tras un fallo en “su trabajo”, al perder un cargamento y ante la imposibilidad de restituirlo o pagarlo, el delincuente parece darse cuenta por primera vez en su vida las posibles consecuencias represivas y, para dar ejemplo de las que va a ser objeto.

Se imagina a si mismo maniatado, molido a golpes, y obligado a asistir al deplorable espectáculo de la violación de su esposa y desmembramiento de una hija. El sujeto se formula -mentalmente-, a la última reflexión:

  • Los golpes que recibiese a continuación sólo podrían ser un bálsamo que le calmase el dolor.

Terrible.

Cuánto dolor estamos permitiendo continuamente?

Miseria. Hambre. Trata. Refugiados. Corrupción. Paraísos Fiscales. Ablación. Xenofobia. Violencia machista. (el etc. es tan largo que no merece la pena insistir)

Volvamos al principio.

“Es fabuloso el tiempo que transcurre desde que la mierda te llega al cuello, hasta que realmente la catas…”

Y seguiremos, absortos, fielmente atentos, puntuales y sin hacer nada.

 

 

 

 

 

Jueves, 12 de marzo (crece la aversión por el tonto)

El otro día os hablé de mi encontronazo por la calle con un tonto.

https://montxomon61.wordpress.com/2015/03/11/pon-un-tonto-en-tu-camino/

Hoy, esta mañana, cuando he entrado en el bar de Pepi a pedir una cerveza, me ha sorprendido el siguiente hilo de conversación.

Pepi: Has visto al tonto de la cresta?

Mientras pensaba sobre si era útil comentarle que justo ayer había tenido un tropiezo -literal- con él, y lo había comentado en donde escribo.. una voz bronca a mi espalda ruge:

– A mi me parece que ese tipo tiene cara de que va uno y se la rompe de un guantazo!!

Una voz aguda y chillona, proveniente de la otra punta de la barra, donde la rubia mini-faldillera que levanta “los ánimos” a los viejos que juegan al dómino se suma con un:

– Pero qué hace todo el día en esa esquina?

– Pepi: Pues lo que todos..

– Yo: Éste también vende coca? Justo ayer me topé con él y casi le arreglo.. el peinado!!

Pepi: Si hijo, si. Este también. Que asco de barrio.

Otra voz, junto al futbolín, se suma al diálogo:

– Es que es un señuelo. Es uno de esos que llaman “mulas”. Los clientes acuden a él -porque le conocen por las pintas- y él los redirige. Aunque llegue la policía y le detenga, como nunca tiene nada, lo vuelven a soltar.

Tras el: OHHHH!!! del asentimiento popular, la misma bronca voz añade:

– Lo que os decía. Uno que tiene cara de que vaya uno y se la rompa.

Mientras apuraba la cerveza, no dejaba de replantearme mi mala actitud de ayer. Con lo bien que hubiera estado rompérsela. La cara.

Pon un tonto en tu camino

Esta mañana nos hemos topado con un tonto -digo “hemos” en lugar de “he”, porque siempre, en todas mis historietas ciudadanas, somos tres. Kas, mi fiel husky, Lúa, la perra de caza y yo-
El susodicho en cuestión era un adolescente marroquí de unos veintipocos años con cresta.
Ojo.. No una cresta mohicano al uso, digna de cualquier punky de los setenta, no. Un crestón saturado en exceso de gomina, que formaba un cono de tráfico sobre una calva y zurcida cabezota difícilmente descartable a la mirada.
Bajando él, a cuarenta metros ya me iba riendo.. cuando al cruzarnos en la acera me dice:

– Qué miras?

Aquí he de abrir un inciso.
Yo, que tengo la caprichosa costumbre de mirar a los ojos siempre a mis contertulios y de contestar, amable, a quien me requiere, teniendo en cuenta que a mis 54 años, manteniendo aun mi metro ochenta y ocho y mis 108 kgs medianamente bien puestos -esto es, aun me la veo cuando está pocha ahí abajo, quiero decir que aun no estoy de prominente barriga- acompañado perpetuamente por dos canes.. No me acostumbro a medir mis palabras cuando denoto sorpresa.

– … Pues te miraba con sonrisa porque ayer cené leche entera con cereales. La leche entera, a mi edad me da flatulencia.. Y si no quieres que te cague a hostias, haz el favor de seguir tu camino. Chaval.

Escucho salir de mi boca tamaña ristra de palabras y seguir mi paso acera arriba.
Ni te gires. -Pienso para mis perros-  mientras de nuevo, con horror me escucho añadir:

– Kas. Te hace un bocado?

El penitente del cucurucho pasa de largo en silencio mientras mi perro me mira en silencio con cara de:

-A ver cuando quieres que muerda a uno con carnes..

Suciedades impresas

Estos versos, fruto de no recuerdo que inspiración,  fueron escritos en La Coruña,  el 27 de agosto de 1982.

Deslizo mi ávida lengua
sobre tus negras orejas.
Deslizo mis cálidas manos
sobre tus viscosas alas.
Deslizo mis largos colmillos
sobre tu pálido cuello.

Luego te muerdo..

Entre suspiros,  profundos jadeos,
entre azufre y brillo de luna,
entre muertos y enfermos,
entre dolor y placer.

De nuevo te amo..

Ahora que la sangre tiñe tus pálidos pechos,
ahora que tu sonrisa es mueca de dolor,
ahora que tus ojos estallan,
ahora que tus manos se crispan,
ahora que tu eres mía.

Gozo asesinando tu pudor
satisfecho mi sobrehumano apetito…

Deslizo mi ávida lengua,
dentro de mi ensangrentada boca,
deslizo mis cálidas manos
dentro de mi sucia piel,
deslizo mis largos colmillos,
dentro de mi blasfema boca.

Y luego parto…

Entre nubes y blasfemias,
entre brisas y sonrisas,
entre humanas podedumbres,
entre dios y demonio.

De nuevo te he asesinado…

Ahora que la sangre ha teñido tus pálidos pechos,
ahora que he roto tu sonrisa,
ahora que he bañado tus ojos,
ahora que he crispado tus manos,
ahora que de nuevo te he hecho mía.

Ahora parto…
soplo asesino sin cuerpo, hacia mi diabólica morada.

En este punto me despierto sobresaltado, me levanto, voy al servicio, levanto la tapa del retrete y me tiro de cabeza. Tiro de la cadena, y.. mientras desciendo hacia el sucio abismo, soy consciente de que ahora comienza para mi, una existencia llena de sentido.
Se baja el telón, se sube, salgo a saludar, aplausos, silbidos, vítores, botellazos, pedradas, cuchillos, etc, etc, etc..